De propuestas, imagen y discursos… así se “modela” un candidato

El desempeño y trabajo de los consultores es de vital importancia, sin embargo, no son gurús, ya que cada campaña es distinta.

Publicada por: el maumaitreb@gmail.com @Mariang_ab

Caracas, Venezuela. Cuando pensamos en un candidato político lo asociamos con “cualidades”, esas que hacen que la balanza se incline a favor o en contra de alguien.

Que sea un buen gerente, humanitario, honesto, preparado, y la lista puede extenderse, pero, ¿qué hay detrás de “la imagen perfecta” o quién?.

Durante años ha existido la interrogante de si el líder nace o se hace, para Xavier Roig, un consultor político con gran cantidad de contiendas electorales en su haber, “no se fabrica, pero sí puede moldearse; sólo hace falta tiempo, dinero y, por supuesto, un buen producto de base”.

Así lo dejó saber en una entrevista concedida a El País de España en momentos de víspera electoral en 2006.

Otro punto de vista, lo dio en su momento el publicista Juan Campany, para él se trata de potenciar virtudes, disimular defectos, pero sin tapar nada: “Lo que se tapa sin miramientos acaba por aflorar y es mucho peor”.

Sin embargo, la historia ha demostrado que no existen fórmulas exactas, de ser así no habría candidaturas fallidas ni líderes repudiados, ni siquiera regímenes que los representaran.

Ahora, ¿quién es más importante en el panorama político, el candidato o la imagen detrás de él?.

EL ROSTRO DETRÁS DEL LÍDER

Todo jefe tiene su asesor y consultor, así como todo artista tiene su manager. Con este último ejemplo es más fácil entender que no se admiten cambios de imagen porque sí.

Según Miguel Ferrary en su entrega para La Opinión de Málaga, el papel de los asesores de imagen es fundamental para resaltar las fortalezas y oportunidades de un candidato, el problema es cuando las sugerencias no se asumen con naturalidad.

“Hay políticos a los que se les nota mucho que están asesorados, como a Zapatero (expresidente de España), que sufrió un cambio muy brusco, no se le ve natural y las personas perciben que están siendo manipuladas”, relata el columnista procurando retratar esta idea.

Se trata de impactar los cincos sentidos de la gente y generar la sensación de confianza en el colectivo, que finalmente se traducirá en votos a favor.

Para elevar esta idea, Ferrary emplea unas breves palabras de la directora de Tevisto Asesores de Imagen, Raquel Alguacil, quien insiste en que es muy importante que las ideas que defiende un candidato “sean coherentes con la imagen que transmiten”.

Un ejemplo actual que expone esta idea con fidelidad es la imagen de credibilidad de la que goza José “Pepé” Mujica, expresidente de Uruguay, quien se encargó de vivir a coherencia el mensaje que predicó durante su mandato.


En este sentido, Carlos Pineda, actual miembro y expresidente de la Asociacion Latinoamericana de Consultores Políticos, Alacop, (2010-2012) plantea que para lograr esta coherencia, se debe efectuar un diagnóstico o investigación. Es necesario medir los atributos y debilidades del candidato y realizar la ponderación entre su figura real y la ideal. Asimismo, hay que investigar en el electorado lo que quieren para moldear al candidato en función de esos requerimientos.

“Ahí viene todo ese proceso de mejorar para una fotografía lo no verbal, toda la parte de postura, de utilización de las manos, incluso la forma en que caminas, en que te interrelacionas. Súmale a eso que no es tan importante realmente el contenido de lo que dices, (…) sino cómo lo dices, porque en el cómo lo digas es donde va a estar realmente la credibilidad de lo que planteas”.

De este modo, se esgrime un mapa político por el cual, una vez definido el perfil del candidato, se construirá el discurso mediante el cual se diferenciará en contraposición a sus contrincantes. En este punto, Pineda hace hincapié en el cómo, recordando las palabras del Doctor Albertb Mehrabian, quien plateó que la comunicación en un 83 u 87 por ciento se da de parte no verbal, y que lo verbal representa solo un siete por ciento del proceso.

Es por ello, que hace mención a la importancia de la presencia de consultores y asesores dentro de una campaña, diferenciando las funciones que a cada uno corresponden.

ASESORES Y CONSULTORES

Los asesores, dice, pudieran proponer u opinar las cosas como entienden que se deben hacer, y es que, generalmente los asesores eran políticos que habían terminado su “vida útil” (ya sea que la ley o los reglamentos electorales no permitan que sean reelectos o por otras limitaciones), por lo que ponían su experiencia a favor del partido, asesorando ellos a los nuevos candidatos.

Pero lo cierto es que no se trata solo de tener olfato político o conocimiento parlamentario o gubernamental, también es precisa esa otra parte que es la comunicacional.

El diario El Cronista (2011) plantea un claro ejemplo de este escenario con en el debate de 1960 ocurrido entre Richard Nixon y John Kennedy. ““Kennedy, candidato demócrata, le ganó por 200 mil votos a Nixon, republicano, quien había tenido ventaja en los sondeos hasta pocos días antes de la elección. La causa fue que en un debate televisivo, la imagen de Kennedy, joven, elegante y buen orador, se impuso a la de Nixon, de más edad, proveniente de los estratos más populares y con menor capacidad de comunicación. Sin ese debate, el presidente hubiera sido el último””, relata el texto.

Una campaña es en esencia comunicación y movilización. La movilización forma parte de la agenda de los partidos, pero la idea es lograr que los propios votantes se movilicen por sus medios y según Pineda, eso solo se consigue a través de una comunicación efectiva.

ENTONCES, ¿QUIÉNES PARTICIPAN?

Según explica Pineda, hay un consultor en comunicación que puede tener un equipo donde están incluidos fotógrafos, estilistas e incluso psicólogos.

El consultor toma las decisiones en torno a lo que le conviene más al candidato para conectar, para comunicar y por supuesto, pone a su disposición una serie de profesionales con los trabaja.

De este modo, se puede concluir que el elemento central en la construcción de una imagen de candidato es el posicionamiento y que este depende de un estudio personal, y también colectivo, sobre las circunstancias en las que se dará la candidatura y sobre los electores; un proceso detrás del que está todo un equipo, algo como un héroe anónimo.

En este sentido, se define un eje en base a la credibilidad y la confianza, la forma en la que el candidato construye un pacto de confianza con la gente, y luego, un pacto más invisible ligado al nivel de los afectos.

Ejemplo de esto lo vio Venezuela durante la campaña presidencial de Hugo Chávez, en 1998, quien direccionó su discurso a las necesidades y al descontento que mostraba entonces la población venezolana; una estrategia que lo llevó a la victoria electoral y lo mantuvo en el poder por 14 años, luego de haber logrado ese pacto invisible de afecto con parte del colectivo.

¿UNA FÓRMULA CASI MATEMÁTICA?

A pesar de que para efectos de la vida misma la política es una actividad muy antigua, en la modernidad todas las técnicas y herramientas empleadas en una campaña, han avanzado, por lo que hay que ir incorporando nuevos profesionales o gente que se quiera formar en esta actividad.

En este sentido, en la publicación de El Cronista en 2011, se plantea que desde mediados del siglo XX, cuando se creó la noción de marketing político, cambiaron las estrategias.

“Cada día prima más la imagen sobre el discurso, la mediatización en la política. Lo que se complementa con el auge del entorno 2.0 (comunicación móvil y redes sociales como Facebook y Twitter), enfatizado por una penetración de Internet en (los) hogares”, explica la publicación.

Pero la consultoría, el marketing político, las campañas electorales, todas tienen una metodología diferente, porque la coyuntura en la que se da cada campaña es distinta, plantea Carlos Pineda.

Entonces, es posible deducir que a partir del conocimiento de la metodología, de la forma, y sobre todo, de todas estas técnicas modernas en campaña, incluido el uso de las redes sociales, se debe encaminar ese objetivo de “tocar la fibra en el elector”; pero finalmente el éxito dependerá, en gran medida, de la estrategia planteada.

sumarium

Carlos Pineda

“Puedes tener los mejores consultores, puedes tener los mejores y mayores recursos para una campaña, pero si tu estrategia es mala, floja y no está realmente clara con lo que es el sentir y el deseo de la gente, no vas a acertar”.

Una situación más actual y que retrata la idea de construir una imagen en base a las necesidades del colectivo y una fuerte estrategia, fue la campaña presidencial de Henrique Capriles Radonski, opositor venezolano, frente a Nicolás Maduro, en 2013. Una campaña de un mes, con un discurso simple, pero contundente y con un eslogan que recogía el deseo de esa parte de los votantes que entregó su confianza a ese candidato, creando de alguna manera un lazo afectivo.

En este sentido, el consultor expone que si la estrategia es muy buena, pero no cuenta con el apoyo de consultores, no satisfacen la parte metodológica ni técnica, no tiene recursos… “entonces, tampoco, a lo mejor, siendo el mejor candidato vas a poder llegar”.

Sin embargo, el expresidente de Alacop, aclara que a pesar de que sí hace falta el trabajo de la consultoría y de que su desempeño es de vital importancia, no son gurús, ya que cada campaña es distinta y no siempre se puede reproducir el éxito de una en otra.

“Todas las campañas son un ser vivo, ellas nacen, se van desarrollando, crecen e incluso puedes matarlas antes de tiempo, o puedes llevarlas hasta el final (…) y luego se convierten (…) en campaña permanente, porque esa campaña de comunicación de gobierno es la que te va a permitir, no solamente seguir contando con el favor de los electores, sino mantenerte en el poder”, resalta Carlos Pineda.

(Sup.#Frank de Prada)