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¿Cuál es el costo para Europa si Grecia se va de la eurozona?

Si no se llega a un acuerdo entre Grecia y los deudores, el gobierno encabezado por Alexis Tsipras ha estado enviando señales que estaría dispuesto a dejar de pagar partes de la deuda que Atenas tiene con la Unión Europea y las entidades multilaterales como el Fondo Monetario Internacional.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

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Nadie duda que Grecia pagará un alto costo, al menos en el corto plazo, si se ve forzado a abandonar el euro en medio de la prolongada crisis de la deuda que experimenta la nación mediterránea.

Algunos temen que la crisis de la deuda lleve a que Grecia salga del euro.

Pero ese desenlace extremo tampoco le saldría barato a Europa, en términos económicos o políticos.

Por el contrario, el llamado “Grexit” podría constituir un reto para toda la economía europea y más allá de eso, uno de los más serios reveses al proyecto de integración continental iniciado al final de la Segunda Guerra Mundial.

Con miras a evitar lo anterior, los líderes de las naciones de la eurozona sostendrán una cumbre de emergencia el próximo lunes, tras el más reciente fracaso para resolver la crisis griega.

CUENTAS SIN PAGAR

Si no se llega a un acuerdo entre Grecia y los deudores, el gobierno encabezado por Alexis Tsipras ha estado enviando señales que estaría dispuesto a dejar de pagar partes de la deuda que Atenas tiene con la Unión Europea y las entidades multilaterales como el Fondo Monetario Internacional.

Se teme que un repudio de la deuda desencadene la salida de Grecia del euro.

El gobierno griego viene pidiendo una restructuración de la deuda.

Los costos para el continente entero de una acción semejante son múltiples.

En primer lugar, las naciones grandes de Europa perderán sustanciales sumas prestadas a Grecia si ésta desconoce sus compromisos financieros.

Desde 2010, por ejemplo, Alemania ha contribuido alrededor de US$45.500 millones en préstamos a Grecia, mientras que Francia ha puesto cerca de US$34.000 millones en el rescate a la economía griega.

Un rompimiento de Grecia con sus acreedores de la eurozona formalizaría lo que muchos creen ya que es un hecho cumplido: que la nación griega no está en condiciones de pagar esas obligaciones.

Y que los contribuyentes del norte de Europa estarán forzados a aceptar que ya no verán más ese dinero.

EL RIESGO DEL CONTAGIO

Pero esa es solo la punta del iceberg de las consecuencias para la economía europea que pueden resultar de una salida de Grecia del euro.

La más apremiante en términos económicos puede resumirse en una sola palabra: contagio.

Hay observadores que temen que, una vez se haya creado el precedente de una nación escogiendo retirarse del euro en vez de cumplir sus obligaciones con la eurozona, aumentará el riesgo de que otras naciones sigan ese mismo camino.

Alemania ha prestado miles de millones de dólares a Grecia y teme perderlos en una restructuración.

Lo que incrementaría el riesgo que afrontan los inversores en muchos países europeos, particularmente en otras naciones del sur del continente que también enfrentan graves problemas económicos.

En el último par de años las autoridades europeas han buscado levantar “murallas”, fortaleciendo el sistema financiero para evitar la posibilidad del contagio de la crisis a otras naciones, especialmente a España.

Lo que ha llevado a los más optimistas a concluir que esa nación ya no corre tantos riesgos financieros, independiente de lo que pase en Grecia.

MÁS INTERESES

Una visión más pesimista lleva a pronosticar la posibilidad de un escenario distinto.

Como indicaba esta semana a la agencia Bloomberg el analista Mauricio Vargas de Union Investment, “estamos viendo contagio de Grecia por primera vez desde 2012”.

Si la crisis en Grecia, un país relativamente pequeño, se contagia a otras naciones, aumentará de manera sustancial el costo para Europa.

La crisis financiera ha hecho que se disparen los niveles de pobreza en Grecia.

El mismo Banco Central Europeo advirtió hace un mes que esta posibilidad existe si no se resuelve rápidamente.

“En ausencia de un acuerdo rápido sobre las necesidades de implementación estructural, el riesgo de un ajuste al alza de las primas de riesgo exigido para los bonos soberanos vulnerables de la zona euro podría materializarse”, señaló la institución europea.

Lo que en castellano simple se traduce en que los compradores de bonos emitidos por naciones de la “periferia” del euro podrían empezar a exigir que se les pague más para compensar el riesgo de invertir en ese país.

Situaciones que hipotéticamente aumentarían la inestabilidad en naciones mucho mayores que Grecia y con un papel más vital en la economía global.

UN FRACASO POLÍTICO

Pero incluso sin computar los eventuales costos económicos de una salida griega del euro, el impacto en lo político puede ser igual o más doloroso.

La crisis del euro ha puesto en duda la solidez de muchas instituciones europeas.

Especialmente si Grecia va más allá y, después de abandonar el euro, también se retira, por obligación o por necesidad, de la Unión Europea, como vaticinan algunos que ocurrirá.

Pues algunos ven en una eventual deserción de Grecia de la eurozona, que sería la primera desde que se estableció la moneda común, alimento para una verdadera “crisis existencial” de la Unión Europea.

“En mis años como editor político de la BBC entre 2005 y 2009, hubo mucho debate sobre el futuro de la UE, pero nunca tomé seriamente la idea de que un día podría dejar de existir. Hoy ya no suena tan descabellado”, asegura Mark Mardell, de la BBC.

El ex editor político de la BBC asegura que los problemas de Grecia con el euro, sumada a otras coyunturas como la posible salida de Reino Unido de la UE y la crisis en Ucrania presentan problemas fundamentales para el proyecto de integración europea.

“Aunque la Unión Europea no es lo mismo que el euro, la moneda común es una expresión de su orgullo, ambición y aspiraciones”, dice Mark Mardell.

Y no es una buena señal para el resto de los esfuerzos de integración de Europa, uno de los proyectos continentales más estratégicos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, si empiezan a retirarse naciones de una de sus iniciativas más preciadas.

Las voces que advierten de colapso económico y fragmentación política en el continente como resultado de la crisis griega pueden estar exagerando en su pesimismo.

Pero sin duda, el drama en torno a la deuda griega es una muy mala noticia no solo para ese país sino para Europa completa.

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