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Cierta clase media defiende al 2% de los más ricos del Ecuador

Son los mismos que en estos años han visto expandir las oportunidades de empleo, estudios, viajes y consumo.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Telégrafo). Se expresan con violencia y odio. Y se asumen afectados en dos valores, al parecer, muy afincados en su modo de ver el mundo: la familia y el patrimonio. Reproducen -sin criticidad alguna- el discurso de los empresarios, de un candidato presidencial, dos alcaldes, un prefecto y de los periódicos privados. Como si ellos formaran parte de sus planes, herencias y/o rol de pagos.

Como si estuviesen a punto de morir y fuesen a dejar la mayor herencia de la historia de sus familias. Hablan de tradición, familia y propiedad privada. Temen de un comunismo en pleno siglo XXI.

Asumen que trabajan solo para sus hijos sin importarles los hijos de los pobres. Por eso levantan la bandera de ‘Cero impuestos’. Son los mismos que en las redes sociales violentan toda ética, respeto y tolerancia.

Y también son los mismos que en estos años han visto expandir las oportunidades de empleo, estudios, viajes y consumo.

Pero parece que lo único real y plausible en su vida es luchar por sus herencias. Ahora, incluso para ello, se han propuesto derrocar al Gobierno.

Categoría: Opinión