Colombia expuso en la OEA el “maltrato” a los deportados

"El contrabando no se resuelve deportando gente humilde sino con políticas conjuntas", reiteró el embajador colombiano ante la OEA.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Crédito: OEA

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – La Organización de los Estados Americanos (OEA) realizó este lunes una reunión extraordinaria a petición de Colombia para analizar la situación en la frontera con Venezuela, donde más de un millar de colombianos fueron deportados y muchos más se fueron por temor a correr con la misma suerte.

El embajador de Colombia ante la OEA, Andrés González, aseguró que acudió al organismo continental para tratar un asunto que los ha afectado “en lo más profundo de nuestras entrañas”.

“La OEA representa la unión de voluntades entre otras cosas para defender los derechos de todos, no importa el país donde cualquier humano se encuentre sus derechos son sagrados y deben ser respetados. Los gobiernos se han constituido para garantizar los derechos de los ciudadanos y habitantes de su país”, dijo.

Asimismo, destacó que con la situación que se ha registrado en la frontera, Colombia “está adolorida y ultrajada porque se trata de un pueblo que fue a una nación que le fraternizamos nuestro cariño, hemos nacido juntos para encontrar un destino provechoso común”.

En ese sentido, recordó la frase del presiente colombiano, Juan Manuel Santos, durante una tradicional Caminata de la Solidaridad en Bogotá. “Parece increíble que tengamos que decir esto en pleno siglo XXI, pero hemos visto, atónitos, indignados, la deportación arbitraria y el maltrato de compatriotas, por el solo hecho de ser colombianos y de no tener sus papeles en regla”, dijo.

“Todo ser humano debe ser tratado con respeto y dignidad y esto es lo que vamos a exigir y les pedimos que nos contribuyan a honrar porque allanar las viviendas, sacar a la fuerza a los habitantes, separar a las familias, no dejarlos sacar sus cosas y marcar sus casas para luego demolerlas, son procedimientos inaceptables y recuerdan episodios amargos de la humanidad que no pueden repetirse. A los colombianos tienen que respetarle su dignidad y por eso subrayamos los elementos que sustentan nuestra solicitud”, expresó González.

Destacó que “para nosotros la “D” es desolación, desconcierto, desesperanza, destrucción (…) esta es una situación humanitaria grave, compleja y que requiere una pronta reacción de todos nuestros países porque no puede ser el golpe en una puerta de una familia despavorida lo que ha de notificar” una decisión de deportación masiva, al tiempo que se cuestionó: “¿Podremos mantenernos en silencio? ¿Podrá la OEA mantenerse al margen de lo que ocurre? Los colombianos no creemos”.

El diplomático sostuvo que, políticamente, “Colombia está unida monolíticamente para la defensa de sus conciudadanos“.

También indicó que la manera como fueron sacados los colombianos de sus casas “es un proceso inaceptable y clamamos a la comunidad internacional para que se garantice los derechos de esos seres humanos. No hay derecho para que vivan esta situación, ellos no son paramilitares, ni maleantes son personas respetables, por lo cual por la vía del derecho internacional debemos hacer lo que nos corresponde para garantizar y hacer respetar sus derechos”.

“Ellos son humildes, trabajadores incansables que han buscando como muchos colombianos un futuro, y que de ninguna manera en época de dificultad pueden atribuirle los males que pueden acontecer en una nación; males que esperamos no se extiendan y propaguen y entre todos podamos ayudar a resolver pero el contrabando no se resuelve deportando gente humilde sino con políticas conjuntas”, apuntó, al tiempo que resaltó que en el fronterizo barrio venezolano La Invasión, en el estado Táchira, “se le otorgaron cédulas (venezolanas) a muchos colombianos para participar en el debate electoral“.

En ese orden de ideas, resaltó que Colombia plantea una “reunión breve y lo más pronto posible” con los ministros de Relaciones Exteriores “para tomar medidas, exponer la situación, intercambiar ideas y buscar una solución (…) porque somos dos países unidos desde siempre”.

Sin embargo, aunque la propuesta de reunión obtuvo la mayoría de votos a favor, con 17 países, ocho se abstuvieron y cinco votaron en contra, por lo que no fue suficiente para hacer la convocatoria.

“Se presentan 8 abstenciones que muy seguramente requieren otros elementos de juicio para tomar una decisión. Vamos a continuar nuestro planteamiento para ahondar en los argumentos que nos asisten (…). Esto apenas comienza”, advirtió el embajador colombiano.

Según cifras del gobierno colombiano, un millar de sus compatriotas fueron deportados en los últimos días y más de 6.000 regresaron a su país espontáneamente por temor a serlo y quedar separados de su familia y perder sus pertenencias.

En Cúcuta, 600 km al noreste de Bogotá y epicentro de la complicada situación humanitaria generada, la canciller se congratuló de que en los últimos tres días no se hayan registrado deportaciones, aunque persiste, en menor medida, el éxodo de colombianos que huyen de Venezuela cargando consigo sus enseres a través del río Táchira.