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El Barça no puede ser cebo populista

Si el camino del Barcelona pasa por prestarse al juego sucio de Artur Mas y el soberanismo, quizá sea hora ya de ponerle límites.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- EL BARÇA no hace política, sino que hace país y está a favor de los catalanes, a los que tiene que acompañar en estos momentos». Así de contradictorio se expresaba Josep Maria Bartomeu días antes de que los socios del FC Barcelona lo reeligiesen ayer al frente del club, cargo en el que lleva un año y medio en el que no se ha atrevido a acabar con la politización, sino que la ha utilizado con fines electoralistas para unos comicios a los que se presentó con un pie en el banquillo por el traspaso de Neymar. El jueves, tanto él mismo como los otros tres candidatos -Joan Laporta, Agustí Benedito y Toni Freixa- se adhirieron al documento a favor de la independencia de la Asamblea Nacional Catalana y Òmniun, asociaciones secesionistas que reciben respaldo público y que empeñan todos sus esfuerzos en burlar la legalidad. Si el camino del Barcelona pasa por prestarse al juego sucio de Artur Mas y el soberanismo, quizá sea hora ya de ponerle límites a unos presidentes que prefieren jugar a hacer política antes que dedicarse al deporte.

Es la primera vez que todos los posibles presidentes se comprometen, tan burdamente, a alinear forzosamente al Barcelona y a sus socios y aficionados hacia el independentismo.

Por desgracia, no se trata de una novedad la aproximación del club a Mas. Éste lo utiliza para llevar a cabo el más simple postulado de los nacionalismos populistas: la movilización emocional de las masas. Pero sí es la primera vez que todos los posibles presidentes se comprometen, tan burdamente, a alinear forzosamente al Barcelona y a sus socios y aficionados hacia el independentismo. Y ello de cara a convertir las próximas elecciones al Parlament en otro intento de plebiscito. Han puesto el club a los pies de Mas y de su causa de manera frívola y premeditada, violentando, además, a todos los aficionados y socios que defienden igual o más que ellos los colores del equipo y que se sienten tan catalanes como españoles.

Si lo quieren convertir en una herramienta política, bien haría el Barcelona en conformarse con ser solamente un club.

La hipocresía de los candidatos es de tal magnitud que, al suscribir el panfleto Compromís de país, reclaman el reconocimiento internacional de las selecciones catalanas y denuncian unos inexistentes agravios al deporte catalán por parte de las instituciones nacionales, pero bajo ningún concepto barajan la posibilidad de abandonar las competiciones españolas. Se sitúan en la misma cuerda floja que Mas, que mientras hace todo lo posible para materializar la secesión, sigue disfrutando de todos los beneficios que le otorga su pertenencia al Estado español, como los miles de millones que recibe del Fondo de Liquidez Autonómica.

El FC Barcelona es una entidad deportiva que, por su excelsa historia, se ha convertido en un símbolo mundial de nuestro país. Su participación en cualquier disciplina, encabezada por el fútbol, representa, como reza su lema, Més que un club; unos valores. Pero si lo quieren convertir en una herramienta política, bien haría el Barcelona en conformarse con ser solamente un club.

Categoría: Opinión