Bush perderá las elecciones si no reivindica los intereses latinos

"Bush tendrá una batalla cuesta arriba para obtener más del 40 por ciento del voto latino, y poder ganar en el 2016. Los demócratas y los grupos proinmigrantes ya lo están criticando por pertenecer a lo que denominan “el partido de las deportaciones”, y dicen que el candidato ya está dando marcha atrás en sus posturas moderadas en materia inmigratoria", dice una columna de Andrés Oppenheimer publicada en El Nuevo Herald.

Bush perderá las elecciones si no reivindica los intereses latinosCrédito: Carlo Allegri / Reuters / Archivo
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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El periodista y analista político Andrés Oppenheimer considera que Jeb Bush podría no ser del todo atractivo para los votantes latinos si utiliza la tradicional estrategia de “girar hacia la derecha” en el tema migratorio con el propósito de obtener la candidatura republicana.

En una columna de opinión publicada en El Nuevo Herald, Oppenheimer indica que muchos ciudadanos de origen hispano tienen la visión de que el partido Republicano es “el de las deportaciones”, por lo que si Bush intenta reforzar la tradicional postura conservadora de la tolda para ganar votantes en los estados fuertes de ese partido quedaría en similares condiciones que Mitt Romney, que perdió las elecciones de 2012 “en buena parte porque solo obtuvo el 27 por ciento del voto latino”, cuando según encuestadoras citadas por el periodista se necesita alrededor del 40% de los votos de esta parte del electorado para llegar a la Casa Blanca.

Y es que a pesar de que Bush está casado con una mexicana, habla español en su casa, sus hijos tienen marcados rasgos latinos y ha vivido en México y Venezuela, además que que fue gobernador de Florida, en el pasado se ha opuesto al programa de cobertura médica universal Obamacare y a la medida ejecutiva de Obama que suspende las deportaciones de hasta 5 millones de inmigrantes en situación irregular.

A continuación la columna completa:

Jeb Bush: ¿el candidato latino?

Jeb Bush, quien habla perfecto español y está casado con una mexicana, es el aspirante presidencial republicano que conseguiría más votos entre los latinos en las elecciones del 2016. Sin embargo, el Partido Republicano — y él mismo — han girado tanto a la derecha en relación a la inmigración y otros temas sociales, que incluso él tendrá un serio problema en ganar el voto hispano.

La mayoría de los encuestadores coinciden en que los republicanos necesitarán entre el 40 y 44 por ciento del voto hispano para ganar la presidencia en el 2016, mucho más de lo que han recibido en las últimas elecciones. El candidato republicano más reciente, Mitt Romney, perdió las elecciones del 2012 en buena parte porque solo obtuvo el 27 por ciento del voto latino.

Hay pocas dudas de que Bush es, entre los actuales aspirantes republicanos, el que ganaría más votos latinos: es el único que habla español en su casa, ha vivido en México y Venezuela, se graduó en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Texas, y ha tenido amigos y socios cubanoamericanos desde que se mudó a Miami en 1980.

No fue una coincidencia que, cuando anunció su campaña presidencial días atrás, buena parte del público eran cubanoamericanos que coreaban en español: “¡Viva Jeb!”. La congresista Ileana Ros-Lehtinen (R-Miami) dijo: “Jeb es cubano. Es es nicaragüense. Es venezolano”.

Aunque los aspirantes republicanos Marco Rubio (R-Fla) y Ted Cruz (R-Texas) tienen padres cubanos, y Rubio habla fluidamente el español, no tienen una esposa mexicana ni tampoco hijos que puedan hacer campaña por ellos en español. Tampoco tienen la historia personal de Bush de haber vivido en América Latina.

Pero, a pesar de todo esto, Bush tendrá una batalla cuesta arriba para obtener más del 40 por ciento del voto latino, y poder ganar en el 2016. Los demócratas y los grupos proinmigrantes ya lo están criticando por pertenecer a lo que denominan “el partido de las deportaciones”, y dicen que el candidato ya está dando marcha atrás en sus posturas moderadas en materia inmigratoria.

Entre las principales líneas de ataque de los demócratas contra Bush, están:

En primer lugar, Bush se ha manifestado repetidamente contra la acción ejecutiva de Obama que suspende las deportaciones de hasta 5 millones de inmigrantes indocumentados. Eso por sí solo va a poner a Bush a contramano de millones de votantes hispanos que tienen familiares y amigos que se beneficiarían de la medida, dicen los críticos.

En segundo lugar, Bush ha adoptado el mantra de los republicanos conservadores de que “tenemos que asegurar la frontera” antes de hacer una reforma migratoria. Eso no solo sería una pérdida de dinero, porque la inmigración ilegal procedente de México se encuentra en un mínimo histórico, sino que también es una excusa de los republicanos para no hacer nada con respecto a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que ya están en el país, dicen los críticos.

En tercer lugar, Bush dio un paso atrás a su anterior apoyo a un eventual camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados, al escribir en un libro publicado en el 2013 que apoya un camino legal a la residencia permanente para los indocumentados, pero no a la ciudadanía.

En cuarto lugar, Bush apoya muchas posturas conservadoras como la oposición al Obamacare, el programa de cobertura universal de salud, y el aumento del salario mínimo. Eso va a contramano del sentimiento de la mayoría de los latinos, apuntan con razón los demócratas.

Matt Barreto y Gary Segura de Latino Decisions, una firma encuestadora del mercado hispano, escribieron a principios de esta semana que estas y otras posturas harían que Bush probablemente pierda el voto latino.

“Los votantes latinos han demostrado que están más que dispuestos a rechazar incluso a candidatos latinos cuando sus posiciones políticas se oponen a las preferencias de la comunidad”. escribieron. “El matrimonio y las habilidades lingüísticas de Bush, aunque simbólicamente importantes, carecerían de valor si sus posiciones contrastan con las del votante latino promedio”.

Mi opinión: La prueba clave para la candidatura presidencial de Bush será si puede resistir la tentación de volcarse más a la derecha en temas de inmigración para ganar las primarias republicanas.

Si Bush puede ganar la nominación republicana manteniendo posturas proinmigración, convenciendo a los votantes republicanos en Iowa y otros estados norteños de que — estén de acuerdo con él o no — es su mejor esperanza para que el Partido Republicano llegue a la Casa Blanca, tendrá una oportunidad de ganar en el 2016.

En cambio, si — como es muy probable — vira a la derecha en las primarias porque piensa que es la única forma de ganar la candidatura republicana, tal como lo hizo Romney, está condenado a perder el voto hispano, y las elecciones del 2016.