Crónicas de un comprador: conseguir la carne nuestra de cada día

La carne también está entre la especulación y la escasez que se vive en Venezuela. Encontrarla a precio regulado es una "misión imposible".

Crónicas de un comprador: conseguir la carne nuestra de cada díaEn la mayoría de los frigoríficas de Caracas los precios de la carne son excesivamente costosos. Crédito: Alex Urbina/ Sumarium.
Publicada por: el marquezmarielyc@gmail.com @PeriodistaMarie

Quién iba a pensar que un alimento rico en proteínas como es la carne, en Venezuela se iba a convertir en un lujo, entre la escasez y el alto costo, resulta casi imposible comerla por lo menos una o dos veces por semana.

Desde finales del año pasado vemos cómo la situación para encontrar carne, cada día es más difícil. Actualmente hay que recorrer varios establecimientos para adquirirla bien sea a precio regulado o con un alto costo, esto debido a la “escasez” o “especulación”, dependiendo del punto de vista de cada quien, lo cierto que es un viacrucis encontrar esa proteína en el país.

Yolanda Briceño, una señora ya de la tercera edad con la esperanza de encontrar lo buscado llegó a un frigorífico en Chacao, ubicado en el este de Caracas, donde justamente me encontraba preguntando por la situación actual de la compra y venta del producto, ella miró inmediatamente la nevera exhibidora donde se podía observar costilla, chuleta y pollo, preguntó con negación: ¿No tiene carne? No, no tenemos; fue la respuesta.

Con rostro de resignación dijo en voz alta “hoy no nos toca sopa, pero si no hay bistec, tocará y la costilla se ve buena”. Yolanda vive en la avenida Rómulo Gallegos, pero comentó que cada vez que se dirige al Seguro Social en Chacao aprovecha y compra carne cuando encuentra, argumentó que la puede adquirir al precio que la ofrezcan los vendedores porque tiene cuatro hijos que trabajan y le colaboran económicamente, de lo contrario no podría.

Para José Pernía, la opción de comprar lo que encuentre ya no le está gustando, con rostro de angustia dijo sin pensarlo “ya estoy cansado de comer chuleta, ya no sé qué comer”.

Los frigoríficos y carnicerías resultan una opción para quienes no tienen tiempo o no deseen pasar más de cuatro horas en cola en los supermercados privados o en los Abastos Bicentenarios, donde venden a precios regulados, pero la persona debe correr con la suerte que el día que le corresponda comprar de acuerdo a su número de cédula estén vendiendo proteínas y, cuando corresponda su turno, no se termine el producto.

Ante el riesgo de hacer una cola y no encontrar el alimento, algunos venezolanos prefieren recurrir donde no existen precios regulados, alegando que “hay que pagar por la comodidad, pero que encontremos lo que estamos buscando”.

“Una regulación de precios que no coincide con la realidad”

El cartel azul muestra los precios actuales y sustituye el cartel naranja de hace tres semanas atrás. Crédito: Alex Urbina/ Sumarium

Si bien es cierto que el Gobierno nacional aprobó el pasado 20 de febrero a través de las providencias administrativas N° 37 y N° 38 de 2015, el precio máximo de venta para el usuario de adquisición de pollo entero a Bs. 65 el kilo y la carne Bs. 220, lo que es considerado por el Estado como un “precio justo” a nivel del productor, importador y mayoristas para el consumidor, los vendedores argumentan que con esos precios es imposible que les lleguen esos rubros.

Recientemente la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos, a través de la Providencia Administrativa N 052/2015 con fecha de 1 de junio de este año, publicada en su página web, autorizó un aumento de 13,6%, equivalente a 30 bolívares, al precio de la carne de primera para ubicarse en 250 bolívares el kilogramo, entran los cortes de lomito, solomo de cuerito, chocozuela, pollo de res, pulpa negra, ganzo, muchacho redondo y muchacho cuadrado.

La carne de segunda se ubica en 220 bolívares. Mientras la carne de bovino con hueso aumentó Bs. 39, y se ubica en Bs. 160 por kilo: (lagarto con hueso, pecho y costilla).

LA REALIDAD

“La poca carne que nos llega, es muy por encima de esos precios y nosotros tenemos que vender sobre otro para poder ganar algo. A los productores les sale más rentable exportarlo para Colombia que venderlo en Venezuela”, relató con su acento portugués Gustavo quien atiende un frigorífico en el este de Caracas, lugar en donde brilla por su ausencia la carne y desde hace dos semanas. El kilo de bistec se puede encontrar entre 800 y 900 bolívares y el lomito desde 1.400 hasta 1.600 bolívares.

Chuleta de cochino, pollo, costilla, entre otros, sí se encuentran con más facilidad, pero igual los precios son exorbitantes; el kilo de pollo desde 300 bolívares y por lo general pesa dos kilos sería Bs. 600, al precio regulado costaría Bs. 130 el pollo de dos kilos, el sobreprecio sería de Bs. 470, en cuánto tendría que venderlo el productor para que el consumidor final pueda comprar el kilo de pollo en Bs. 65. Y no es que esté a favor de los altos costos, pero debería ser un verdadero precio justo, tanto para los productores, mayoristas y consumidores, pues luego la especulación predomina ante la demanda y la escasez.

La costilla de res que era en tiempo pasado, lo más económico, cuesta hasta 420 bolívares el kilo, la chuleta de cochino se puede encontrar sobre los 600 bolívares. Yolanda sí se compró la costilla y José salió molesto diciendo que prefiere comer arroz con huevo o con sardina porque el atún enlatado tampoco se encuentra y cuando aparece en los supermercados la latica pequeña cuesta 200 bolívares.

¿Carne blanca por carne roja?

La carne blanca está muchísimo más costosa. Créditó: Alex Urbina/ Sumarium.

Esta opción sí se puede pero en sueños, al menos una vez por mes porque los precios son mucho más costosos, el kilo de atún cuesta Bs. 1.200, róbalo Bs. 2.000, parguito 1.200, salmón entero 4.500 bolívares el kilo, surtido para paella Bs. 900 el kilo. Si comer carne roja es un lujo, la carne blanca es otro nivel. Todavía para los venezolanos que ganan más del sueldo mínimo tendrían que pensarlo hasta dos y tres veces. Definitivamente todo está carísimo.

Producción vs importaciones

“La producción nacional está estable, abastece el 70% del consumo. En Venezuela hay ganado, hay carne, no puede decir nadie que la ganadería venezolana está quebrada, eso no es cierto, en el país sí hay carne”, dijo en declaraciones recientes el presidente de la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos (Confagan), José Agustín Campos.

Además, aseguró que el “enemigo” que tiene paralizada la comercialización de la carne es la “especulación”.

Mientras, el presidente de la Federación Nacional de Ganaderos, Carlos Albornoz, alega que la producción nacional apenas alcanza a cubrir el 30% del consumo interno, así lo publicó Última Hora.

Para Albornoz, el déficit de carne se solventa con producción nacional, no con controles de precios. Además enfatizó que la mayoría de la oferta cárnica es importada.

Sin embargo, recientemente el presidente de Fedenaga a través de Unión Radio admitió que “el precio regulado de la carne no es justo pero venderla a Bs. 1.000 por kilo es un abuso al consumidor”, al mismo tiempo explicó que “el problema grave con la carne no es el precio, sino que el bolívar no vale nada y no podemos producirla”, aseguró el entrevistado.

También el presidente del Consejo Venezolano de la Carne (Convecar), Otto Gómez, coincide con Albornoz que las importaciones empeoran la producción de carne. “Cada dólar que se invierte en un kilo de carne importada no estimula a un ganadero que esté en el interior de Venezuela, sino que estimula a un ganadero que este en Brasil o a miles de kilómetros del país y esto es un problema que se lo veníamos advirtiendo al Ejecutivo nacional”, según lo publicó El Mundo.

LOS VENEZOLANOS HABLAN: “NO SE PUEDE COMPRAR CARNE”

Yinkerly Villamarin

“Excesivamente carísima. Hay que ver para creer que la carne cueste 250 bolívares, yo compré un kilo de bistec a 800 bolívares, vivo en Los Valles y por allá en todas partes está a ese precio que triplica el ‘justo'”.

Mirella Sierra

“Me parece que el precio regulado está bien, pero no se consigue y la carne que se encuentra es de segunda y tiene mucha grasa. Recientemente compré carne de primera a 700 bolívares en un supermercado en La Candelaria”.

sumarium

Carlos

“Yo ya no compro carne, no voy a pagar 600 y hasta más por solo un kilo y a precio regulado es mentira, no se consigue. Estamos comiendo pollo cuando mi esposa y yo encontramos mientras brincamos y saltamos por los supermercados cuando llega a precio regulado, de resto comemos huevos, porque ni la sardina se encuentra y el atún también está caro”.

Mientras los productores y el Gobierno lleguen a un acuerdo justo, los venezolanos seguiremos recorriendo los establecimientos para encontrar la carne de cada día.