Donald Trump tuitea como un presidente latinoamericano

El lenguaje del empresario a través de la red social Twitter, permite ver claras similitudes con Mandatarios de populistas de izquierda de América Latina.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Sumarium).- Cualquier que haya leído el timeline del Twitter de Donald Trump podrá reconocer el siguiente contenido en su mensajes: burlas a periodistas críticos, retórica nacionalista, convicción infalible en su posición moral. Pero estos no son los tuits de Trump. Mensajes como estos están firmados por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, la ex presidenta de Aargentina CFK y el presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

Según un artículo publicado en Politico Magazine, la personalidad en Twitter de Trump se ha sentido como una revelación en la política norteamericana, generando comentarios continuos y una gran cantidad de publicidad gratuita. Él se apodero de los medios con su confianza en sí mismo y la imprudencia de un adolescente, tuiteando más y con menos filtros que cualquier otro candidato presidencial norteamericano desde el lanzamiento de la red social en 2006.

Pero lo que parece radical en los Estados Unidos forma parte de lo cotidiano en otras partes del mundo, irónicamente, para alguien que predica la “excepcionalidad estadounidense”, Trump ha seguido un enfoque empleado por los líderes de izquierda de América Latina desde hace años.

COMUNICACIÓN “BALA PERDIDA”

Durante el pasado mes de mayo, el programa en español Radio Ambulante produjo un episodio acerca de cómo los políticos latinoamericanos, especialmente los populistas, tienden a usar Twitter de manera diferente que sus contrapartes globales. Daniel Alarcón, el presentador del programa, señaló: “Es difícil imaginar, por ejemplo, a Barack Obama, teléfono en el bolsillo, enviando tuits. La cuenta de Obama es profesional, diplomática e increíblemente aburrida. Comunicaciones oficiales en 140 caracteres”.

“Los políticos de nuestros países, a diferencia de muchos en el resto del mundo, utilizan sus propias voces en los medios sociales”, apuntó Alarcón.

Es cierto: Kirchner fue fustigada en la prensa por una broma sobre acentos chinos, que nunca habría hecho un asesor. Hugo Chávez una vez tuiteó acerca de una comida particularmente excelente: “¡Disculpas si algunos de ustedes no han comido el almuerzo!”. El lenguaje de Maduro es tan consistentemente absurdo que él, sin duda, firma sus propios tuits.

Pero este estilo de comunicación “bala perdida” es, evidentemente, más una ventaja que una desventaja, ya que ninguno de estos líderes han entregado las riendas de la comunicación a un equipo de relaciones públicas.

“¿CÓMO HAY PERSONAS DETRÁS DE ESTE HOMBRE?”

Lo mismo sucede, por supuesto, con Trump. Aunque todavía esta en debate si el empresario personalmente escribe sus tuits, su grandilocuencia y vitriolo ciertamente no son comunicaciones oficiales en 140 caracteres: “@WSJ es malo para las matemáticas. La buena noticia es que ya a nadie le importa lo que dicen sus editoriales, sobre todo a mí”. Se siente como el trabajo de un solo ser humano.

Silvia Viñas, un periodista en América Latina y productora de Radio Ambulante, dice: “Él tiene esta fuerte personalidad y como una marca con la que nadie había llegado antes, como Hugo Chávez. Tienen esta multitud de personas detrás de ellos y la oposición simplemente se pregunta ‘¿Cómo es que hay personas detrás de este hombre?'”.

La extrovertida personalidad y tendencias xenófobas de Trump se comparan regularmente con fascistas de la talla de Hitler y Mussolini, hasta con figuras tan variadas como el comediante Louis C. K. y el presidente de México, Enrique Peña Nieto.

Muchos menos han explorado las conexiones entre Trump y los izquierdistas latinoamericanos como Kirchner y Maduro, o sus antepasados ​​ideológicos, Juan Perón y Hugo Chávez. Las semejanzas no son sólo superficiales; Trump tiene más en común con los líderes de América Latina que un tuitero entusiasta de izquierda.

POST-FACISTA POPULISTA

Federico Finchelstein, profesor de historia y jefe del departamento en The New School, ha argumentado recientemente que Trump encaja en un molde de “post -fascista” populista, es decir, líderes que promueven democracias autoritarias caracterizadas por la falta de mediación entre el líder y el pueblo. Son líderes como lo que han florecido en los países de América Latina desde la Segunda Guerra Mundial, aprovechando el deseo de sus pueblos como el “#MakeLatinAmericaGreatAgain” y sacudir sus pasados ​​imperialistas, fomentando la independencia económica y cultural.

Finchelstein señala también que el uso de Twitter es “altamente estratégico”, debido a que “ellos tienden a tratar los periodistas independientes con una profunda desconfianza y hasta llegan a considerarlos enemigos; así que utilizan la tecnología como un medio para lograr una conexión directa tanto con fanáticos, como detractores.”

Asimismo, el profesor destaca que el acceso inmediato a su público le permite a los populistas catalizar su condición de “distinto” y reducir la importancia de las instituciones tradicionales (prensa libre, poderes del Estado).

“Esta no es la política de siempre, las declaraciones incendiarias de Trump se comunican y tienen una finalidad. Pero el peligro de la “real talk” de Trump, es que borra gran parte de lo que es valioso sobre la libertad de prensa: el escepticismo , el debate, la rendición de cuentas.

El lenguaje de Trump, independientemente del contexto, manifiesta su visión del mundo, no como representante del pueblo, sino como una especie de visionario. Finchelstein dice: “Al mismo tiempo que proporciona un espejismo de participación plena, no hay en realidad la participación efectiva de los ciudadanos en las decisiones del líder. Lo que un líder como Trump está manifestando es ‘voten por mí, porque sé bien lo que se debe querer. Es la clásica forma autoritaria de la política”.

Categoría: Mundo | Claves: Donald Trump