Así es la vida de un preso en El Marite

"Me di cuenta de que el que se mantiene en solitario era víctima de bullying y lo trataban como un ‘chigüire’", aseveró.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Pablo Alcácer, de 23 años, contó al diario Panorama el horror que es permanecer preso en la cárcel El Marite, en el estado Zulia.

Este joven contó que “no es fácil vivir en ese infierno. En el retén todo se cobra y todo se paga. Sobrevive el que tenga cobres, porque pagar ‘la letra’ y ‘el obligaíto’ es vital”.

Asimismo, dijo que desde los 15 años robaba con pistola por los alrededores de los centros comerciales de Maracaibo, además de pasar carros hacia Colombia que también hurtaba.

Manifestó que dentro del penal fue recibido por unos “causas” (amigos) y fueron quienes, además, lo orientaron mientras permaneció tras las rejas.

“Me fui adaptando de a poco. Me di cuenta de que el que se mantiene en solitario era víctima de bullying y lo trataban como un ‘chigüire’. Los ponen a limpiar los baños, los interiores y el resto de la ropa de los otros reos”, reveló.

Sostuvo que quienes están dentro de los penales, tienen que cuidarse de lo dicen y cómo lo dicen, porque pueden ser víctimas de palizas y saboteos.

Manifestó que el “pran” del pabellón es quien controla la venta de drogas y de bebidas alcohólica: “Durante el día podía hacer lo que quisiera, claro sin salirme de las normas. La única exigencia, unas cuatro veces a la semana, era a las 6:30 de la mañana, cuando un pistolero del ‘pran’ gritaba: ¡Hay luz!

Prosiguió expresando que “eso significa que todos en el patio deben arrodillarse y bajar la cabeza con mirada al piso. Esa era la hora de ingreso o egresos de drogas, armas y otros ‘beneficios’ al retén. Más que un ritual, es una medida de control contra los ‘sapos’, para que no vean lo que entra y sale en mercancía”.

Pablo Alcácer duró 10 meses dentro del recinto y reveló que no desea “vivir ese calvario”. Ahora espera que le salga un trabajo para reinsertarse en la sociedad.

Cabe destacar que el nombre dado por el joven es ficticio para proteger su identidad.

Categoría: Venezuela | Claves: Cárceles Venezuela