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China impone cerrojazo informativo para ocultar negligencias en Tianjín

El balance de la cadena de explosiones ha dejado al menos 114 muertos -muchos de ellos, bomberos-, centenares de heridos y 70 desaparecidos. Y entre los habitantes de la comarca cunde el pánico por las consecuencias que pueda aún provocar el escape de gases altamente tóxicos.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- El oscurantismo informativo del régimen comunista chino ha vuelto a primer plano tras la tragedia de Tianjín. Pero esta vez se está volviendo como un bumerán contra las autoridades de Pekín porque la opacidad impuesta tras las explosiones de la semana pasada en el almacén portuario de esta localidad sólo ha servido para incrementar los temores de la población, que en las últimas horas ha empezado a manifestarse para exigir “la verdad”, al tiempo que en las redes se denuncia toda clase de irregularidades y negligencias.

Por lo pronto, el balance de la cadena de explosiones ha dejado al menos 114 muertos -muchos de ellos, bomberos-, centenares de heridos y 70 desaparecidos. Y entre los habitantes de la comarca cunde el pánico por las consecuencias que pueda aún provocar el escape de gases altamente tóxicos.

En Tianjín, más de 1.800 contenedores cargados con productos de gran toxicidad resultaron dañados en las explosiones.

Estamos ante un caso gravísimo, pero no aislado. Sólo en la primera mitad del año, en China se han registrado 13 accidentes con explosiones en industrias químicas, según ha podido documentar Greenpeace. En Tianjín, más de 1.800 contenedores cargados con productos de gran toxicidad resultaron dañados en las explosiones. Hay grandes cantidades de cianuro de sodio en el epicentro de la catástrofe y altos niveles de este peligroso compuesto en aguas residuales, lo que ha obligado a la evacuación de miles de residentes, muchos tras haber perdido sus viviendas, seriamente dañadas.

La primera gran negligencia es el hecho de que esta zona industrial se encuentra a apenas 500 metros de las áreas residenciales de Tianjín, cuando las leyes chinas obligan a que la distancia mínima supere el kilómetro. Sin embargo, se trata de un incumplimiento habitual en el gigante asiático, donde en las últimas décadas han proliferado infinitas ciudades y polígonos, creados casi de la noche a la mañana, sin controles de seguridad ni respeto a los estándares internacionales.

En Tianjín podría haberse infringido todo lo relativo al almacenamiento, transporte, producción y comercio con productos químicos.

No estamos, por tanto, sólo ante un desgraciado accidente, sino que lo ocurrido es consecuencia directa del desaforado modelo de crecimiento chino. En tres años, el país ha consumido la misma cantidad de cemento que EEUU en el último siglo. El dato no puede ser más revelador. Y las ansias en la producción manufacturera han permitido al gigante asiático crecer a un ritmo del 10% durante años. Pero las sombras son evidentes: el modelo productivo no es sostenible e incumple los derechos básicos de los trabajadores y las normas de seguridad y calidad que rigen en el mundo avanzado. A lo que se suma la altísima corrupción, sobre todo entre los cuadros políticos locales del partido único. Los sobornos están a la orden del día cuando se trata de mirar hacia otro lado ante violaciones de las normas. En Tianjín podría haberse infringido todo lo relativo al almacenamiento, transporte, producción y comercio con productos químicos.

Nada de ello se soluciona con la opacidad en la que sistemáticamente se envuelve la dictadura china. En 2003, el cerrojazo informativo inicial sobre el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) contribuyó al a propagación del virus. En 2008, tras el terremoto de Sichuán, el régimen incluso detuvo a padres de víctimas que se atrevieron a denunciar las deficiencias en las construcciones derrumbadas. Y ahora se dedica a cerrar webs para silenciar los temores por las fugas de gases. Pero Pekín tiene perdida la batalla si quiere seguir compitiendo en la globalización del siglo XXI con técnicas de censura y oscurantismo medievales.

Categoría: Opinión