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¿A quién creerle?

El discurso parece agrietarse: los que quieren llegar, pero que son oficialistas, dicen cosas que el Gobierno niega.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Clarín)- El día en que el premier griego Alexis Tsipras renunciaba y llamaba a elecciones, en un país sacudido por el acuerdo de ajuste al que se aferró para quedarse en la zona euro, una ministra sciolista de apellido aparentemente griego, Silvina Batakis, puso otro ingrediente en la difícil relación entre Daniel Scioli y el cristinismo.

Dijo que las reservas del BCRA son escasas, que hay inflación y que se deben traer inversiones.

El Banco Central dice que tiene unos 33 mil millones de dólares en reservas. Su presidente, en cambio, dice que no hay dólares para levantar el cepo. Desde la economía, hay algo que no cierra. Desde la política, tampoco cierra del todo: Vanoli quiso hacerlo cerrar o le pidieron que lo hiciera para que se hable más de Macri que del paralelo o el déficit fiscal, camino a salir del sistema solar.

Es raro lo de Vanoli. No es lo que dice el ministro de Economía. Si fueran tales las reservas, no se entiende por qué tanto cepo. A menos que ese nivel de reservas sea de fantasía. Kicillof dijo hace poco: “No existe cepo porque importamos, giramos utilidades, pagamos vencimientos externos y le vendemos dólares a la gente”.

El Gobierno dice: como no hay dólares tiene que haber cepo; sacar el cepo es devaluar y nosotros no tenemos nada que ver.

¿A quién creerle? ¿A Vanoli? ¿A Kicillof? ¿A la ministra del candidato oficialista? La imaginación K cuenta en ellas los yuanes prestados por China, la deuda por importaciones impagas, los depósitos de los particulares en divisas y lo no pagado a los holdouts. Así contabilizadas, las cuentas del central se parecen mucho a la literatura.

Pero Vanoli quiso que se hablara de Macri y de su promesa de voltear el cepo. Gastado el argumento de que el postulante de Cambiemos quitaría los subsidios, ahora el kirchnerismo retoma el otro miedo electoral: el de la devaluación. El Gobierno dice: como no hay dólares tiene que haber cepo; sacar el cepo es devaluar y nosotros no tenemos nada que ver.

Pero este afán de atacar a Macri hizo que al fin se reconozca lo que se sabe y es simple: que no hay dólares en cantidad suficiente no ya para mañana sino para hoy, que condiciona el futuro.

El kirchnerismo les pasará a quien venga éste y otros problemas, negándolos. La realidad es: no hay dólares reservados como correspondería a un “modelo exitoso” pero sobran otros dólares. Al menos hay cinco: oficial, ahorro, tarjeta, bolsa y paralelo yendo de blue a black. El campo tiene otros, según la producción de que se trate y la retención que le corresponda.

Batakis, quizá sin proponérselo, metió el dedo en el ventilador a esos dibujos dignos de academia. El problema es que es el pensamiento de la ministra bonaerense y es, también, el del candidato del oficialismo.

Categoría: Opinión