Cómo la crisis venezolana le pasa factura a los centros comerciales

La altísima criminalidad en el país; la escasez de dólares, productos e insumos de toda clase gracias al férreo control de cambio; la Ley del Trabajo promulgada por Hugo Chávez en 2012; la inamovilidad laboral; así como la Ley de Precios Justos promulgada por Maduro han pasado factura a la calidad de servicios, disponibilidad de productos y horarios de atención en los centros comerciales.

Cómo la crisis venezolana le pasa factura a los centros comercialesLos centros comerciales están en medio de la misma catástrofe que padece lánguidamente el resto de la economía del país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Crédito: Alex Urbina / Sumarium
Publicada por: el andreduardo@gmail.com @AndrEduardo

(Caracas, Venezuela) – Los centros comerciales no escapan a la rampante crisis económica y social que sufre Venezuela. Escaleras apagadas; baños sin papel higiénico, ni jabón; aires acondicionados que parecen no enfriar suficiente; vigilancia escasa; locales casi vacíos de mercancía; tiendas cerradas los lunes y precios prohibitivos -como en todo el comercio nacional- para la inmensa mayoría de los venezolanos son, entre otros, los problemas que están aquejando a este sector.

Se suponía que los centros comerciales volverían a ser “como antes”

Antes de que se oficializara la Ley de Arrendamiento Inmobiliario para el Uso Comercial, que fue promulgada por el presidente Nicolás Maduro en mayo de 2014 tras un período de meses en el que el precio de renta del metro cuadrado comercial estuvo regulado, muchos fueron los servicios que perdieron calidad en los centros comerciales; principalmente vigilancia, baños y escaleras eléctricas.

Sin embargo, con la aprobación de esta Ley se establecieron tres fórmulas para fijar el canon de arrendamiento de los locales comerciales, que se basan en tres principios: el valor actualizado del inmueble; porcentaje de ventas y un canon de arrendamiento mixto compuesto por una porción fija mas el porcentaje de las ventas. Con esto se suponía que los centros comerciales volverían a ser “como antes”.

Pero los problemas de este sector no se basaban solamente en la regulación de la renta del metro cuadrado. La altísima criminalidad en el país; la escasez de dólares, productos e insumos de toda clase gracias al férreo control de cambio; la Ley del Trabajo promulgada por Hugo Chávez en 2012; la inamovilidad laboral; así como la Ley de Precios Justos promulgada por Maduro han pasado factura a la calidad de servicios, disponibilidad de productos y horarios de atención. La misma catástrofe que padece lánguidamente el resto de la economía del país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.

“LO POCO QUE HAY ES CARÍSIMO”

Michael Hernández, encargado de una tienda de ropa y artículos deportivos en el centro comercial Sambil de Caracas, dijo a Sumarim que su negocio está fuertemente afectado por el desabastecimiento. “Hay escasez de producción, de dólares, de todo (…). No se consiguen ni balones”, dijo, por lo que justificó haber reducido la cantidad de empleados y horario de atención.

Explicó que “lo poco que hay es carísimo”, pues todos los artículos que vende superan los 4 salarios mínimos en precio, gracias al desplome del bolívar (Bs) en el mercado paralelo, que comenzó progresivamente a finales de 2012. Esto, aseguró, ha reducido al mismo ritmo el consumo de sus clientes.

“La tienda no produce lo que debería”, lamentó Hernández, al tiempo que consideró que la Ley del Trabajo vigente desde 2012, en combinación con la inamovilidad laboral renovada todos los años desde 2002, han hecho más difícil la contratación de personal porque con éstas se determina un reducido límite de 30 días de prueba para los empleados, imposibilidad de despedir después de ese lapso y se otorgan dos días libres continuos semanales a cada trabajador.

En septiembre de 2012, el tipo de cambio a dólar estadounidense (USD) en el mercado paralelo -el único al que pueden acceder libremente los venezolanos- se encontraba en Bs 12 por USD. Esta semana, se ubicó por encima de la astronómica cifra de Bs 418 por USD, mientras el salario mínimo vigente es de Bs 6.746,98 al mes, es decir, tan solo USD 16,13 en el mercado paralelo. Por esta situación, el Gobierno venezolano culpa a una “guerra económica” de dudosa existencia, intensificando cada día sus políticas de extrema izquierda.

BAÑOS SIN INSUMOS E INSEGURIDAD

En cuanto a la seguridad, Hernández aseguró que el hampa “está mejor armada que el personal de seguridad o la policía” y que de su local han sido hurtado productos “cualquier cantidad de veces”.

Del total de baños que funcionan en el centro comercial, “la mitad permanecen cerrados” por ahorro de agua e insumos de limpieza y presuntamente por la cantidad de personal de mantenimiento que trabaja por turno, añadió.

Asimismo, apuntó que las escaleras mecánicas son “prendidas tarde y apagadas temprano”.

Por su parte, Mariela Zambrano, encargada de una tienda de artículos decorativos para el hogar en el exclusivo y caraqueño centro comercial San Ignacio, que pidió resguardar su verdadero nombre, dijo a Sumarium que además de los problemas económicos, la inseguridad también afecta al lugar.

Contó que a su pequeño hijo le fue robada una consola portátil de videojuegos en la parte trasera de su local, mientras un acompañante del ladrón la distraía preguntando precios.

CALOR PARA LA “BANDA VERDE”

También se quejó de que los aires acondicionados del centro comercial están programados para enfriar menos de lo que se considera agradable, con el propósito de no salirse de la “banda verde”, que es un rango de consumo eléctrico promovido por el Gobierno nacional.

También Javier González, gerente de una tienda de zapatos deportivos importados en el centro comercial Líder, contó que ha tenido serios problemas para reponer su mercancía, que siempre llega a un precio superior a la vez anterior.

En cuanto a los baños y áreas comunes, González se quejó de la ausencia total de jabón y papel higiénico, así como del reducido horario de varias de las escaleras eléctricas.

CAVECECO: VENTAS E INVERSIONES HAN DISMINUIDO

A propósito de la reducción del consumo de electricidad en aires acondicionados, luces y escaleras eléctricas de los centros comerciales, Claudia Itriago, presidenta de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, Comerciantes y Afines (Cavececo), afirmó recientemente que, por petición del Gobierno, el sector mantiene un ahorro eléctrico de 20% de electricidad en sus miembros afiliados y que esto se viene cumpliendo desde hace seis años.

Este sector ha sido uno de los que más ha ahorrado energía eléctrica en el país desde la crisis eléctrica de 2009

“Como sector, nosotros apenas representamos 4% del total de consumo de energía eléctrica en el país y cada centro tiene un proyecto o plan de consumo eficiente que se le presentó a Corpoelec en su momento. Si se deben tomar otras medidas, habría que conversarlas y ver si son posibles de aplicar”, consideró.

Itriago mencionó que este sector ha sido uno de los que más ha ahorrado energía eléctrica en el país desde la crisis eléctrica de 2009, que ocasionó una fuerte oleada de racionamiento eléctrico en todo el territorio venezolano.

Destacó que desde hace algún tiempo muchos centros comerciales cuentan con plantas eléctricas y han puesto en práctica estrategias para minimizar el impacto de las suspensiones no programadas del servicio de electricidad sobre su actividad.

La representante de Cavececo dijo además que la cámara no cuenta con cifras precisas acerca del comportamiento de la actividad en estos establecimientos en lo que va de año. Sin embargo, señaló que las ventas y la inversión en éstos han disminuido.

Afirmó que cada centro comercial tiene autonomía en cuanto a su horario de atención al público, al tiempo que resaltó que la cámara a la que representa solo realiza recomendaciones en este sentido. Sin embargo, dijo no estar de acuerdo con que haya locales que cierren sus puertas temprano mientras otros se mantienen abiertos en el mismo edificio.

“Al no tener un horario uniforme, el visitante del centro comercial no sabe cuándo acudir”, aseveró.