DPA: Leopoldo López, de estrella ascendente a preso incómodo para el Gobierno

La situación de López volvió a saltar a los titulares luego de que esta semana se difundieran rumores sobre su supuesta muerte. Para terminar con ellos, el Gobierno mostró un video en el que López aseguraba desde su celda encontrarse en buen estado, pero su esposa, la activista Lilian Tintori, denunció que lleva más de un mes sin verlo y exigió encontrarse con él personalmente.

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(Caracas, Venezuela. dpa) – Para sus seguidores, el detenido dirigente opositor venezolano Leopoldo López es un líder carismático que lucha por rescatar la democracia de su país, mientras que para el oficialismo es un “monstruo” y “asesino” cuya sed de poder ha causado decenas de muertes.

La situación de López volvió a saltar a los titulares luego de que esta semana se difundieran rumores sobre su supuesta muerte. Para terminar con ellos, el Gobierno mostró un video en el que López aseguraba desde su celda encontrarse en buen estado, pero su esposa, la activista Lilian Tintori, denunció que lleva más de un mes sin verlo y exigió encontrarse con él personalmente.

Nacido en el seno de una familia pudiente en Caracas en 1971, López es un abogado y economista con estudios en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Está casado desde 2007 con Tintori, con quien tiene dos hijos: Leopoldo Santiago y Manuela.

Para contrarrestar el ascenso meteórico del presidente Hugo Chávez en 1999, López participó en la fundación del partido Primero Justicia (PJ). Seguidamente, confirmó su ascenso político cuando en el 2000 logró con apenas 29 años su elección como alcalde del municipio caraqueño de Chacao.

Sin embargo, la carrera de López no ha estado libre de polémica. A fines de los 90, cuando era empleado de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), gestionó una donación de la empresa a la ONG Primero Justicia, que posteriormente se convertiría en su partido.

Este conflicto de intereses fue eventualmente sancionado por la Contraloría venezolana, que decidió imponerle en 2008 una inhabilitación política por nueve años.

“LA MEJOR VENEZUELA”

Mientras batallaba esta inhabilitación, López creó su propio partido (Voluntad Popular, VP) para lanzar su candidatura presidencial en 2012 bajo el lema “La mejor Venezuela”.

“Vean esa Venezuela llena de autopistas que funcionen y resguarden las vidas de los venezolanos, vean esa Venezuela llena de trenes que puedan conectar a los venezolanos, vean esa Venezuela llena de hospitales del primer mundo, vean esa Venezuela llena de ambulatorios con médicos venezolanos, vean esa Venezuela llena de policías honestos, ¡vean esa Venezuela que está por venir!“, dijo en el acto que oficializó el lanzamiento de su candidatura.

Pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) falló en favor del opositor, el Estado venezolano ratificó la inhabilitación política de López, quien se vio obligado a renunciar a sus aspiraciones presidenciales.

En cambio, aceptó ser el jefe de campaña del candidato presidencial Henrique Capriles, su ex compañero en PJ pero con quien también había tenido importantes diferencias políticas.

Tras las derrotas de Capriles en las elecciones presidenciales de 2012 y 2013, López planificó su retorno al protagonismo político al lanzar un movimiento de protesta contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, sucesor de Chávez en el poder.

En febrero de 2014, López encabezó una marcha hacia el centro de Caracas que se saldó con la muerte de tres personas. Posteriormente, las protestas se extendieron a todo el país dejando 43 muertos.

13 AÑOS Y NUEVE MESES

La Fiscalía solicitó la detención de López por considerarlo responsable por estos hechos, por lo que el opositor decidió entregar tras encabezar un acto multitudinario.

“Si mi encarcelamiento vale para el despertar del pueblo, para que Venezuela despierte definitivamente, pues bien valdrá la pena”, sentenció López el día de su entrega, mientras algunos de sus seguidores lo escuchaban con lágrimas en los ojos.

Finalmente, López fue condenado a 13 años y nueve meses de prisión en un juicio en el que sus defensores denunciaron numerosas irregularidades hasta el punto que muchas organizaciones lo consideran un preso político.

Por su lado, Maduro ha descartado conceder la libertad a López, al tiempo que el dirigente chavista Diosdado Cabello recientemente le deseó “una larga vida para que cumpla su condena”.

Mientras sigue encarcelado, encuestas como la de la firma Datanálisis indican que López tiene una aceptación que ronda el 50 por ciento, mientras Maduro apenas tendría un 20 por ciento de aceptación.

“Para ser presidente de Venezuela hay que pasar por la cárcel”, suelen decir los seguidores de Leopoldo López, recordando casos como los de los ex mandatarios Carlos Andrés Pérez (1974-79 y 1989-93), Rafael Caldera (1969-74 y 1994-99) o el propio Hugo Chávez.




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