Cataluña y la UE, un reto independentista lleno de incógnitas

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Bruselas, Bélgica. AFP).- ¿Una Cataluña independiente podría continuar dentro de la UE? ¿Los catalanes podrían seguir utilizando el euro si se separan de España? La respuesta de Bruselas es la salida de esta región española del bloque, aunque, sobre la moneda única, no todo es blanco o negro.

El referéndum celebrado el 1 de octubre en Cataluña, suspendido por la justicia española, abrió una grave crisis política entre los independentistas en el poder en esta región y el gobierno español del conservador Mariano Rajoy, que acabó extendiéndose a la Unión Europea.

La Unión Europea adhirió a la posición del gobierno español de considerar la consulta anticonstitucional y, por ende, ilegal una eventual declaración de independencia.

– SER O NO SER… RECONOCIDO

La decisión de la justicia española es clave para saber el destino de los catalanes en el bloque. Como apunta el exjurisconsulto del Consejo de la UE, Jean-Claude Piris, los países del bloque “no reconocerán a Cataluña como un Estado si nace violando el derecho y, especialmente, la Constitución española”.

Y este reconocimiento es esencial para poder formar parte del club de los 28, que también podrían mostrarse reticentes a acoger a Cataluña como Estado en base a un referéndum que no reunió las garantías necesarias (comisión electoral, voto secreto…) por la presión de Madrid.

Esto no sería nuevo en Europa. Al contrario de la mayoría de capitales europeas, Madrid, Atenas o Bucarest nunca han reconocido la independencia de Kosovo, aunque frene los esfuerzos diplomáticos para apaciguar la tensión en los Balcanes.

Pero en caso de un referéndum organizado dentro de un marco legal, que no es la situación actual, las declaraciones a mediados de septiembre del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, reconociendo que “respetar[ían]” un sí a la independencia, son aclaradoras.

-LA ‘DOCTRINA PRODI’ –

A falta de un procedimiento a seguir en los tratados europeos en caso de la independencia de una región de un país de la UE, la posición de Bruselas se recoge en la conocida como ‘doctrina Prodi’, una opinión de 2004 formulada por el entonces presidente Romano Prodi.

“Una nueva región independiente, por el hecho de su independencia, se convertirá en un tercer Estado en relación a la Unión” y, a partir de ahí, deberá presentar su candidatura de adhesión si cumple con valores como el “respeto de la dignidad humana, libertad, democracia” o “Estado de derecho”.

Las autoridades catalanas, en su llamada Ley de Transitoriedad Jurídica suspendida en septiembre por la justicia española, se comprometían a que las actuales leyes de la UE, como las futuras, continuarían aplicándose en Cataluña, algo que podría acelerar un eventual proceso de adhesión.

La candidatura de adhesión a la UE, que puede presentar “cualquier Estado europeo”, deberá además contar con la aprobación “por unanimidad” de todos los países del bloque, lo que abre la puerta a eventuales vetos.

– EURO, UNA MONEDA MÁS ALLÁ DEL BLOQUE

Varios expertos estiman, sin embargo, que en caso de una independencia reconocida, a los europeos no les interesaría ir hasta el final de la ‘doctrina Prodi’ tras años de proyecto común, imponiéndose el “realismo” a la “ortodoxia”, según el magistrado francés Yves Gounin.

“La solución más razonable sería de negociar simultaneamente la independencia y la adhesión a la Unión Europea”, indicó a la AFP.

La situación de una eventual Cataluña independiente respecto a la moneda única europea sería diferente. “No cambiaría nada respecto al euro”, asegura una fuente diplomática, que explica que “hay algunos Estados que adoptaron el euro sin siquiera preguntar a Europa”.

El vocero de la Comisión, Alexander Winterstein, sin querer enviar ningún mensaje a ninguna de las partes, indicó el viernes que “el euro es la segunda moneda más utilizada en el mundo”, ya que unos 60 países y territorios han ligado sus divisas “directa o indirectamente” a la europea.

Pequeños Estados europeos como Andorra, el Vaticano y Mónaco utilizan el euro tras un acuerdo con las instituciones europeas, si bien otros países, como Montenegro y Kosovo, la adoptaron como moneda corriente sin el acuerdo de la UE por lo que no pueden emitir ni monedas ni billetes.