Abatido un alto mando del EI que participó en ataque a embajada de EE UU

Tariq bin al-Tahar bin al-Falih al-'Awni al-Harzi, de origen tunecino, murió el 15 de junio.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Washington, Estados Unidos. AFP) – El Pentágono anunció este lunes la muerte, en un ataque aéreo en el norte de Irak, de un alto mando del grupo Estado Islámico (EI) que habría participado en el ataque a la embajada de Estados Unidos en Libia en 2012.

Su muerte degrada la capacidad del EI para reclutar yihadistas del norte de África en la lucha en Siria e Irak y elimina a un yihadista con amplios vínculos con el lazos al terrorismo internacional

El portavoz del departamento de defensa, el coronel Steve Warren, dijo que el tunecino Tariq bin al-Tahar bin al-Falih al-‘Awni al-Harzi murió en Mosul el 15 de junio.

“Su muerte degrada la capacidad del EI para reclutar yihadistas del norte de África en la lucha en Siria e Irak y elimina a un yihadista con amplios vínculos con el lazos al terrorismo internacional”, señaló.

El Tesoro y el Departamento de Estado le habían señalado como un terrorista que operaba para o en nombre del EI.

Harzi era considerado como “una persona de interés” en el ataque yihadista contra la misión estadounidense en la oriental ciudad libia de Bengasi el 11 de septiembre de 2012, en el que murieron el embajador de Estados Unidos y otros tres estadounidenses

En septiembre, el Tesoro de Estados Unidos describió a Harzi como miembro de “alto perfil” de este grupo yihadista que se ha apoderado de grandes franjas del territorio de Irak y de Siria. 

Indicó que Harzi recaudó fondos para el grupo, así como contrató y facilitó el viaje de combatientes del EI desde 2013. 

Se lo consideraba como una de las primeras personas en unirse al grupo como combatiente y era llamado “emir” de la región fronteriza entre Siria y Turquía. Ayudó asimismo a facilitar los viajes de europeos a Siria desde Turquía. 

El Tesoro aseguró que en septiembre de 2013 Harzi había arreglado que el EI recibiera aproximadamente dos millones de dólares de parte de un facilitador financiero basado en Catar que exigió que los fondos fueran destinados únicamente a operaciones militares.

Según aseguró, el yihadista había planeado una operación contra un comandante de la misión de la ONU en Líbano (UNIFIL).