“El cine no me importaba”, las revelaciones de Johnny Depp

Johnny Depp ha experimentado mucho y rápido. Fue obrero de la construcción, empleado de una estación de servicio, mal mecánico… La música fue su primer amor, y tocando la guitarra con su grupo The Kids llegó a ser telonero del ahora colega Iggy Pop a principios de los 80'.

“El cine no me importaba”, las revelaciones de Johnny DeppA sus 52 años, Johnny Depp sigue siendo un actor peculiar, que esconde su timidez tras los personajes más extravagantes. Crédito: Magazine Digital
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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Johnny Depp no ha perdido el aura de extravagante y excéntrico que lo distingue de otros colegas de su generación, como George Clooney o Brad Pitt. Él es el rarito, el alternativo. El talentoso actor con maneras de rockero, que esconde su timidez tras los elaborados maquillajes de personajes como Eduardo Manostijeras (1990), el sombrerero loco de Alicia en el país de las maravillas (2010) o el capitán Jack Sparrow que, de la mano de la serie de Piratas del Caribe, lo convirtió en un fenómeno de masas y acabó con esa invisibilidad pública que tanto anhela.

Magazine Digital le realizó una entrevista a este actor, que siempre da de qué hablar.

SUS INICIOS COMO MÚSICO, ¿QUÉ TIPO DE MÚSICA HACÍA?

JD: Lo más aproximado serían Elvis Costello, The Clash, The Libertines… Siempre me ha fascinado tocar con slide el viejo blues, el del Misisipi. Esta música nació como un género puramente acústico, aunque más tarde llegó a convertirse en algo completamente desatado, como lo que hacían Hound Dog Taylor, Junior Kimbrough y todos los grandes, John Lee Hooker, Lightnin’ Hopkins… Siempre he sido fan del sonido que se consigue con el slide, aunque escuchando a Ry Cooder comprendí que yo nunca sería realmente bueno. Así que me conformo con tocar viejos clásicos del blues.

¿CÓMO LLEGÓ A SER ACTOR EN LUGAR DE MÚSICO?

JD: Por pura coincidencia… Y porque no tenía elección. Había que pagar el alquiler y lo estaba pasando mal como músico. Es el clásico cliché: uno llega a Hollywood en busca de un contrato con una discográfica… Nosotros veníamos del sur de Florida y al llegar a Los Ángeles nos dimos cuenta de que estábamos en el sitio equivocado. No estábamos listos para eso. Las discográficas no querían saber nada de punk pop o ese tipo de música.

ABANDONÓ SU SUEÑO…

JD: No interesábamos a nadie. Teníamos algún concierto aquí y allá, eran tiempos de vacas flacas. Y de repente, un amigo quiso que conociera a su agente. Fui, me mandó a una audición y me dieron el papel. Aquella primera película fue Pesadilla en Elm Street (1984). Es extraño, pero nunca tomé la decisión de ser actor. Lo hice sólo para pagar el alquiler, al menos las cuatro o cinco primeras películas. El cine no podía importarme menos. Yo era músico, guitarrista, y a eso quería dedicarme. Sin embargo me metí en este mundo y 30 años más tarde sigo aquí.

¿ACTÚA IGUAL QUE TOCA?

JD: Sí, hoy creo que me enfrento a mi trabajo de actor de la misma manera en que toco música. Nunca hay que repetirse. Hay que desafiarse a ir más lejos.

¿CUÁL DE SUS PERSONAJES SE PARECE MÁS A USTED?

JD: Lo raro es que todos me habitan, aunque no me parece normal que todas esas personalidades cohabiten… Diría que lo más parecido a mí sería una combinación de Eduardo Manostijeras y el capitán Jack Sparrow. El lujo de este personaje es que uno puede ser lo más irreverente del mundo y la gente se sigue riendo, le da igual. Eduardo… Me acuerdo de haber sentido un vínculo profundo con su pureza nada más leer el guión. Un sentimiento que me recordó un perro que tuve, que me devolvía a mi amor incondicional por los perros. Supongo que la mezcla de ambos personajes es el clásico conflicto entre ángel y demonio.

¿QUÉ LO LLEVÓ A CONVERTIRSE EN LA IMAGEN DE UN PERFUME?

JD: No sé mucho de moda, me guío más por mi intuición. Puedo entender un estilo, alguna estética, y existe una verdadera elegancia en todo lo que hace Dior, aunque esté impregnada de cierta gravedad. Precisamente como si tuviera algo salvaje, un poco extremo. El nombre Sauvage significa mucho para mí. Pienso que evoca cierta forma de humanidad. La humanidad de las cosas. Para mí un Sauvage es alguien que avanza sin compromiso.

¿TIENE SU MAGDALENA DE PROUST?

JD: El perfume ocupa un lugar primordial en mi vida. Me parece que hay ambientes, estados de ánimo, o simplemente días, en los que un perfume se alinea con tus emociones. Es como el hecho de tener tu perfume: es tuyo para siempre, forma parte de tu vida.

Categoría: Sociedad | Claves: El Cotilleo