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Debate constitucional

Consensuar una nueva Ley Fundamental es la mejor vía de legitimación política.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial, El País). El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, presenta hoy al grupo de expertos que estudiarán las posibles reformas de la Constitución que se incluirán en el programa electoral. Esta propuesta, que se suma a la avanzada en junio por Ciudadanos, supone un paso decidido hacia la mejora de la Ley Fundamental, que ha cumplido ya 37 años y que necesita cambios en asuntos tan importantes como el mecanismo electoral, la distribución territorial, el funcionamiento de las Cámaras legislativas, la eliminación de la prelación del hombre sobre la mujer en la sucesión del Rey y otros asuntos que podrían surgir a lo largo del proceso constituyente.

Las iniciativas del PSOE y de Ciudadanos son dignas de tener en cuenta, no solo porque los nuevos tiempos aconsejan modificaciones en la Constitución que contribuyan a acercarla a las nuevas generaciones y a las nuevas realidades, sino porque la apertura de un periodo de debate que lleve a crear consensos ayudará, sin duda, a legitimar a los partidos y a las propias instituciones, cuyo prestigio ha sufrido un duro revés en los últimos años. Recuperar el espíritu de 1978, que algunos quieren enterrar en busca de un nuevo sistema político sin garantías, es la mejor forma de avanzar en el desarrollo democrático en España.

El debate constitucional no es patrimonio de los partidos tradicionales ni de los emergentes. De hecho, las primeras propuestas han surgido de dos fuerzas políticas de ambas categorías y sería bueno que el Partido Popular, Podemos, UPyD e Izquierda Unida (uno de cuyos fundadores, el PCE, desempeñó un papel destacado en la Constitución de 1978) y los nacionalistas se sumaran a esta iniciativa y que la próxima legislatura se iniciara, gobierne quien gobierne, con un diálogo para estudiar la posibilidad de introducir cambios en la Ley Fundamental.

La propia Constitución marca la vía a seguir para su reforma y, por tanto, estimula el dinamismo social y la participación de los partidos y los ciudadanos a los que representa. Las cosas irían mejor en la vida política si se iniciara un debate de altura y se escucharan todas las voces posibles para concluir con un consenso sobre las reglas del juego que queremos para las próximas décadas.

Partimos de una Constitución que ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de una España democrática, próspera, libre e integrada en las instituciones internacionales como nunca en su historia lo ha estado. Pero eso no debe ser un freno para iniciar el debate, con prudencia y consistencia, sobre las posibles mejoras al texto constitucional.

Las propuestas de Ciudadanos y el PSOE son, por tanto, oportunas para empezar por los cimientos y abrir una discusión solvente en busca de un amplio consenso de todos los grupos políticos parlamentarios. No hay que tener miedo a empezar el debate: el inmovilismo es la peor opción en tiempos de cambios. Es mucho mejor adelantarse a las situaciones y plantear las reformas necesarias con lealtad y voluntad de diálogo.

Categoría: Opinión