El cambio no vendrá desde una AN “esterilizada por el TSJ”

"Hagamos otra República, no nos conformemos con ocupar solo un espacio de poder. No es limitarse a una alternabilidad presidencial lo que corresponde hoy para tener un mañana de libertad y de derechos".

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Redacción Sumarium) – Candidato a las primarias presidenciales en 2012, Diego Arria sostenía que ganar las elecciones y llegar al Gobierno, era insuficiente si no eran desalojados quienes ocupan los poderes públicos, entregados al servicio del Estado. Proponía entonces que, al ganarse las elecciones, se convocara a una Asamblea Nacional Constituyente.

A su juicio, hoy “todo parece anticipar que el desenlace de lo que ocurrirá en Venezuela se producirá desde los cuarteles o desde la calle, pero no desde un Parlamento esterilizado por el régimen y su TSJ”.

En entrevista exclusiva a Sumarium, Arria explica el por qué de sus argumentos, que considera igual de válidos que hace cuatro años. Para el político, la solución está en la Constituyente, aunque -asegura- no goce del respaldo de la MUD.

¿Acaso no era suficiente ocupar el Ejecutivo Nacional?

DA: De ninguna manera. De preservarse la composición del TSJ, del CNE, de la Fiscalía General, de la Contraloría General y del Defensor del Pueblo, el nuevo Gobierno encontraría no solo muy difícil gobernar, sino que sería víctima de la asociación de los poderes públicos complotados con el Psuv, para hacer inviable gobernar. O sea, se llegaría a Miraflores, pero no para gobernar durante el tiempo y las condiciones que la AN y los otros poderes públicos decidieran.

Críticos a mi propuesta mantenían que los magistrados del TSJ y de los otros poderes cambiarían de posición tan pronto ganásemos las presidenciales -eso está en el Acuerdo de la MUD, que por consideraciones como esta, me negué a firmar-. Otros argumentaban que, en la Asamblea Nacional, con el salto de talanquera de unos cuantos diputados del régimen, sería fácil desalojar a los magistrados. Evidentemente, toda una muestra de irrealismo que no puede asignársele a cierto grado de ingenuidad, sino simplemente a un deseo de no postergar la llegada al poder a cualquier costo. Costo para los ciudadanos, por supuesto.

¿Cuál fue su propuesta?

DA: Propuse, y fue la base de mis propuesta, que sin convocar una Asamblea Nacional Constituyente, no sería posible rescatar nuestras libertades y derechos para refundar la República. Ninguno de los candidatos se sumó, y fue considerada como radical. Claro que era radical, pues implicaba crear el escenario para construir otro modelo de país.

Mi propuesta, evidentemente, no era de tipo electoral, sino en función del interés nacional. Era preferible proponer hacer más casas, más caminos y mejorar, pero preservar las misiones del régimen. Esto resultaba más popular, lo que no quiere decir, para nada, que era lo mejor para Venezuela. Claro, todo necesario, pero absolutamente insuficiente ante la realidad del país.

Ahora que tenemos una oportunidad histórica, como nunca hemos tenido en materia electoral, el partido Primero Justicia, en nombre de los otros partidos de la MUD en la AN, ha propuesto una Ley de Referendo que ya fue aprobada en primera discusión. Tal desarrollo resultaría más que importante, siempre que en el proceso se puedan modificar aspectos que, lejos de beneficiar el proceso, puedan derivar en lo contrario de lo que aspiramos todos.

El 15 de marzo pasado declaré que: 

El proyecto de ley de referendos reforzaba al extremo el poder del CNE, y que no entendía que, cuando se le ha dado la mayor prioridad al Revocatorio y a la Enmienda, se desarrolle una ruta de tramitación y aprobación compleja y demorada.

En cuanto a los derechos para revocatoria de mandatos, el asumir una iniciativa de enmienda constitucional o la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, son derechos políticos fundamentados en el principio de la soberanía popular, que demanda procesos no engorrosos que faciliten la más amplia participación ciudadana.

  • No entiendo que teniendo la oportunidad de cambiar las normas actuales del CNE, diseñadas para hacer casi inviable un proceso de revocatorios, se acuerde adaptarse a ellas, en lugar de cambiarlas radicalmente simplificándolas.
  • La ley limita la participación ciudadana. Deja al CNE, todavía controlado por el régimen, decisiones inaceptables tales como decidir hasta la redacción final de la pregunta que se le presente a los electores en un referendo.
  • De igual manera, se deja al arbitrio del CNE los sitios donde deben recoger firmas.
  • Le asigna más limitaciones a las agrupaciones de ciudadanos para promover revocatorios que a los partidos políticos, cuando se trata de un asunto de carácter ciudadano. Es decir, se privilegia a los partidos por encima de los ciudadanos.
  • Deja al arbitrio del CNE limitaciones a las agrupaciones de ciudadanos, imponiéndole a las que están a favor del revocatorio condiciones que no se les impone a las agrupaciones en contra de éste.
  • Si realmente se quiere promover la participación ciudadana, debe permitirse recoger firmas en todos los aeropuertos, mercados, terminales de autobuses, centros de educación, etc.
  • Recoger en 8 días 4 millones de firmas puede ser poco tiempo.
  • Persisten en el uso de las captahuellas, evidenciando confianza en el CNE.
  • Las firmas serían resguardadas por la fuerza armada (Plan República), declarada públicamente como chavista, revolucionaria y enemiga de la oposición.
  • Cuando se le otorga a los órganos del estado atribuciones para realizar referendo, es un acto de ejecución directa de normas constitucionales que no puede estar regulado por Ley ni por el CNE. La norma es una autolimitación, inconcebible e inexplicable que se impone la propia AN, subordinándose al CNE.
  • ¿Por que darle “al sistema electoral más sofisticado del mundo“ 10 días para dar el resultado del proceso revocatorio? No debería pasar de 24 horas.
  • El Art. 72 de la Constitución Nacional declara revocado al mandatario si se obtiene un numero superior de votos al que obtuvo cuando fue elegido, independientemente de cuántos votos haya habido en contra de la revocación. Sin embargo, en el Artículo 46, los promotores de la ley están convirtiendo el referendo revocatorio en un referendo Ratificatorio, al incluir que si hay más votos en contra de revocarlo entonces permanece en el cargo, ignorando lo que se indica en la constitución. Ese fue, precisamente, el caso del revocatorio de Chávez, que no fue combatido en su oportunidad.
  • Se limita el poder popular del pueblo como poder constituyente originario, tal como lo indica la Constitución Nacional en su Art. 346. Dicha norma permite al pueblo tener libre iniciativa sin limitantes, ni condicionamiento alguno. La Constitución Nacional no habla del número de constituyentistas, ni del sistema de elección por lo que el pueblo puede establecer y decidir las modalidades que no puede ser limitado, ni siquiera por la Asamblea Nacional. La ley cercena y usurpa el derecho ciudadano constitucional.
  • Aunque nuestros legisladores han decidido que la ruta a seguir es la del Referendo Revocatorio, se imponen auto limitaciones inexplicables y altamente inconvenientes para que tenga éxito.

¿Cuál es entonces la ruta real de la MUD?

DA: Es claro que la iniciativa de convocar una Asamblea Nacional Constituyente no goza de mayor interés, ni de respaldo entre los partidos de la MUD. Esto explica que no hayan dedicado el tiempo, no solo para considerarla, sino para explicarla al país. Al igual que intentar imponerle limitaciones al derecho ciudadano, de asumirla por iniciativa popular, violatoria de la propia Constitución Nacional.

Creo importante recordar que, el 6D el país se pronunció con una contundencia sin precedente al respaldar a la representación de la Unidad, y darle un mandato claro para desalojar a un régimen militarizado, cleptocrático y tiránico, asociado a las peores causas.

El mandato fue claro. De hecho, representa la victoria impersonal más grande de nuestra historia política. Victoria que no le pertenece a los 112 diputados que resultaron electos, sino a los 8 millones de venezolanos que votamos por ellos, lo cual debería obligarlos a tener presente esa realidad si quieren preservar el respaldo y la confianza popular.

¿Qué quiere “obligación”?

DA: Muy sencillo, explicar a los votantes qué se obtiene con las diversas opciones: revocatorio, enmienda constitucional o Asamblea Nacional Constituyente. ¿Qué implica cada una de ellas?, no solo para el proceso sino para los venezolanos.

Para mí es evidente que el régimen se prepara para adversar el resultado de cualquiera de estas opciones institucionales. ¿O acaso en estos tres meses no hemos visto cómo pretenden limitar a la AN a una especie de centro de debates? Esta realidad no impide seguir aprobando leyes y decretos, pero sin perder de vista que la tragedia avanza a una velocidad que no parecen advertir claramente muchos. No solo del régimen.

No olvidar que la causa que nos motivó el 6D fue la de desalojar a este régimen miserable. Esto indica que las causas son las que más inspiran, y la causa sigue siendo la Libertad.

Tenemos hoy una oportunidad única, el apoyo de más de las dos terceras partes del país y un 80 % que condena al régimen.

Es entonces el momento de ir a por todo y no por un pedacito. O sea, hagamos otra República, no nos conformemos con ocupar solo un espacio de poder. No es quítate tú para ponerme yo. No es limitarse a una alternabilidad presidencial lo que corresponde hoy para tener un mañana de libertad y de derechos.

Categoría: Venezuela | Claves: Diego Arria