19 años cautiva por su esposo pastor

El caso de Belén Montiel salió a la luz cuando el miércoles pasado un vecino llamó a la Policía. Relató que vivía aislada, sin contactos con amigas y familiares.

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“Me empezó a pegar hace 19 años, cuando nació mi primera hija”, contó Belén Montiel. Crédito: Clarín

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – “Esto duró 19 años. Quiero que se termine”, dijo la argentina Belén Montiel, de 35 años, la mujer que denunció a su esposo, Orlando Lara, de 38 años, un pastor evangélico, por el sometimiento físico, psicológico y social que sufrió junto a sus tres hijas.

Montiel, en la vereda de su casa en un barrio del pueblo Eduardo Castex, en La Pampa, habló a Clarín del paso que dio para dejar atrás el tormento que padeció junto a sus hijas de 17, 15 y 10 años.

Lara sigue libre y la mujer aún no tiene en sus manos el botón antipánico que ordenó la Justicia. Pero para su seguridad, un patrullero está presente en la cuadra de su casa, reportó el diario.

“Me empezó a pegar hace 19 años, cuando nació mi primera hija”, contó.

Desde entonces, Montiel señaló que los familiares del hombre le ayudaron a tapar toda la historia de violencia. Y apuntó a su suegra: “Me ponían remedios, metales, todo para que desaparezca la hinchazón de cada golpe. Nunca fui al hospital o a la posta”, detalló.

Lara es pastor de la Iglesia Asamblea Apostólica. Junto a otros pastores, es encargado de la prédica en las reuniones que realizan en diferentes puntos del país.

Montiel contó que en todos estos años, nunca pudo estudiar, pues “la tortura era psicológica”.

“No me dejó terminar el secundario: me anoté, pero todos los días, cuando iba a salir para estudiar me preguntaba para qué me iba, por qué salía”, agregó.

El caso de Belén Montiel salió a la luz cuando el miércoles pasado un vecino llamó a la Policía. Relató que vivía aislada, sin contactos con amigas y familiares.

Aunque sus hermanas le regalaban celulares, Lara se los rompía para mantenerla aislada. A partir de allí, la Justicia inició un operativo para contener a la mujer y a las hijas.