Conversaciones entre Iglesias y Zapatero incluyen a Venezuela

Las conversaciones se han dado por petición de Pablo Iglesias.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El líder del partido español Podemos, Pablo Iglesias, ha solicitado conversar con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien participa en el proceso de diálogo en Venezuela, para conversa sobre diferentes incluyendo la crisis en Venezuela, reseñó la periodista Lucía Méndez en el diario El Mundo de España.

Según indica el rotativo, esas conversaciones se han dado por petición de Iglesias, quien ha calificado al exmandatario europeo como “el mejor Presidente de la democracia”.

Asimismo, ambos políticos no han hablado sobre temas internos del Psoe, así como de los pacto post electorales. Iglesias le pide a Rodríguez Zapatero datos sobre la política europea.

Durante su último encuentro, hace pocos días, Pablo Iglesias trató el tema de Venezuela, puesto que “estaba interesado” en lo que ocurre en la nación latinoamericana.

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Pablo Iglesias quiere atrapar para su formación la memoria sentimental del PSOE. La herencia emocional del PSOE ganador: la del Felipe González del 82 y la del Zapatero de 2004 y 2008. Aunque González sufre de urticaria cada vez que se le menta al líder de Podemos, Zapatero encuentra en Iglesias a un político nuevo e inexperto que le pide consejo. Y los ex presidentes están para eso. Para dar información y compartir sus experiencias. El líder de Podemos le ha dicho a Pepa Bueno algo que ningún dirigente socialista ha querido decir nunca de forma clara y rotunda: «Zapatero ha sido el mejor presidente de la democracia».

Una declaración que sin duda ha agradado al ex presidente.Desde que coincidieron en una velada convocada por José Bono, en la que Iglesias y Errejón aprendieron muchas cosas de la política práctica, Zapatero y el líder de Podemos han mantenido un contacto fluido. A pesar de que en su partido se pueda interpretar esta relación como una maniobra de Iglesias para echar sal en las heridas internas, Zapatero la ve con normalidad. Desde que dejó La Moncloa, Zapatero no ha querido intervenir en la vida política nacional de forma partidaria. Al menos públicamente. Aunque todo el mundo sabe que mantiene contactos frecuentes con dirigentes socialistas sobre la situación del partido. No con Pedro Sánchez, porque el secretario general del PSOE se ha ido alejando de muchos de los que contribuyeron a que lo sea. Zapatero entre ellos.

Las conversaciones del ex presidente con Pablo Iglesias han sido a petición del líder de Podemos y en ninguna de ellas se ha hablado de las cuestiones internas del PSOE ni de los pactos postelectorales. El secretario general de Podemos suele pedirle información acerca de la política europea. La última vez que hablaron, hace unos días, fue sobre la situación de Venezuela en la que Iglesias estaba interesado. Zapatero acababa de regresar de Caracas, a donde se desplazó con la misión internacional impulsada por Unasur para mediar en el grave conflicto que enfrenta a Maduro con la oposición venezolana. Es el único mandatario extranjero que ha podido entrevistarse en la cárcel con Leopoldo López, el líder cuya liberación impulsan el Gobierno español y Albert Rivera. Zapatero habló asimismo con el líder de Ciudadanos antes de que viajara al país suramericano.

Admiración juvenil

Iglesias y Zapatero admiten cierta empatía entre ellos. Es posible establecer un hilo común que se remonta a las movilizaciones de 2003 contra la Guerra de Irak. Pablo Iglesias y los actuales líderes de Podemos -muy jóvenes entonces- participaron en las manifestaciones. En su tesis electoral del año 2008 -Multitud y acción colectiva postnacional, un estudio comparado de los desobedientes: de Italia a Madrid (2000-2005)-, Iglesias consideraba a Zapatero «un referente progresista mundial y el representante de una forma de hacer política en Europa alternativa a los Estados Unidos».

El estilo político de ambos tiene algunas semejanzas. Dejando al margen el lado bronco y pendenciero de Iglesias, ya que Zapatero utilizaba el talante educado en la guerra política. El líder de Podemos es un forofo de los golpes de efecto y de sacar conejos de la chistera. Le gusta más que nada en el mundo hablar en las televisiones y es un provocador nato. No es difícil encontrar estos mismos rasgos en el Zapatero de las victorias electorales de 2004 y, sobre todo, de 2008.

El ex presidente manejaba con habilidad su telegenia, como Iglesias, aunque en su época la política espectáculo aún no había alcanzado las cimas actuales. La campaña electoral de Unidos Podemos tiene elementos sentimentales que remiten al Zapatero que unificó el voto de toda la izquierda y dejó a IU reducida a dos escaños.

La sonrisa, por ejemplo. O los conceptos de optimismo y alegría, que Zapatero utilizó como reclamo contra Rajoy en las elecciones de 2008, donde consiguió 11 millones de votos. Después llegó una crisis brutal que el ex presidente no vio venir y defraudó a sus votantes en 2010 al aprobar los ajustes dictados por la UE para evitar el rescate de la economía española. Aquel «no nos falles» que le reclamaron en la sede de Ferraz la noche electoral de 2004 fue el origen remoto del 15-M. Desde que Zapatero abandonó la Secretaría General, el PSOE se ha hecho un lío con la herencia.

Los sucesivos dirigentes socialistas han tenido una mirada escurridiza, ambivalente e incómoda hacia el legado de Zapatero. Sitúan en su política de ajuste el principio de sus desgracias electorales. Zapatero fue un presidente netamente de izquierdas desde 2004 a 2010. Iglesias reivindica esta herencia sin duda para heredar sus votos. Es de las pocas cosas en las que Susana Díaz coincide con el líder de Podemos. Ella mantiene contactos mucho más frecuentes con el ex presidente.