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Atrapados en Miami Beach

Mientras las acciones de la policía se revisan minuciosamente tras hechos de violencia cometidos por uniformados, sobre todo en comunidades afroamericanas, esos correos electrónicos constituyen la punta de un iceberg destructivo.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Nuevo Herald) Para el mayor Ángel Vásquez y el capitán Alex Carulo, de la policía de Miami Beach, los correos electrónicos racistas, sexistas y pornográficos que enviaron a sus colegas eran un chiste. Pero para la ciudad de Miami Beach, la hostilidad de esos mensajes es una vergüenza en una comunidad que se considera tolerante y el hogar de una población diversa.

Los correos electrónicos con insultos raciales y mujeres desnudas eran intelectualmente más propios de jóvenes inmaduros, como señaló la fiscal estatal de Miami-Dade, Kathy Fernández Rundle, que reveló los mensajes el jueves pasado.

Pero la conducta puede ser peligrosa. Estos pérfidos bromistas llevaban pistolas y decidían quién terminaba esposado y quién no. Sus ideas deshumanizadoras —contra los afroamericanos, las mujeres, los inmigrantes indocumentados— no desaparecían cuando oprimían la tecla de “enviar”.

Mientras las acciones de la policía se revisan minuciosamente tras hechos de violencia cometidos por uniformados, sobre todo en comunidades afroamericanas, esos correos electrónicos constituyen la punta de un iceberg destructivo. En Fort Lauderdale, donde varios agentes fueron despedidos en marzo por enviar mensajes de texto racistas, el municipio ha contratado a consultores para evaluar los procedimientos del departamento y sugerir mejoras en la tarea de proteger a la comunidad.

La voluntad de Fort Lauderdale de investigar a fondo los problemas del departamento de policía indica que los funcionarios entienden que cuando en la calle hay policías racistas, las comunidades de minorías no son más seguras.

Otros departamentos de policía del Sur de la Florida también deben confrontar el abuso de autoridad de algunos agentes. Jim DeFede, del canal de televisión CBS 4, asociado del Herald, ha presentado un excelente y horrible relato de abuso policial: agentes encubiertos llevaron de paseo una noche a Tannie Burke, un joven de 21 años. A los agentes no les gustó que el padrastro de Burke grabara en video el encuentro de los policías con jóvenes afroamericanos parados cerca de un cigarro de marihuana en el suelo, Burke entre ellos. Los agentes lo dejaron a varias millas de su casa, en el sur de Dade. A Burke le tomó bastante tiempo regresar. Es ciego.

El jefe de la policía de Miami Beach, Dan Oates, dijo que estos problemas representan un “fracaso de responsabilidad y liderazgo”. Ahora Oates y los demás jefes de policía del Sur de la Florida tienen el deber de superar ese fracaso.

Categoría: Opinión