Crónica: Giordani, Navarro, los periodistas y el Poder Popular

Publicada por: el dasilvalissette89@gmail.com

Crónica: Lissette Da Silva / Sumarium

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – En el modesto y reducido salón Maracay del capitalino hotel El Conde, docenas de periodistas nos agolpamos para cubrir la rueda de prensa de los experimentados Héctor Navarro y Jorge Giordani, a quienes sus canas hacen referencia los años que estuvieron en el gabinete ministerial de Hugo Chávez.

Unas cuantas sillas y al menos 20 cámaras de Tv, impedían el paso al afuero donde ambos exministros se sentarían, los micrófonos que por su peso pensábamos harían que la mesa cayera estaban dispuestos para recibir las palabras de estos dos.

Más y más colegas llegaron al sitio, en el suelo ya no había lugar para uno más, y por una pequeña reja de hierro se asomaban Giordani y Navarro para iniciar la convocatoria. Bajo las vociferaciones desesperadas de una de las encargadas del evento preguntaba por los periodista que participaríamos en la posterior ronda de interrogantes.

Salón Maracay Hotel El Conde

Casi 45 minutos después y con chiripas caminando por las paredes, arrancó en la voz de Héctor Navarro la tan concurrida rueda de prensa.

Tras varios minutos de cuestionamientos, quien fungió como cabeza del sector eléctrico venezolano, reveló el rumbo noticioso que tendía la convocatoria, confirmando las intuiciones periodísticas.

La crítica y autocrítica fueron las protagonistas de la jornada; ellas y las acusaciones a la directiva del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) por los pocos escaños conseguidos en la contienda del pasado domingo.

Transcurría el tiempo, mientras los periodistas, fotógrafos y camarógrafos chocaban en un ambiente de dimes y diretes para obtener la mejor toma, en tan paupérrimo salón, tomó la palabra el profesor Giordani.

Corta fue la alocución de Navarro, en comparación con la de Jorge Giordani quien entre desmanes e insultos típicos del vocablo venezolano y caraqueño animaba su discurso que en algún momento se tornó aburrido.

Arrancó la ronda de preguntas, donde por cierto la periodista del canal de la colina hizo uso y abuso de las bondades que le da trabajar en uno de los principales medios nacionales y comenzó con el interrogatorio que duraría muy poco.

Mientras cada uno esperábamos nuestro turno y luego de haber escuchado los planteamientos del periodista norteamericano del rotativo New York Times, un sonido ensordecedor, como el de una sirena, irrumpió en la sala.

Bajo el nombre del “Poder Popular” e identificados a favor de Nicolás Maduro un grupo de al menos 40 personas interrumpieron la parte final de la rueda de prensa, dejando a los reporteros sin respuestas y la adrenalina corriendo a millón.

Camarografos de medios nacionales e internacionales

Pocos segundos pasaron para que los tacos, grabadoras y micrófonos volvieran a sus forros, a la par del desespero se hacía notar en las caras de los mismos entrevistados, por el temor a que se generara una situación de violencia.

Escuchando el tono belicoso de los agresores, la pequeña puerta donde vimos asomar aquellas dos caras longevas, se abrió para dar paso a una salida de emergencia ante la contingencia que se había generado.

Junto a Giordani y Navarro bajamos por varias escaleras, entre estrechos pasillos raídos y poco luminosos que dejaban ver una vieja y descuidada cocina, donde había una reja azul tapada por pimpinas que dejaban ver el uso de aquellos blancos almacenes.

Un hombre, de aspecto robusto con varias hebras blancas que teñían su cabello, hizo paso entre los peroles sacando una llave de su bolsillo y abriendo la antigua reja que dejaba entrever un pasillo lleno de comercios.

Entre empujones y apretujones los periodistas y reporteros gráficos salimos, aprovechando a la vez de escuchar las incansables declaraciones de los exministros hasta llegar a la Asamblea Nacional.

Héctor Navarro denuncia al Psuv como responsable de la derrota del 6D

Atónitos los presentes ciudadanos, veían con confusión lo que ocurría y me percaté de una humilde mujer que vestía gorra y franela le acercaba un papel al antiguo ministro de Planificación, poco se dejaba ver de aquel papel que parecía una carta o un billete de bolívar de la más alta denominación.

De la vista gorda se hacían los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), entre tanto los que rodeábamos a los ministros de Chávez intentábamos tomar algunas declaraciones sobre lo ocurrido.

El tráfico vehícular de la pequeña calle que confluye entre la avenida Universidad y la avenida Urdaneta quedó interrumpida ante el paso de los periodistas y camarógrafos que aprovecharon para hacer tomas del momento hasta el punto final que fue la avenida Baralt.