“El RR en 2016 aún tiene posibilidades reales”, dice LVL

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- En un artículo para Prodavinci, el analista Luis Vicente León se refiere a “algunos líderes políticos” de oposición, que a su juicio, en declaraciones recientes parecen haber olvidado que el Referéndum Revocatorio “no es una batalla que esté ganada”.

En clara alusión, a los detractores del diálogo y del revocatorio en 2017, el analista afirma que “no se puede olvidar que el gobierno también juega. Mucho menos que tiene las armas, el dinero y el control institucional”; y advierte que “desde el punto de vista estratégico la oposición debe considerar la posibilidad de que el gobierno todavía tenga la fuerza política”.

En este sentido, Luis Vicente León insiste en que la batalla por la democracia hay que darla y que el revocatorio incluso el próximo año tendría un efecto importante para el país.

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La lucha por el Referendo Revocatorio es un derecho constitucional. Por eso es natural que la oposición haga su máximo esfuerzo para lograr que lleve a cabo en 2016 y así provocar una elección que le permita al pueblo manifestarse y concretar su deseo de cambio, todo en medio de una crisis perversa que ha demolido la calidad de vida de la población.

Sin embargo, lograr el referendo en 2016 no es una batalla que esté ganada. Ni siquiera es una batalla fácil, como parecen creer algunos líderes políticos en declaraciones recientes, como si olvidaran que en la Venezuela actual la consagración de un derecho en la Constitución no garantiza su cumplimiento efectivo.

Si bien vender la idea de que el Referendo Revocatorio ocurrirá en 2016, basándose en que eso se logrará gracias a la ley y la fuerza del pueblo, puede entenderse como una estrategia (comprensible y honesta) de motivación política. Ése es el trabajo político del liderazgo opositor, por demás clave y necesario: no quieren que la gente se desmotive ni que la militancia baje la guardia, así como también quieren que todos participen y aumente la probabilidad de triunfo de la presión cívica. Pero es evidente que, al menos desde el punto de vista de los escenarios, no es verdad que esta batalla tenga sólo un resultado favorable con las ideas de justicia y de democracia.

No se puede olvidar que el gobierno también juega. Mucho menos que tiene las armas, el dinero y el control institucional.

El gobierno tratará de imponerse y de impedir los derechos de la mayoría. Es posible que no pueda hacerlo todo el tiempo y, sin duda alguna, corren riesgos enormes de quedarse a la larga colgados de la brocha, pero desde el punto de vista estratégico la oposición debe considerar la posibilidad de que el gobierno todavía tenga la fuerza política (y el control institucional) para cruzar la frontera y “sobrevivir” al 2016, evitando el desastre que para ellos significa el referendo.

¿Y entonces qué pasa si la oposición no logra que el referendo se haga en 2016?

¿Qué haces con toda esa gente a la que le prometiste que no había ninguna opción que incluyera no resolver el problema a la velocidad deseada?

¿A quién le conviene construir por adelantado una gran frustración que lleve a que la gente desprecie la idea de mantener la lucha si la cosa llega a seguir después de 2016 y entregar el país?

¿Qué hacer, entonces? ¿A quién se le vende la idea de que ya la mayoría no podrá manifestarse políticamente y no valdrá la pena batallar en el futuro? ¿Si no se cumple el plazo, entonces se va a abandonar la presión de calle, nos vamos a olvidar de las regionales, de fortalecer los partidos, de denunciar las violaciones de los derechos?

¿El plan de esos voceros es que, si llegamos a 2017, no se siga peleando por un Referendo Revocatorio que, aunque no saque de raíz al chavismo con una nueva elección, al menos saque a Maduro y debilite fuerza de la revolución, provoque fracturas y divisiones que lo dejen políticamente herido y más débil para enfrentar a una oposición que ya será una evidente mayoría?

Es decir, ¿para esa gente se acabó lo que se daba si no hay revocatorio en el 2016 y el último que apague la luz?

Yo creo que esa es una posición simplista, torpe y equivocada. Nadie duda que, en el caso de que se niegue un derecho como el revocatorio, la oposición tiene que revisar y replantear su estrategia. Pero una cosa es repensarse y otra claudicar.

Hay que luchar y dar todas las batallas. Y la primera es la del revocatorio en 2016, que aún tiene posibilidades reales y ha sido un catalizador fenomenal.

Cuando se trata de la lucha por la democracia, siempre se debe dar la batalla, ganes o pierdas. Y cuando entiendes que puede ser un camino largo y complejo, entonces no te dejarás minar por la frustración por una batalla perdida. En especial si esa batalla obliga a tu adversario a mostrarse tal como es, a deslegitimarse todavía más, a develar sus miedos, a mostrar su debilidad y a llegar a la próxima batalla con menos cartuchos, menos hombres y, sobre todo, menos maquillaje.

Siempre son atractivos los gritos de guerra, los “¡Ahora o nunca!”, pero desde el punto de vista del análisis (y desde el punto de vista ciudadano) yo prefiero mil veces el grito racional de una oposición comprometida que diga que ahora, mañana y siempre valdrá la pena defender los derechos, la libertad y la justicia. Y que no importa cuántas veces se pierda, cuando el compromiso final es ganar.




Categoría: Venezuela | Claves: Luis Vicente León