Análisis DPA: EEUU sube el tono ante la situación de Venezuela

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Washington, Estados Unidos. DPA).- “Lo que está pasando ahora mismo es una desgracia para la humanidad”. Donald Trump volvió a refererise esta semana a la situación en Venezuela, donde avanza la crisis humanitaria y más de 40 personas han muerto ya en el marco de la última ola de protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

“Haremos lo que sea necesario, y trabajaremos juntos para hacer lo que sea necesario, para ayudar a arreglarlo”, manifestó el presidente de Estados Unidos en la Casa Blanca junto a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos. En los cuatro meses que lleva en el poder, el nuevo mandatario estadounidense ha puesto a Venezuela en el foco de su mirada hacia Latinoamérica.

Es tema recurrente en sus conversaciones telefónicas con mandatarios latinoamericanos y ha estado sobre la mesa en los encuentros que tuvo hasta ahora con presidentes sudamericanos en el Despacho Oval. Antes que Santos, por allí pasaron el peruano Pedro Pablo Kuzynski y el argentino Mauricio Macri.

El comienzo de la presidencia de Trump ha coincidido con el agravamiento de la crisis política, social y económica en la que Venezuela lleva tiempo sumida. Y frente a la reserva de Barack Obama en sus pronunciamientos sobre el país, Trump y su administración se están haciendo oír más y más alto.

“Hay mucho más ruido sobre Venezuela bajo Trump del que hubo bajo Obama”, dice a dpa Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, uno de los centros de pensamiento de referencia en Washington en temas de la región. 

El trabajo de Estados Unidos es en dos frentes: el unilateral, con la imposición de sanciones a funcionarios venezolanos, y el multilateral, con el trabajo en conjunto, sobre todo, en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Peor que Obama no va a ser”, dijo Maduro tras la victoria del republicano en las elecciones estadounidenses. Y sin embargo, no llevaba Trump un mes en la Casa Blanca cuando su Gobierno metió al vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, en la lista negra de narcotraficantes del Departamento del Tesoro.

Este jueves, el mismo departamento impuso sanciones al presidente del Tribunal Supremo de Venezuela y a los siete miembros de la sala constitucional, responsabilizándolos de haber usurpado con sus sentencias la autoridad de la Asamblea Nacional y de permitir a Nicolás Maduro gobernar con decretos de emergencia.

Fuentes de la administración Trump avanzaron que habrá más sanciones hasta que Maduro convoque elecciones y libere a los “presos políticos”, entre otras cosas. “El presidente Trump ha dejado claro que Estados Unidos no tolerará a los ‘malos actores’ existentes en Venezuela bajo el presidente Maduro”, indicaron.

La actual ola de protestas en Venezuela comenzó precisamente con manifestaciones contra dos decisiones del Tribunal Supremo que usurpaban poderes a la Asamblea Nacional, controlada por la oposición a Maduro desde diciembre de 2015.

Las muertes en el marco de las protestas han alcanzado ya el nivel de las de 2014. “No hemos visto realmente un problema así, diría, en décadas, en términos del tipo de violencia que estamos viendo”, manifestó Trump en su rueda de prensa con Santos.

Obama, concentrado en el acercamiento a Cuba, al que podía afectar cualquier paso en Venezuela al ser La Habana y Caracas dos aliados estrechos, tardó meses en imponer sanciones a funcionarios venezolanos por la represión de aquellas protestas.

Trump no tiene ese handicap porque, de hecho, ha puesto en “revisión integral” la política hacia Cuba tras amenazar en campaña con revertir el acercamiento.

“Sospecho que aparecerán importantes diferencias en cómo esta administración plantea afrontar la situación en Cuba” frente a cómo lo hizo la anterior, dijo hace unos días Francisco Palmieri, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental y quien está en funciones en espera de que sea nombrado su sucesor.

Precisamente la falta de equipo en temas latinoamericanos que hay en el Departamento de Estado, con vacantes de funcionarios que trabajaron para la administración Obama aún por cubrir, es uno de los factores con los que observadores en la capital explican en parte el trabajo sobre Venezuela junto con otros países por el que ha optado Washington, en el marco, sobre todo, de la OEA.

Allí se ha situado junto con Argentina, Brasil, México y otros en el grupo de países que ha aumentado la presión sobre Maduro y ha promovido la reunión en la que los cancilleres abordarán la situación venezolana el día 31, convocatoria que fue el detonante para que Maduro decidiera irse de la organización.

En los gestos, también Trump ha marcado diferencia con Obama. En febrero recibió en el Despacho Oval a Lilian Tintori, la mujer del opositor preso Leopoldo López, algo que el demócrata -que sí pidió la liberación del político- no hizo nunca.

“No está claro, sin embargo, cuánto ha cambiado la estrategia”, dice Shifter. “Trump dice como Obama que está comprometido a trabajar con otros amigos latinoamericanos sobre Venezuela”.

El riesgo está en las formas de Trump. Shifter apunta a una expresión en la rueda de prensa con Santos: “Haremos todo lo que sea necesario”. “Sugiere posible intervencionismo unilateral, lo que podría apartar a Washington del resto de la región cuando hay Gobiernos listos para hacer más que antes por presionar a Maduro e intentar buscar una solución a la crisis”, apunta.