Cuando Maiquetía se convirtió en el aeropuerto del adiós

“La crisis económica, convulsión social o la inseguridad, han generado movimientos migratorios o estímulos para la búsqueda de la emigración en Venezuela”.

Cuando Maiquetía se convirtió en el aeropuerto del adiósSegún expertos La población que decide hacer sus maletas y marcharse se ubica entre los 25 y 40 años de edad, la mayoría con un alto nivel educativo. Crédito: AFP
Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) ¡Es tiempo! Ha sido una de las frases más sonadas por muchos de los que han decidido partir de Venezuela, luego que la necesidad de encontrar una mejor calidad de vida tiene más peso que los afectos.

La emigración, tema extraño para nosotros, a partir del año 2000 se convirtió en la diáspora de la población más joven quien prácticamente ha huido afectada de su tierra al ver condenada su seguridad personal y derechos más básicos.

La obra Cromointerferencia del color aditivo, creación del nombrado artista plástico venezolano Carlos Cruz Diez, ubicada en el pasillo central y laterales del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, se ha convertido en el principal espectador de largos abrazos, esos que se dan con la fuerza que añade el no saber cuándo se repetirán.

El propio Carlos Cruz Diez ha dicho que le duele profundamente ver fotografías que cientos de venezolanos se toman – con pasaporte en mano – sobre su obra en Maiquetía asomando así su partida de Venezuela. “El arte se convierte en parte de la vida y forma parte de nuestras vivencias, lo que me duele es que mi obra sea justamente para la despedida del país”.

Una investigación realizada por el sociólogo Iván Palacios explica que desde la década de los 90 en nuestro país se ha venido gestando un proceso de descomposición que generó la decisión de algunos por irse, situación a la que no estábamos acostumbrados.

“El venezolano no emigraba, a diferencias de ciudadanos de países como Colombia, Ecuador o Perú”.

Palacios explicó que el mismo caso ocurre con los extranjeros que llegaron a Venezuela en los años 70 aprovechando la fuerte moneda de la época y la paz social, hoy están buscando volver a sus naciones de origen.

“La crisis económica, la convulsión social o el activador número uno, la inseguridad, han generado movimientos migratorios o estímulos para la búsqueda de la emigración”, así lo dijo a la AFP Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis.

El articulista y profesor de la Universidad Santa María, Ángel Arellano, considera que cada despedida de un venezolano es una “puñalada tremenda al recurso nacional, con repercusiones económicas, educativas, políticas, culturales y sociales”. En su escrito para elmercurioweb.com Arellano considera que la decisión de marcharse se debe al espanto de una actividad de gobierno que oscurece el territorio.

Consultando algunas cifras encontramos lo aportado por Anitza Freitez, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) para su estudio “La emigración desde Venezuela durante la última década”, citando que entre el año 2000 y 2010 habían partido cerca de medio millón de personas.

Recientemente la también coordinadora del Proyecto Juventud Ucab refirió que un millón de personas, entre 19 y 29 años de edad han emigrado buscando mejores condiciones de vida y que tres de cada 10 jóvenes tenían el deseo de marcharse.

GENERACIÓN SIN FUTURO

España, Estados Unidos, Argentina, Colombia, Chile, Panamá, Costa Rica, Inglaterra, Italia, Francia, Portugal y Australia han sido alguno de los destinos seleccionados por quienes han buscando huir de la inseguridad, inflación, escasez e inclusive por la incertidumbre ante la constante pregunta: ¿cuándo será el día que pueda independizarme económicamente?

Según un estudio realizado por el sociólogo Tomás Páez en el 2014, un 40% de los jóvenes que han emigrado son licenciados y un 11% poseen estudios superiores. La población que decide hacer sus maletas y marcharse se ubica entre los 25 y 40 años de edad, la mayoría con un alto nivel educativo, expresó.

“Estamos expulsando a nuestros mejores frutos y estamos haciendo muy poco para crear las condiciones para que se sientan a gusto”, así lo dejo saber el rector de la Universidad Católica Andrés Bello en el reciente foro “La Juventud Propone” celebrado en esa casa de estudios.

Soñar con un futuro y comodidad en Venezuela es imposible

El alto costo de la vida y lo difícil que se convirtió adquirir una vivienda para la generación más joven hoy es solo una ilusión, esas ganas de garantizarse un techo propio para tener donde llegar cuando cae el día se han vuelto insostenibles.

El Proyecto Juventud realizó en el 2013 una encuesta nacional a una población de 4.500 personas entre hombres y mujeres entre 19 y 29 años de edad, el estudio reflejó que un 70% de los jóvenes varones y el 60% de las mujeres aún vivían en casa de sus padres.


SOBREVIVIR O ARRIESGARSE

Para quienes parten esas ganas de volver a vernos, volver a abrazarnos y volver a escribir historias juntos se quedan intactas desde el momento en el que abordan al avión, despedirse nunca será fácil porque aunque las cosas vayan bien, donde has crecido y has sido feliz siempre querrás volver.

Son diversas los relatos que pudiéramos citar en esta entrega, casi todos coinciden en lo mismo; cargar en sus maletas los sueños y esperanzas por encontrar una buena oportunidad de vida.

El caso de Kervin García es uno de los tantos, hace casi un año decidió embarcar un avión con rumbo a Chile, país donde encontró la oportunidad más cercana de tener “un mejor futuro”, como bien lo explica dice que decidió montarse a un tren distinto al que viajó por 24 años, con la esperanza de volver a tomarlo libre de infracciones y repleto de libertades.

Kervin es un joven periodista que a diferencia de otros no lo motivó a partir el tema económico o de inseguridad, su punto de quiebre fue el sentirse inútil como profesional, a él le tocó vivir el amargo proceso de “venta obligada” del periódico donde trabajaba, fue notificado que la línea editorial tendría una tendencia a favor del gobierno, en ese momento sintió que en el ejercicio de su profesión podría convertirse en una especie de funcionario que esconde lo negativo y aplaude lo “supuestamente bueno”.

“El sentido de pertenencia por mi profesión pudo más, yo estudié periodismo para ejercer con libertad, por eso no me tembló la voz cuando le informé a mi familia de la decisión. El momento de la despedida yo la comparo con una tragedia emocional, por eso tratas de alargar ese abrazo de despedida para que no se acabe tan rápido”.

A los que deciden quedarse Kervin no los juzga, pero recomienda pensar individualmente si quieren prometerse un futuro. “En Venezuela se quedará quien esté con el gobierno, por ahora de mi país, que amo profundamente, no tengo nada que rescatar”.

Lo más duro de ser inmigrante es adaptarse a otro clima, a otra gente, La sociedad chilena a diferencia de la nuestra es mucho más cerrada, quizá más seca, aquí hay que pensar antes que hablar, por sus modismos y culturas se pudiera mal interpretar una expresión nuestra que es muy distinta a la de ellos.

El caso de Jesús Arguello sugiere el ejemplo de muchos jóvenes con la frustración a cuestas ante el hecho de no poder adquirir una vivienda propia. Dice que el hecho de partir de Venezuela fue una oportunidad de oro de la que estaba seguro no volvería a repetirse: una empresa chilena le pagó el boleto aéreo, fue contratado con un buen salario en dólares y goza de los beneficios de ley.

“¿Lo más difícil? Saberte lejos de tu familia, el haberme encontrado solo en la sala de embarque con la incertidumbre de no tener fecha de regreso. He querido creer que esto es momentáneo y con esa idea quiero seguirme manteniendo”, contó emocionado.

No es y no será fácil pasar por ese conjunto de líneas multicolores sin que se forme un nudo en el estómago, ese que se siente con la nostalgia y el adiós. A partir de ahí comienza una vida por la mitad, o doble en cualquier caso, porque el que parte de su país tiene todo “aquí y allá”, el horario de aquí y de allá, los amigos que deja aquí y también los que va cultivando allá. Así transcurre su vida, tal vez conciliando lo que ha sido con lo que es y lo quiere llegar a ser allá, en esa tierra escogida.

Categoría: Venezuela | Claves: Emigración