“Bachaqueo”, el negocio redondo que pone PV Justo a la necesidad

A mediados de 2015 el gobernador del fronterizo estado Zulia, Francisco Arias Cárdenas, reconoció que hay 20 mil personas dedicadas a este “oficio ilegal” en la entidad. En 2016 el intendente de Maracaibo elevó la cifra a 22 mil.

“Bachaqueo”, el negocio redondo que pone PV Justo a la necesidadCrédito: Alex Urbina / Sumarium.
Publicada por: el maumaitreb@gmail.com @Mariang_ab

(Maracaibo, Venezuela. Redacción Sumarium) – Escasez: falta de lo necesario, insuficiencia. Especulación: Operación comercial que se practica con mercancías o bienes que se compran a bajo precio y se mantienen sin producir para venderlos luego a mayor costo. Bachaqueros: personas que se dedican a compra productos escasos a precio regulado para luego revenderlos a valor especulativo.

Los bachaqueros consiguen productos de primera necesidad a través de un canal que comienza con la persona que los adquiere en el mercado y los oferta a un distribuidor hasta llegar a un vendedor callejero.

60% de las personas que hacen fila en los comercios venezolanos revenden los productos que logran conseguir, según cifras de Datanálisis reproducidas por BBC Mundo.

En Venezuela la crisis de desabastecimiento ha convertido al ciudadano en mendigo de sus derechos. De acuerdo con el presidente de la República, Nicolás Maduro, la escasez de productos básicos en el país obedece a una muy bien orquestada guerra económica que en más de tres años no parece haber encontrado oponente digno.

Esta “guerra” no solo la componen los bachaqueros, sino los grandes comercios privados que “acaparan productos” para “sabotear” la estabilidad de la nación, a juicio del Estado.

De hecho, el pasado viernes, El Banco Central de Venezuela (BCV) publicó en un balance nacional de precios, tras un año sin revelar indicadores económicos, un nuevo e insólito indicador: “apreciación de existencia de acaparamiento”.

“El desabastecimiento de algunos productos es percibido por la población como uno de los principales problemas que aquejan al país, junto a la especulación y el acaparamiento. La apreciación de existencia de acaparamiento en el país se ubica en 87,0%”, precisó el ente en un informe que pareció justificar al Gobierno de Maduro ante la debacle socio-económica en la que está sumido el país.

Bajo este nuevo “concepto” el BCV indicó -sin precisar cómo- que el 87% de todas las mercancías en el país se encuentran impunemente acaparadas.

CON O SIN ACAPARAMIENTO EL “BACHAQUEO” EXISTE

sumarium

FRANCISCO ARIAS CÁRDENAS

A mediados de 2015 el gobernador del fronterizo estado Zulia, Francisco Arias Cárdenas, reconoció que hay 20 mil personas dedicadas al “oficio ilegal” en la región occidental. Indicador que prendió las alarmas de la situación económica.

Este año, Enrique Parra, intendente de Maracaibo, elevó a 22 dos mil la suma de personas que recurren a la venta ilegal de productos. Explicó que los bachaqueros han asumido la actividad ilegal como un “trabajo”, lo que ha originado la constitución de mafias que financian a terceros para hacer las colas, comprar a precios subsidiados y revender hasta 10 veces por encima del Precio de Venta Justo.

“Esta es una perversión que primeramente tiene una explicación cultural”, dijo a Sumarium. “No puede ser que el Gobierno haga un gran esfuerzo con los ingresos petroleros para subsidiar los alimentos de la canasta básica de los venezolanos, y ocurre que los propios venezolanos… pervierten esa medida”, agregó, para rematar: “No hay un país que tenga la canasta básica al precio que está en Venezuela. Por eso es que es rentable sacarlo hacia Colombia y Las Antillas”.

Aun así, el intendente insistió en mantener los costos a raya basándose en la experiencia de la llamada “cuarta” en el poder, cuando los anaqueles estaban repletos, pero -a su juicio- había “pueblo” sin acceso a ellos.

CAPTAHUELLAS, SIVPRE Y PLÁSTICO

Hay aproximadamente 78 supermercados y algunas farmacias afiliadas a la Asociación de Supermercados y Automercados del Zulia. Muchos de ellos están migrando al sistema nacional de captahuellas para procesar las compras.

Durante 2015, unos 29 mil usuarios fueron bloqueados por exceder el número de transacciones “normales” para una familia promedio. A la fecha, solo quedan 11 mil personas bloqueadas por “volumen anormal de compras”.

A esta estrategia se suma el Sistema de Venta de Productos Regulados (Sivpre), un mecanismo para limitar el número de transacciones semanales, de acuerdo con la cesta básica.

Parra admite que “no son medidas perfectas” y que “tienen sus debilidades”, pues son vulneradas por la inventiva del venezolano. Sin embargo, sirven como “contención” para que no “saqueen” los supermercados.

“El Sivpre no puede nivelar la conciencia”, argumenta, al tiempo que plantea dos elementos a considerar: “el bachaqueo (…) y las familias que psicológicamente entienden que deben comprar mucho, porque posiblemente no haya para la próxima semana”.

Explicó que a partir de esto, de 78 supermercados de la red, unos 12 han pasado a hacer operaciones solo con plástico (TDD, TDC y TEA) para ejercer un control más férreo. Pero a pesar de todo esto, en siete meses el índice promedio de personas dedicadas a la reventa -solo en Zulia- no ha disminuido.

Aunque ningún ciudadano ha sido procesado por reventa de productos, la Ley Orgánica de Precios justos contempla sanciones para ello. Al respecto, Parra sostiene que la orientación del estado “es buscar al de la mafia, al que financia y tiene un capital”, y que en muchos casos opera fuera de la frontera.

De acuerdo con el intendente, los “revendedores de mesita” son la consecuencia y no la causa del problema. Pero aparentemente, los años de ensayo y error solo la han fortalecido. “Puedes perseguir, codificar y hasta uniformar bachaqueros. Nada reducirá el mercado negro si se mantienen los controles absurdos de precios”, precisó en su momento Luis Viente León, presidente de la encuestadora Datanálisis con sede en Venezuela.  

NO SOY BACHAQUERA… REVENDEDORA

“Si vos querés te cambio dos potes de champú por jabón, depende de lo que necesités”, me dijo una revendedora al norte de Maracaibo. En varias partes de la ciudad, “escondidos”, están los revendedores: pañales, champú, desodorante, detergente en polvo, jabón perfumado, leche de fórmula, entre otros productos, lo que necesite y sea escaso, ellos lo tienen.

Este patrón no solo se repite en el interior del país, en la gran Caracas, aunque la escasez se siente con menos fuerza, barriadas como Petare están repletas de revendedores que ofrecen productos como café, papel sanitario, desinfectante, y todo cuando requiera, pero a un costo inflado.

El sistema de asignación de precios depende de a qué eslabón de la cadena se dirija para comprar lo que desee, así lo explica una mujer que ofrecía productos junto a dos compañeras al borde de una acera, y que pidió no ser identificada.

“Si compro una harina PAN en Bs. 20, la vendo a 250, pero a veces le compro a otros que me revenden. Si consigo un champú revendido a 700, yo lo vendo a 1.000 para ganarle algo”, explicó la mujer a quien no le gusta que le llamen bachaquera, pues, a su juicio, está muy distante de serlo.

En ello coincidieron sus dos acompañantes. La más joven aseguró que ha solicitado trabajo, pero no ha tenido éxito, por lo que de vez en cuando recurre a la venta de productos básicos para “rebuscarse”.

Las cosas están duras… A veces en las noches como pan solo para que el queso rinda, y así mi hijo tiene al otro día para llevar desayuno al colegio.

La tercera de ellas, la más distante, dijo trabajar como mujer de servicio y comercializar -“a veces”- con productos básicos a precios de mercado negro para ganar algo más. No quería hablar, pero luego de un silencio corto cantó aquella frase que es el fiel retrato del drama de aquellos para los que realmente cada billete y cada grano de arroz cuenta: “Es que las cosas están duras… A veces en las noches como pan solo para que el queso rinda, y así mi hijo tiene al otro día para llevar desayuno al colegio”.

Dada la cotidianidad de la práctica, pregunté ¿Y la policía, no les dicen nada por estar aquí?, de inmediato una replicó: “Claro que sí, nos quitan todas las cosas y nos dicen que no podemos estar aquí, pero no nos han metido presos. A unos que venden en la esquina los cargan a monte”.

Tres mujeres venden productos escasos frente a una invasión. Aseguran no ser “bachaqueras”, pues solo ofrecen sus propios artículos para “rebuscarse” en medio de la crisis. Crédito: Sumarium.

Kilómetros más lejos, en una barriada de Sabaneta, conocí a la amiga de “El Bata”, a quien llamaremos “María”, pues habló bajo condición de anonimato. Ella es sostén de un grupo de 4 personas, y varios integrantes de su familia se dedican a la reventa de productos. Aunque es algo de lo que les produce temor hablar, en la práctica no cabe el miedo. “Hay que hacerlo, no queda de otra”, dice.

Esta mujer, como de unos 40 años, armonizó con sus otras tres coterráneas: no es bachaquera. Y explica por qué: algunas personas -como ella- solo revenden lo que les sobra de la compra, otros -los bachaqueros- cuentan con una amplia red de “contactos” que les permite adquirir grandes cantidades de productos que guardan y comercializan.

Para María lo que ocurre con la economía venezolano “es culpa del Gobierno, que no consigue la solución para esta vaina”.

“Yo no tengo trabajo y esa es la manera de ganarme unos cobritos (…) Tienen que abrir fuentes de trabajo, la gente más bien se está yendo de aquí, se van a Colombia”, dijo.

Pero, ¿cuánto se gana con el negocio de la reventa en un día? Según María, en un día su hermano puede hacer Bs. 10.000, es decir, más del sueldo mínimo mensual en Venezuela que es de Bs. 9.648,18. Aun sacando los costos de inversión, es bastante comparado con el salario básico del país caribeño. En ganancias, el sueldo base se vuelve el rebusque, y el rebusque el pez gordo del mes. 

“Mi hermano dice que se va a salir de su trabajo”, contó María, y sesgó que labora como obrero en un laboratorio. “En diciembre vistió a un hijo solo (con su sueldo). Se puso a bachaquear para poder vestir a la otra muchachita y a la esposa. Tiene labia para vender las cosas. Una leche (la vende) en 1.200 la pepeleta, que cuesta una pendejera. Por eso es que él tiene”.

“(En cambio) Yo compro una harina en 19 (Bs.) y yo le digo a él (cliente), 200 bolívares. Él dirá si le gusta o no le gusta”. Y es que, en la “ley” del bachaquero el precio justo lo pone la necesidad, y si no, habría que preguntarle a los policías que María asegura compran papel higiénico a su hermano.

“SISTEMAS” ALTERNOS DE MERCADO

El tiempo promedio en cola para adquirir un producto escaso o regulado es de seis horas. La mayoría de los artículos regulados no se consiguen en los supermercados o almacenes, sino con los bachaqueros. Crédito: Captura.

Ofrecer productos a través de las redes sociales también es costumbre. Incluso ofertan medicamentos, sin garantías de estar bajo las condiciones de temperatura y resguardo adecuadas. Crédito: Captura.

Según Datanálisis, en un 65% de los supermercados no se encuentra el promedio de los productos regulados.Crédito: Captura.

Al igual que ocurre con los alimentos, los medicamentos también son escasos en Venezuela, incluso los más comunes como el acetaminofén. Crédito: Captura.

SANCIONES

A pesar de que la Ley Orgánica de Precios Justos prohíbe la comercialización de productos de primera necesidad mediante el comercio informal, y contempla sanciones que van desde multas millonarias hasta años de prisión, los bachaqueros parecen no escarmentar, pues la práctica de la reventa es más común que la frecuencia con la que se consigue papel higiénico en los anaqueles, y el bachaqueo es asunto de larga data.

Conversando con “El Bata”, reconoció que hace más de seis años trabajó arreglando camiones para bachaqueros. Contó de aquel viaje en el que se aventuró a vivir en primera persona el “negocio”. Asegura haber llegado a un galpón en la frontera “con comida como para surtir un mes a Maracaibo”.

Para entonces -comenta- de 50 a 60 camiones pasaban la frontera, pagando Bs. 1000 a cada guardia, y Bs. 500 en los galpones, cuando el recorrido era por las trochas.

  • Desestabilización de la Economía. Artículo 56. Cuando el boicot, acaparamiento, especulación, contrabando de extracción, usura, cartelización u otros delitos conexos, procuren la desestabilización de la economía; la alteración de la paz y atenten contra la seguridad de la Nación, las penas contempladas se aplicarán en su límite máximo, igualmente, se procederá a la confiscación de los bienes, conforme a lo previsto en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
  • Reventa productos de primera necesidad. Artículo 57. Quien compre productos declarados de primera necesidad, con fines de lucro, para revenderlos por precios superiores a los establecidos por la SUNDDE, será sancionado con multa de doscientas (200) a diez mil (10.000) Unidades Tributarias y comiso de los productos. Adicionalmente la SUNDDE, podrá imponer la sanción de suspensión del Registro Único, en los términos previstos en la presente Ley y desarrollados en su reglamento.
  • Alteración Fraudulenta de Precios. Artículo 63. Quien difunda por cualquier medio, noticias falsas, emplee violencia, amenaza, engaño o cualquier otra maquinación para alterar los precios de los bienes o servicios, será sancionado con prisión de dos (02) a seis (06) años.
Categoría: Venezuela | Claves: Bachaqueros