Crónicas de un comprador: Los controles de precios vs la realidad

La etiqueta #NoPaguesMás promovida como una campaña de la Sundde generó entre risas, diferentes opiniones entre los venezolanos.

Crónicas de un comprador: Los controles de precios vs la realidadLa mayoría de los venezolanos ante la falta de carne y pollo en los supermercados o por las largas colas que se forman para poder adquirir el producto prefieren optar por los frigoríficos o carnicerías, donde los precios son otros. Crédito: Alex Urbina/Sumarium.
Publicada por: el marquezmarielyc@gmail.com @PeriodistaMarie

“No pagues más”, sería algo justo y razonable ante la actual especulación que se está viviendo en Venezuela, pero la realidad es otra. ¿Champú a 20 bolívares? Al parecer quedó solo en el recuerdo, ni en los Abastos Bicentenarios hay. Si este producto no está siempre en los anaqueles de la red de supermercados públicos qué se puede esperar en los privados.

Los comerciantes informales son los que tienen champú regulado de 20 a 250 bolívares, mientras los comercios formales ofrecen uno que otro importado y con algo de variedad en marcas, algunas de ellas desconocidas para los compradores criollos, pero con elevados precios.

Lo que comenzó como una campaña por parte de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos de Venezuela (Sundde), bajo la etiqueta #NoPaguesMás a través de la red social Twitter generó diversas opiniones en las calles de la capital.

Así estaba el área de aseo personal este miércoles 17 de junio en Abastos Bicentenario Plaza Venezuela, solo había desodorantes y crema para peinar. Champú, papel higiénico, crema dental, entre otros no había. Crédito: Mariely Márquez / Sumarium.

Para constatar si el champú y otros productos de los mencionados por la Sundde estaban a la disposición del consumidor visitamos este miércoles 17 de junio, el Abasto Bicentenario de Plaza Venezuela pero en este establecimiento no había ni champú, ni papel higiénico, ni muslos de pollo.

Preguntamos si ha comprado últimamente champú a 20 bolívares a la joven Yeimy Rojas, quien salía con un mercado del Abasto Bicentenario, y respondió: “¿Dónde? La última vez que compré, hace un mes, en el mercado de Coche, pagué Bs. 250 por un combito de champú, enjuague y gelatina para el cabello. No deberíamos pagar más del precio justo, pero ante la necesidad no nos queda otra cosa que comprarlo con un costo no regulado. Por ejemplo, hoy corrí con suerte que era mi día para comprar por número de cédula y pude adquirir desodorante y crema para peinar que era lo único que había de los productos de higiene personal. Champú no había”.

“Para que esos precios estén en el mercado tendremos que volver a nacer”, fue la primera expresión del encargado de un frigorífico en el este de Caracas, quien aseguró que todo está muy por encima del precio regulado: la carne, el pollo. El señor que no quiso ser identificado se mostró sincero al decir que “la carne tiene un precio regulado por la Sundde en Bs. 250 y a nosotros nos la venden en Bs. 450 para luego venderla con otro precio”.

También nos contó que el matadero que le despacha se ve obligado a venderle a los Bicentenarios a precio regulado pero a los frigoríficos o carnicerías no, si desean el producto deben pagar mucho más. Además confesó que le hacen dos facturas: una con el precio regulado y la otra con el que realmente le despachan.

La etiqueta que promovió la Sundde a través de Twitter
“Paga sólo 185,91Bs por 1Kg de pechuga de pollo sin hueso (churrasco, medallones, milanesa y filetes) #NoPaguesMás”.
“¿Sabías que 1Kg de muslo de pollo con hueso tiene un costo de 80,87Bs? #NoPaguesMás”.
“¿Sabías que 1Kg de muslo de pollo sin hueso tiene un costo de 90,42Bs? #NoPaguesMás”.
“¿Sabías que un champú para el cabello de 250 ml tiene un costo de 20,60Bs? #NOPaguesMás”.
“#NoPaguesMás de 128,64Bs por un paquete de papel higiénico de 400 hojas”.

Las opiniones sobre la etiqueta #NoPaguesMás. “La realidad es otra” 
La gente está consciente de que absolutamente todo está costoso en el país, que la inflación según el Banco Central de Venezuela (BCV), en 2014 cerró en 68,5%; y en lo que va de año de acuerdo a Datanálisis, la inflación en productos alimentarios ya superó 150%.

Cristina Pardao

“Si la Sundde le van a dar a las empresas para que puedan reponer, perfecto. Por ejemplo, yo trabajo donde vendemos artículos escolares si hoy se vende una caja de lápices a Bs. 50 y cuando se vuelve a comprar ya están en Bs. 100, entonces, no se pueden reponer. Si ellos van a garantizar el producto para que se venda el champú a menos de 20 y cuando se venda alcance para pagar los gastos y luego para reponer el producto, está bien. Mientras eso no exista no estoy de acuerdo. No he encontrado champú a 20 bolívares en ninguna parte. Regulado estamos nosotros en comprar, en cantidades. Necesito el precio justo de antes, este no me gusta”.

sumarium
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Estefany Atencio

“Los precios del champú en la calle son un abuso están entre 400 y 500 bolívares yo he comprado Head&Shoulders a Bs. 400 porque regulado no he visto.

Tamara Sandobal

“Ellos (Sundde) como que no salen a la calle. Que salgan y vean la realidad, ellos están viviendo en otro mundo distinto al que estamos viviendo nosotros. Mientras que ellos no tengan un buen plan económico nos vamos a morir de hambre. La realidad: un kilo de pollo Bs. 360 ¿Cómo se mantiene una familia con salario mínimo?”.

sumarium
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Soraya Quintero

Los precios de la Sundde son una locura porque son más los costos en producir esos productos que lo que se cobra al final entonces obviamente eso afecta la producción de quien elabora el champú”. En cuanto al precio del muslo de pollo a Bs. 90 que también destacó que está bajo en comparación como realmente se encuentra.

“¿De qué sirven los precios justos, si no se encuentran en los anaqueles?”, es el comentario con el que coinciden gran parte, por no decir todos los venezolanos, ente una escasez y especulación que vive día a día el país.

El kilo de muslo de pollo con hueso debería estar según la Sundde a Bs. 80,87, pero a ese precio el producto brilla por su ausencia hasta en los Abastos Bicentenarios. Crédito: Alex Urbina/Sumarium.