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El derecho a la protesta no es carta blanca para la violencia politiquera

Para la democracia ecuatoriana esta coyuntura ha revelado el carácter del conflicto político donde no cabe para nada el uso de la violencia.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Telégrafo)- Muy válido y nutritivo el debate en la Asamblea Nacional a propósito de una resolución que condena la violencia política. Ha quedado claro qué entienden algunos legisladores por derecho a la protesta y cómo asumen el llamado a un diálogo nacional. Incluso, dentro del bloque de PAIS hubo posturas vigorosas para ese derecho político. Y no faltó un legislador de oposición que demande ese derecho y con argumentos reconozca que la lucha por una real y profunda democracia también pasa por el diálogo frontal y con todos los actores sociales y políticos.

Claro, sorprende que una legisladora pida no condenar la protesta y al mismo tiempo admita y convoque a un acto de violencia en el recinto donde ella trabaja. Pero para la democracia ecuatoriana esta coyuntura ha revelado el carácter del conflicto político donde no cabe para nada el uso de la violencia, la agresión verbal y menos aún bombas, garrotazos, intimidaciones y amenazas en medios y redes sociales. La necesidad de mejorar la calidad de vida de todos y contribuir al bien común es el norte que debe guiarnos colectivamente.

Categoría: Opinión