Altos precios de las uvas pone en “jaque” los 12 deseos del 31-D

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- La cena navideña, intercambios de regalos, fiestas de fin de año, el ponche crema, pan de jamón, las uvas, lentejas y la ropa interior de color amarillo, solían ser imprescindibles en el seno de las familias venezolanas, sin embargo, la grave situación del país y la crisis económica que se atraviesa en la actualidad, hace que dichas tradiciones se vean tambaleando, ya que no se consiguen muchos de los productos o son muy costosos.

UVAS

Tal es el caso de las uvas, tradicionales en la mesa de fin año para la hora de pedir los deseos durante las 12 campadas que le da la bienvenida al nuevo año, sin embargo, este año muchas familias no las tendrán por lo costosas que se encuentran, reseñó El Nacional.

El año pasado el precio promedio del kilo de uvas importadas era de Bs 2.500 en los supermercados y mercados municipales, hoy en día vale Bs 18.000, esto representa un aumento de 620%. Pero si usted decide comprar la uva cosechada en el país le puede costar de 1.000 a 5.000 bolívares el kilo, lo que muestra un alza de 400%.

“Estoy pensando seriamente en no comprarlas este año porque están tan caras como un panetón italiano. Será que este año utilizaré aceitunas para pedir los deseos de las doce campanadas”, comentó Zenaida García, ama de casa y profesional.

LENTEJAS

Las lentejas, este año brillaron por su ausencia en los establecimientos recorridos. “Hace meses que no nos llegan”, indicó el dueño de un bodegón en la Candelaria.

ROPA ÍNTIMA

Otra de las tradiciones de los venezolanos, más que todo para las mujeres, quienes se colocan rompa interior amarilla, a fin de llamar la abundancia y el dinero para el nuevo año, también está en veremos, por los precios elevados.

En una tienda de ropa íntima ofrecen la panty con rebaja de 20% a 6.392, cada una, mientras que en locales del Unicentro El Marqués y Centro Comercial Líder están en 6.000 y 9.800 bolívares la unidad, respectivamente.

“Es divertido celebrar la tradición, pero este año paso de comprar la pantaleta amarilla. El presupuesto no me da”, se lamentó una empleada pública en una tienda del centro.