Édgar Ramírez: “O nos ponemos de acuerdo o nos hundimos”

"Creo que una de las cosas que nos está jugando en contra es creer que pueda existir un atajo que provoque la unificación del país"

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Ciudad de Panamá, Panamá. DPA) – El actor venezolano Edgar Ramírez cree que, en medio del convulso clima actual que se vive en Venezuela, dividida por la ley de amnistía para liberar a opositores presos, la única solución es que los venezolanos comiencen a perdonarse entre ellos sin esperar un salvador.

“Creo que una de las cosas que nos está jugando en contra es creer que pueda existir un atajo que provoque la unificación del país. Eso es una cosa muy latinoamericana también, se espera que llegue una persona a aglutinar, a salvarnos”, dijo a DPA Ramírez, quien se encuentra en el Festival de Cine de Panamá, donde acompaña como productor la cinta venezolana “Desde allá”, ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia el año pasado.

En agosto, el más internacional de los actores venezolanos, quien trabajó en Hollywood con directores como Kathryn Bigelow o David O. Russel, estrenará la coproducción estadounidense-panameña “Hands of Stone”, de Jonathan Jakubowicz, en la que interpreta al legendario boxeador panameño Roberto “Mano de Piedra” Durán junto a Robert De Niro como su entrenador, Ray Arcel, y el cantante Usher como el boxeador estadounidense Sugar Ray Leonard.

Ramírez consideró a Durán “más que un gran deportista, un gran unificador de la identidad panameña”, ya que logró unir a los panameños en los años posteriores a los tratados Torrijos-Carter entre los presidentes de Panamá y Estados Unidos, en los que se establecía el fin de la presencia colonial norteamericana sobre el canal.

“Yo creo que para Venezuela no va a ser tan romántico como tener un gran héroe nacional, un deportista como Durán que de alguna forma sirva como fuente de inspiración para esa reconciliación”, apuntó el protagonista de la miniserie “Carlos”, de Olivier Assayas. “A nosotros nos toca el trabajo más duro y más individual, que es comenzar a perdonarnos entre nosotros mismos de manera directa. Porque al final una visión del país no se va a imponer sobre la otra. O nos ponemos de acuerdo o nos hundimos todos al mismo tiempo”.