Casi dos millones de venezolanos se han ido del país

Hoy, 12 de octubre, más allá de la antigua polémica sobre el encuentro o el desencuentro de culturas, la emigración masiva de venezolanos lleva a reflexionar con respecto a este fenómeno y lo que aportan y reciben quienes, forzados por la crisis, emprenden un viaje, en ocasiones con retorno.

Casi dos millones de venezolanos se han ido del paísCrédito: AFP/ Archivo
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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Venezuela fue un país receptor de inmigrantes después de la segunda guerra mundial, en gran parte por su increíble potencial económico producto de la explotación petrolera y el agradable clima tropical. Sin embargo, en la actualidad enfrenta un agudo éxodo de habitantes que nadie habría podido imaginar.

En un artículo publicado en el diario El Impulso exponen los testimonios de los venezolanos que han decido abandonar su tierra natal en la búsqueda de nuevos horizontes, mayores oportunidades, seguridad o calidad de vida.

“El mayor sacrificio que uno hace al salir es, sin duda, emocional ¿Ha valido la pena? No lo sé. Aunque tengo estabilidad económica siento que no lo puedo compartir con mis seres queridos, eso no se compara con nada. Panamá me aporta visión de progreso, experiencia laboral y tranquilidad. Yo aporto mi honestidad y mi buena disposición para que las cosas funcionen mejor cada día”, comentó Juan Carlos Cordero, un ingeniero mecánico que reside en Panamá desde 2012.

Durante los últimos quince años cerca de dos millones de venezolanos han empacado sus maletas y abordado un avión rumbo a otras naciones, diciéndole adiós a sus familiares, amigos y estabilidad.

“En el siglo XX, Venezuela no fue un país con una cultura migratoria. Actualmente, hay venezolanos en por lo menos 96 países del mundo”, sostiene el sociólogo Iván de la Vega, quien se especializa en estudios migratorios desde la década del 90.

TESTIMONIOS

“HA SIDO MUY DURO”

La profesora de inglés, Verónica Ochoa, decidió irse para Ecuador principalmente por la inseguridad y asegura que al hacerlo, no solo sacrificó su estabilidad económica, sino emocional también por tener que abandonar a su familia:

“Tengo siete meses fuera de mi país y ha sido muy duro. Si he durado tres días sin llorar ha sido mucho (…) Sin embargo, ha valido la pena. Actualmente, tengo un empleo que me brinda estabilidad laboral y económica. Mi trabajo es valorado; semanalmente recibo capacitación. Ecuador me brinda tranquilidad, puedo salir a la calle sin preocupaciones y si no tengo algo en casa, lo consigo fácilmente en el supermercado”.

ADAPTARSE A OTRA CULTURA

Zonia Cordero relató lo difícil que fue adaptarse a los hábitos y la cultura en los cuatro años que tiene viviendo en México:

“El frío es muy fuerte y la comida pica como no tienes idea. Unas que otras palabras que uno dice en
Venezuela no se pueden decir aquí porque significan otra cosa. Siento que he aportado la cultura por la belleza, que la gente se quiera y aprenda a arreglarse (…) La gente ha sido cordial, amable, querendona; no en la misma medida que uno porque el venezolano abraza y besa más, aquí son más distantes. Pese a que me ha ido muy bien, no cambiaría a mis amigos, ni a mi país por nada del mundo”.

LAS COSAS FUNCIONAN

Malex González Scrocchi vive en Canadá y asegura que adoptó una mezcla cultural interesante:

“La belleza aquí no cuenta para nada. Ni te da ni te quita oportunidades. Tengo 10 años en mi apartamento y no conozco a mis vecinos. Físicamente, nos ven muy atractivos. Hay muchos ingenieros venezolanos en cargos importantes, eso es dinero para Canadá. Aquí no funciona ni influye la “palanca” sino las capacidades. Aquí la impuntualidad no existe. (…) Se dice que el extranjero es frío, no es eso, simplemente tiene una estructura en la cual se respetan las reglas, eso se traduce en orden, lo que nos afecta mucho al principio. No se puede llegar a la casa de nadie sin avisar y si visitas un amigo no puedes llegar con las manos vacías”.

“PUEDO AYUDAR A MI FAMILIA”

José David Pinedo, ingeniero mecánico, reside en Chile desde hace seis meses:

“La situación económica y de inseguridad me motivó a emigrar. Tengo cinco años de graduado y en Venezuela no tuve oportunidad de progresar ejerciendo mi profesión. Es difícil estar lejos de la familia pero mi expectativa es traérmela a Chile. Sé que aquí puedo darle las comodidades que en Venezuela nunca pude, da mucha impotencia que luego de formarse en una buena carrera no puedas ayudar a la familia. Desde aquí les he podido aportar, lo que no pude hacer estando en Venezuela, pese a que trabajé cinco años. Aquí somos muy bien vistos a nivel profesional. Chile me ofrece oportunidades, calidad de vida y seguridad”.

Katherine Fuerte, comunicadora social, emigró hace un año a Argentina tras salir embarazada, porque en Venezuela no iba a poder adquirir lo que deseaba para su hijo:

“Por supuesto, la familia se divide y adaptarse es complicado. Sin embargo una mejor economía y seguridad fueron los motores, fue una de las mejores decisiones, no me siento perseguida. Tengo calidad de vida y un futuro para mi hijo. Hay un intercambio cultural importante. Le aporto al país mis conocimientos y este país cubre mis necesidades. Sé que aquí no seré un número más de la inseguridad”.

FUGA DE CEREBROS

Crédito: Twitter

Estabilidad, progreso, ambición, calidad de vida, son algunas de las cosas que puede aspirar cualquier persona y de acuerdo con el sociólogo de la Vega, muchas de esas cosas ya no se pueden conseguir en el país o al menos no con las expectativas que se tenían antes.

“Más del 51% del total son profesionales con especializaciones, postgrados, maestrías o doctorados. Esto representa una pérdida importante del capital intelectual. A la fecha, no existen políticas públicas por parte del Gobierno para aminorar este éxodo masivo, no hay medidas para contactarlos y captarlos”, indicó.

de la Vega resaltó que un profesor universitario llegó a ganar más de 3.000 dólares entre los años 70 y 80, pero al compararlo con el valor del paralelo en la actualidad, se traduciría en 17 dólares.

“Venezuela es el único país, en el marco de la sociedad global del conocimiento, que no ofrece cifras sobre migraciones a través del Saime. Pero hay venezolanos con visas de residencia o cambio de nacionalidad en los cinco continentes del mundo”, dijo.

Añadió que a diferencia de Colombia, Ecuador, Chile y Argentina, en Venezuela no existen políticas para captar a profesionales o especialistas, lo que se traduce en continuar en subdesarrollo.

EL IMPACTO NEGATIVO DEL ÉXODO VENEZOLANO

Para el diplomático de carrera Oscar Hernández Bernalette el fenómeno es “una tragedia” y explica, que la movilización masiva de venezolanos puede generar resistencia en las sociedades receptoras porque implica ceder espacio o oportunidades ante los extranjeros.

“La migración descontrolada puede generar resistencia por restarle oportunidades a los ciudadanos naturales. Se producen choques culturales y diferencias. Eso pasa en cualquier emigración, lo vemos ahora porque somos la novedad. Pero no es una reacción exclusiva”, asegura.

Anitza Freitez, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, detalla que cuando la presencia de extranjeros se torna incómoda, sucede un fenómeno conocido como rebote, algo similar a lo que sucedió con la migración latinoamericana en general durante los años 70 y 80.

“Panamá implementó ciertas restricciones porque siente que los ingenieros venezolanos están desplazando a los suyos. Los estudios que ha hecho la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial, reflejan que Venezuela está entre los primeros 15 países con una alta selectividad de su emigración porque 60% corresponde a personas con título universitario”.

Categoría: Venezuela | Claves: Emigración