Edgar Ramírez lo revela todo sobre sus nuevos protagónicos

Edgar Ramírez detalla cómo es su relación con el éxito y cómo combina éste con la normalidad de la vida.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El actor venezolano Edgar Ramírez se está posicionando como una de las estrellas latinas más cotizadas de Hollywood. A propósito de su participación protagónica en las cintas “Point break” y “Joy”, concedió una entrevista al diario colombiano El Espectador.

En la misma, Ramírez detalla cómo es su relación con el éxito y cómo combina éste con la normalidad de la vida.

Asimismo, compara su realidad con los personajes que le ha correspondido interpretar.

“Aprendí que ninguna ola es idéntica a la anterior y ese preciso momento es único en tu vida”, firma.

A continuación, parte de la entrevista publicada en El Espectador:

¿Su camino al éxito tiene tanta acción como la película “Point break”? ¿Afecta ese mismo camino su vida personal?

Obviamente el éxito puede ser un lugar muy solitario, ¿no? Pero es parte del proceso. Viajas mucho, estás lejos de tus afectos, tu rutina cambia, son pocas las cosas que puedes planificar. Yo siento que tengo un oficio extraordinario, pero trato de vivir mi vida de la manera más normal posible. Nadie se imaginaría las horas que pasas encerrado en una habitación de hotel, solo. Lo que la gente ve es cuando vas a la alfombra roja o cuando haces una entrevista, pero las horas de trabajo, la soledad, son difíciles de percibir porque no es lo que se ve.

¿A qué le llama normalidad en su vida?

Por ejemplo, para mí, ir al cine y simplemente disfrutar de una película y comer palomitas de maíz es muy importante. Cuando lo hago me siento muy contento, porque no puedo hacerlo con mucha frecuencia. Es la gran ironía de trabajar en cine. Pero la relación con el éxito no ha sido dramática para mí. Me siento muy agradecido.

¿Qué es lo que más cambia la fama?

Lo he podido ver en amigos. Hay un amigo muy querido, Rubén Blades, con el que trabajé también en la primera película que hice con Robert (De Niro), Hands of stone. Él dice que el éxito es como una torta muy apetitosa que cuando la muerdes te llena de vidrios.

La película “Joy” habla de la pérdida de la inocencia y las heridas que nos deja el amor. ¿Tuvo algún amor que le haya dejado alguna cicatriz que lo llevó a darse cuenta de que había perdido la inocencia?

Sí, claro. Todos hemos sido marcados por fuego. De eso se trata la vida. Nadie dice que iba a ser un jardín de rosas. Tengo una amiga que una vez me dijo: “La vida está para que la camines, pero no está allí para ti solo”. Y me parece que es algo muy poderoso. Obviamente estamos llenos de heridas, como un barniz que nos va haciendo quienes somos. Las alegrías y las heridas son lo que nos forma.

¿Qué tiene en común con el personaje Bodhi de la película “Point break”?

Yo… cero. Nunca antes lo había pensado, porque en el momento que estaba haciendo el personaje no me daba cuenta… Fue todo muy inconsciente.

¿Ni siquiera se parece en el gusto por la aventura?

Sí, pero yo no soy un tipo extremo, por eso me pareció una experiencia que justamente iba a empujar mis límites. Me lindé de la cima del Salto Ángel (Venezuela). Estuve por encima de la catarata más alta del mundo, donde caen las dos vertientes de agua. Estuve en el tope del Montblanc (Monte Blanco) en la parte italiana, en un área que no era más de 6m². Aprendí a surfear en el Pacífico Sur en medio de…. obviamente en las olas gigantescas me hubiese matado, no estuve allí, pero Laird Hamilton, uno de los surfistas más grandes del mundo, fue el que me enseñó en Haití a hacer surf al lado de ballenas y delfines. ¡Yo estaba rogando que no aparecieran los tiburones! Obviamente me daba miedo. Era un ambiente en el que nunca me había encontrado, pero justamente busco ese tipo de personajes.

¿La mejor lección que aprendió?

Yo no había crecido haciendo surf ni cerca del océano como Luke Bracey. Por eso, para mí, toda la experiencia fue muy nueva con el surf y el resto de los deportes extremos de la película que pudimos practicar. Pero con el surf, por ejemplo, aprendí que ninguna ola es idéntica a la anterior y ese preciso momento es único en tu vida. No hay forma de recrearlo, más allá de un recuerdo en la memoria. Y supongo que pasa lo mismo con los personajes en el cine. Lo que hicieron Keanu Reeves y Patrick Swayze (en la versión original de 1991) fue algo único y hermoso. Es imposible de recrear y nosotros solo tratamos de capturar la esencia de la historia, sobre el sueño quebrado y la quebrada promesa de que el capitalismo pueda salvarnos. Y sin ir demasiado profundo en ese tema, creo que la mejor metáfora que impusieron Keanu y Patrick con la primera película es que no importa lo que hagas en la vida, hay que hacerlo con la mejor pasión, comprometiéndote por completo en lo que realmente te gusta.

Categoría: Sociedad Venezuela | Claves: Édgar Ramírez