AI, “preocupada” por la situación en la frontera

Los procedimientos de expulsión o deportación deben contener todas las salvaguardias previstas en los instrumentos legales internos y ajustarse a las normas internacionales de derechos humanos.

AI, “preocupada” por la situación en la fronteraLa Guardia Nacional Bolivariana les niega el acceso a un padre colombiano y su hijo, mientras cruzan el río Táchira, cerca de Villa del Rosario. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters
Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Bogotá, Colombia. EFE) – La organización Amnistía Internacional (AI) dijo hoy que está “profundamente preocupada” por las denuncias recibidas de graves violaciones de los derechos humanos cometidas contra ciudadanos colombianos en Venezuela en el marco del estado de excepción declarado por el presidente Nicolás Maduro.

Más de 1.000 colombianos que vivían en ciudades fronterizas, en el estado Táchira, han sido deportadas por Venezuela en operativos conjuntos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Fuerza Armada en los últimos cinco días, según denunció AI en un comunicado.

“En algunos casos se han denunciado maltratos durante la detención, desalojos forzosos y demolición de casas donde vivían o se cree que vivían nacionales colombianos sin ningún tipo de respeto de garantías”, agregó la organización.

“En algunos casos se han denunciado maltratos durante la detención, desalojos forzosos y demolición de casas donde vivían o se cree que vivían nacionales colombianos sin ningún tipo de respeto de garantías”

La crisis humanitaria comenzó el pasado miércoles, cuando el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó el cierre de la frontera que comparten los estados de Táchira y el departamento colombiano de Norte de Santander.

Esa decisión estuvo motivada por el ataque de presuntos contrabandistas contra militares venezolanos que se saldó con tres uniformados y un civil heridos.

Posteriormente, el mandatario declaró el estado de excepción en cinco ciudades de Táchira para buscar a presuntos paramilitares que operan en la frontera y desató una oleada de deportaciones de ciudadanos de ese país que, según denunciaron, vieron como sus casas eran marcadas y tuvieron que salir con lo puesto dejando sus propiedades atrás.

AI mostró una “especial preocupación” por los informes que indican que grupos familiares han sido separados, lo que ha producido que niños queden abandonados en Venezuela después de la expulsión de sus padres a Colombia.

Por ello, pese a reconocer que el Estado tiene el deber de mantener la seguridad y el orden público, recordaron que las acciones destinadas a garantizarlas “no pueden resultar en violaciones de derechos humanos”.

Asimismo, agregaron que los procedimientos de expulsión o deportación “deben contener todas las salvaguardas previstas en los instrumentos legales internos y ajustarse a las normas internacionales de derechos humanos”.

La organización también reclamó que se tomen medidas para garantizar que los funcionarios de inmigración y el personal militar lleven a cabo las detenciones, deportaciones o expulsiones con el debido respeto a los derechos humanos.

En este sentido pidieron que todas las denuncias de abuso se investiguen sin demora y de forma independiente e imparcial.

Las obligaciones internacionales obligan a Venezuela a “proteger el derecho a la vida, a la integridad física, al debido proceso y a la protección judicial entre otros, aun cuando rige un estado de excepción”, concluyó AI.

ESTE ES EL COMUNICADO 

Amnistía Internacional está profundamente preocupada por las denuncias recibidas de violaciones de derechos humanos que se estarían produciendo en la zona fronteriza con Colombia, en el contexto de un operativo de las autoridades venezolanas para combatir la inseguridad y el contrabando en la zona.

El 21 de agosto se decretó un estado de excepción en 5 municipios del Estado Táchira, como medida para combatir el paramilitarismo, el narcotráfico y el contrabando en esta zona fronteriza. Previamente, el 19 de agosto se habría producido un enfrentamiento entre fuerzas del orden y supuestos contrabandistas en el que habrían resultado heridos 3 miembros de la Fuerza Armada y un civil.

Desde el 21 de agosto y hasta el día de ayer se habrían deportado a al menos 1.000 personas a Colombia, de acuerdo a las declaraciones recogidas en la prensa del Gobernador del Estado Táchira.

Según las denuncias recibidas por Amnistía Internacional, las personas deportadas habrían sido detenidas en operativos conjuntos de la Guardia Nacional y la Fuerza Armada y expulsadas a Colombia sin oportunidad de impugnar su expulsión o sin tener la posibilidad de recoger sus pertenencias. En algunos casos se han denunciado maltratos durante la detención, desalojos forzosos y demolición de casas donde vivían o se cree que vivían nacionales colombianos sin ningún tipo de respeto de garantías.

De especial preocupación son los informes que indicarían que grupos familiares habrían sido separados y que habría resultado en algunos casos en niños y niñas abandonados en Venezuela después de la expulsión de sus padres a Colombia.

Amnistía Internacional reconoce que el Estado tiene el deber de mantener la seguridad y el orden público, incluido en las zonas fronterizas y que en algunas circunstancias extraordinarias y previstas en la ley, pueden decretar estados de excepción por un período limitado. Sin embargo, estas acciones no pueden resultar en violaciones de derechos humanos.

Los procedimientos de expulsión o deportación deben contener todas las salvaguardias previstas en los instrumentos legales internos y ajustarse a las normas internacionales de derechos humanos. Para ello el estado venezolano debe asegurarse de que los casos de todas las personas cuya expulsión o deportación se está considerando son examinados individualmente mediante un procedimiento justo y transparente en el que puedan impugnar la expulsión y lograr que se revisen sus casos.

Además se deben tomar medidas para garantizar que los funcionarios de inmigración y el personal militar lleven a cabo las detenciones, deportaciones o expulsiones con el debido respeto a los derechos humanos y el Estado de Derecho y que todas las denuncias de abuso se investiguen sin demora y de forma independiente e imparcial.

Asimismo, es imperativo que la suspensión de garantías constitucionales durante el estado de excepción no abra el camino a la violación de derechos humanos.

Según sus obligaciones internacionales de derechos humanos, Venezuela está obligada a proteger el derecho a la vida, a la integridad física, al debido proceso y a la protección judicial entre otros, aun cuando rige un estado de excepción, y las disposiciones en un estado de excepción no deben entrañar discriminación alguna fundada en motivos de raza, color, sexo, origen nacional, idioma, religión u origen social. Cada medida tomada bajo el estado de excepción debe ser evaluada por su proporcionalidad frente al contexto, la intensidad, profundidad y carácter de la emergencia.

Un policía colombiano ayuda a un padre a regresar con su hijo a Colombia, mientras cruzan el río Táchira, cerca de Villa del Rosario. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters

Un policía colombiano ayuda a un padre a regresar con su hijo a su país natal, mientras cruzan el río Táchira, cerca de Villa del Rosario. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters

Un deportado colombiano traslada sus cosas de regreso a su país. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters

Cientos de deportados colombianos cargan sus pertenencias de regreso a su país natal. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters

Un hombre carga una jaula de pollos mientras es deportado hacia Colombia. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters

Cientos de colombianos atraviesan el río Táchira tras ser deportados a su país natal. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters

Un niño colombiano descansa en una colchoneta, luego de ser deportado hacia su país. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters

Una mujer llora inconsolablemente al ser forzada a abandonar Venezuela. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters

Ciudadanos colombianos descansan alrededor de sus pertenencias tras ser deportados de Venezuela. Crédito: José Miguel Gómez/ Reuters