Haciendo mercado en un Abasto Bicentenario

En la crónica de esta semana recorrimos el Abasto Bicentenario de Plaza Venezuela, ubicado en Caracas.

Las largas colas impactaron mi vista en el momento en que entré al supermercado.

Habían productos regulados, pero también a precios no tan justos. Los productos de aseo personal son los más escasos.

Publicada por: el marquezmarielyc@gmail.com @PeriodistaMarie

Una cola era más larga que la otra en el Abasto Bicentenario Plaza Venezuela. Imagen tomada el miércoles 17 de junio. Crédito: Mariely Márquez/ Sumarium

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Al parecer todo es cuestión de costumbre, ya las largas colas en los supermercados son vistas como algo normal, hay quienes están conscientes que deben pasar más de cuatro horas para poder comprar algunos productos de la cesta básica a precios regulados. Por ejemplo, yo veo la cola e inmediatamente digo: “¡Quué molleja! Ni loca pierdo casi un día para comprar tres o cuatros cosas del mercado”.

Definitivamente no tiene otro nombre, la necesidad tiene cara de perro: el ahorro para el bolsillo y poder comprar los productos que están escasos en cualquier mercado obliga a muchas familias hacer esas, no largas, sino kilométricas colas.

Esa serpiente de personas con un objetivo en común ha pasado a ser parte de la realidad tanto en los establecimientos públicos como en los privados, siempre que les llegue algún producto regulado y escaso. Es así como la dimensión de la cola puede depender de varios factores: el itinerario de llegada de los productos, la normativa del establecimiento, la cédula de identidad y la voluntad de los compradores.

Queriendo comprobar lo que conocidos y diversos medios publican sobre las horas de espera y colas en los Abastos Bicentenario, el miércoles 17 de junio visité el que está en Plaza Venezuela. A simple vista desde la entrada del estacionamiento no entraba ni salía mucha gente, supuse que no había tanta cola, pero al subir las escaleras, unas 50 personas esperaban solamente para entrar.

Por “suerte” no era mi día para comprar productos regulados según el terminal de mi número de cédula, así que pasé sin hacer la cola para saber qué productos ofrecen y sus precios. Lo primero que vi fue colas por todas partes, nunca entendí cómo no se confundían entre ellas, porque los carritos estaban uno detrás del otro. Solo para buscar un producto, como por ejemplo la carne, la cola casi daba dos vueltas. Para buscar el pollo, que también había ese día, era otra cola más; para ir por los productos de aseo personal -ese día había desodorante, jabón de baño y crema para peinar- otra cola y luego para pagar, otra cola y más larga.

En el área de productos para aseo personal solo habían desodorantes, jabón de baño y crema para peinar, de resto los anaqueles, vacíos ¿Hay escasez o problemas de distribución?. Crédito: Mariely Márquez/ Sumarium.

La gente que estaba allí no parecía estar apurada, solo resignada. Entre colas y colas, podían pasar más de cuatro horas. En este local la mayoría de los carritos de mercado no tenían gran cantidad de productos: dos pollos -la cantidad máxima por persona-, un paquete de carne, harina precocida, estos productos a precios regulados, menos de un kilo de queso porque estaba a Bs. 780 por kilo, casi como se consigue en la calle, dos desodorantes, dos jabones de baño y una crema para peinar. Además jugos, algunas verduras, hortalizas y frutas cuyos precios en comparación con otros supermercados, son casi los mismos.

¿QUÉ NO HABÍA?

No había leche en polvo, ni muslos de pollo, ni café, ni papel higiénico, ni champú, ni detergente en polvo, ni pañales desechables, ni crema dental, no tenían gran parte de los productos regulados por los que la Sundde insta a no pagar más de los precios justos.

OTROS PRODUCTOS NADA REGULADOS

Estos son los precios del Abasto Bicentenario, igual que en otros mercados. Crédito: Mariely Márquez/ Sumarium.

Quizás el ahorro sea solamente en carne, pollo y si se corre con suerte, que estén en los anaqueles leche en polvo, café o papel higiénico, entre otros productos con precios justos, de resto hacer el mercado en Abasto Bicentenario da lo mismo que hacerlo en un minimercado, pues los precios son casi iguales. La docena de huevos estaba a Bs.126, la sardina en lata a Bs. 113,74, arroz a Bs. 63,00 el kilo, un litro de aceite de soya a Bs. 75,95 porque de maíz no había, el kilo de queso Bs. 780,00, las frutas, verduras y hortalizas también entran en los no regulados o por lo menos no son precios tan solidarios.

RECOMENDACIONES

Si no está acostumbrado a hacer el mercado en algún Abasto Bicentenario y quiere experimentar, tome las siguientes recomendaciones.
-Ir el día que le toque según su número de cédula.
-Por cierto, no olvide su cédula, sin ella no podrá comprar.
-Tenga presente que puede pasar varias horas haciendo el mercado entre colas y colas, así que ajuste su agenda.
-Es mejor que vaya con un acompañante, esto es muy útil porque mientras uno hace la cola en una área, el otro sigue en otra cola, así puede ahorrar un poco de tiempo.
-Encomiéndese a Dios para que encuentre varios productos que son difíciles de conseguir en cualquier supermercado de Venezuela.
-No pierda la paciencia y relájese, usted debe ir mentalizado a que va a perder horas de su valioso tiempo.
-No todos los productos tienen precios solidarios.
-Si no encuentra los productos regulados que buscaba, puede volver el fin o la próxima semana justo el día que le corresponda y probar suerte.

Una larga cola en la entrada del Abasto Bicentenario Plaza Venezuela recibía a los compradores. Crédito: Mariely Márquez/ Sumarium.