Comerciantes se debaten entre cerrar sus negocios o pagar vacunas

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – A los comerciantes de la urbanización Los Castaños de El Cementerio, ubicada en el municipio Libertador, en Caracas, les están cobrando vacunas los delincuentes que se encuentran en los barrios Primero de Mayo y Los Sin Techo de esa populosa localidad, según reseñó el diario El Nacional.

Esto ha generado que algunos hayan bajado la santamaría y se fueran de la zona, mientras que otros abren los locales de manera intermitente, generando que disminuya la actividad comercial. Este acto viene sucediendo desde febrero de este año.

La cuota que cobran los malandros semanalmente es de 5.000 bolívares a cada comercio, según comentó una de los personas afectadas: “En febrero un joven llegó al negocio con el papel a decirme que desde los barrios de arriba querían hablar conmigo. Como ya sabíamos que están cobrando vacunas decidimos cerrar el negocio e irnos de la zona porque claro está que una vez que te extorsionan si no pagas, te matan”.

Asimismo, explicó que posteriormente con un funcionario policial rastrearon ese número de teléfono y “se comprobó que el dueño del móvil vive en El Valle, y desde inicios del año los delincuentes de aquí están aliados con los de esa parroquia y con los de la Cota 905“.

En el área aún funciona una peluquería, una licorería, una venta de aceite para vehículos, así como uno que otro cyber que abre de vez en cuando.

El rotativo acota que los cuerpos de seguridad destacados en El Cementerio son la PNB y Policaracas, pero los efectivos “han reducido drásticamente sus operaciones de vigilancia ante la fuerza que han adquirido las bandas aliadas en esa zona”.

DELINCUENTES ORGANIZADOS

Los delincuentes están plenamente organizados en la localidad, pues usan radios portátiles, controlan las unidades de transporte y recorren la parte alta de localidades como la Cota 905, La Vega y El Valle, tras llegar a un acuerdo de no agresión entre malandros, con el fin de evitar el ingreso de funcionarios policiales.