Diario de Guyana pide intervención internacional por el Esequibo

Guyana Chronicle, de propiedad estatal, instó a los ciudadanos guyaneses y a todos los actores políticos de su país a unirse en contra de la Venezuela "acosadora".

Diario de Guyana pide intervención internacional por el EsequiboCrédito: Guyana Chronicle
Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El diario Guyana Chronicle, propiedad del Estado guyanés, exhortó en su editorial de este sábado a la comunidad internacional a que intervenga a favor de la excolonia británica en el caso del histórico diferendo territorial entre ese país y Venezuela.

En el texto, el diario estatal tildó de “agresión” que oficiales venezolanos hagan ejercicios militares en el propio territorio que no está en discusión, por lo que pidió a países terceros que protejan a Guyana por ser una nación más “débil” que Venezuela, aunque más adelante, en el mismo texto, se contradijo: “confunden la amabilidad y la cortesía con debilidad”.

Lea también: Así se prepara Guyana ante las actividades militares de Venezuela

Asimismo, como si el Acuerdo de Ginebra no existiera, aún cuando Guyana lo firmó, el diario insistió en que el diferendo territorial fue “enterrado” a través del “tratado” -gran error, pues nunca fue tal, sino un laudo arbitral- de 1899, el cual Venezuela jamás reconoció.

Por otra parte, Guyana Chronicle señaló las razones por las que Venezuela estaría intentando recuperar su territorio Esequibo, arrebatado sin diplomacia alguna por el Reino Unido cuando Guyana era su colonia: petróleo, elecciones y la cada vez más baja popularidad del presidente Nicolás Maduro.

En tal sentido, el diario instó a los ciudadanos guyaneses y a todos los actores políticos de su país a unirse en contra de la Venezuela “acosadora”, dejar sus diferencias y apoyar el Gobierno de David Granger.

A continuación, el texto completo del editorial, traducido al castellano:

La actual agresión de Venezuela hacia Guyana debería ser motivo de preocupación para todos y cada uno de los guyaneses. El movimiento de equipamiento serio de guerra hacia nuestras fronteras es un acto de agresión que debería haber alarmado a la comunidad internacional de naciones. La condena debería haber llegado espesa y rápida desde los países amantes de la paz.

Guyana nunca ha sido una nación agresiva con ninguno de nuestros vecinos, aunque hemos tenido nuestra parte de conflictos fronterizos. Pero todas esas disputas se tramitaron y decidieron a través de los procesos legales y diplomáticos. Cualquier nación responsable sabría que estas vías diplomáticas y legales son el camino a seguir.

Uno de los deberes morales de los países poderosos es proteger a las naciones más débiles, y siempre es condenable cuando las naciones fuertes recurren a tácticas que ascienden a la intimidación. Acosadores familiares, acosadores escolares, y los acosadores de la calle son bastante malos; pero cuando una nación pasa a ser más fuerte militarmente que otra, y a recurrir a tácticas de intimidación, un gran daño podría hacer.

Vidas podrían perderse en grandes escalas. La historia está plagada de ejemplos, y todavía leemos con temor la intimidación de Macedonia y el saqueo de la gran ciudad de Troya.

La débil excusa, de vuelta en la antigüedad, por la cual se produjo la guerra, era que Helena de Troya tenía que ser devuelto. La verdadera razón era poder y territorio. Esta última fue la misma razón por la que se puso en marcha la Segunda Guerra Mundial, aunque la idea mortal de superioridad racial se añadió a la mezcla. El resultado fue la pérdida de millones de vidas.

La actual postura agresiva de Venezuela hacia Guyana demuestra que poco o nada se ha aprendido de las lecciones que la historia enseña con claridad. El pensamiento convencional sostiene que la agresión venezolana viene por dos razones. La primera es el petróleo. Un depósito sustancial de petróleo fue descubierto en Guyana. En el mundo actual, el petróleo es dinero.

La segunda es que Venezuela debe hacer elecciones, y las elecciones se tratan de poder político. El actual Presidente de Venezuela se encuentra bajo una fuerte presión de las fuerzas de oposición, y se prevé que perderá. Un “enemigo” externo proporciona un incentivo para que los ciudadanos de una nación cierren filas y ofrece una distracción a los ciudadanos de su propio sufrimiento. Esto también se dice que es un motivo. En ambos casos, equivale a poco menos de la codicia.

No importa que este tema de la frontera de Guyana / Venezuela fuera enterrado por un Tratado ya en 1899. No importa que haya vías legales existentes que puedan ser utilizadas. No importa que haya vías diplomáticas disponibles. Guyana está dispuesta a emplear esas avenidas. El liderazgo venezolano no parece estar dispuesta a ser razonable. Los acosadores no son razonables. Para el crédito de nuestros líderes políticos actuales, Guyana ha respondido en calma y de formas razonables. Esta actitud y política de urbanidad política con calma no debe ser interpretada como debilidad. Hay demasiadas personas que parecen caer en esa trampa: confunden la amabilidad y la cortesía con debilidad. Este es el momento de todos los guyaneses para dejar a un lado sus diferencias políticas y apoyar al Gobierno con las palabras y con la preparación para la acción. No solo los políticos, todos nosotros. Este no es el momento de hacer hincapié en nuestras diferencias, sin embargo, muchas de esas diferencias pueden seguir. Las diferencias étnicas, afiliaciones políticas y estratificaciones sociales son irrelevantes en este momento.

Esta nación, su Gobierno, su oposición política y todos sus ciudadanos deben estar juntos y hablar con una sola voz: ¡Ni una brizna de hierba!

¡Esta tierra es nuestra tierra y esta nación es nuestra casa! Nadie debe permitir que contaminen nuestra nación por codicia, ya sea ésta por territorio, petróleo o rédito político.

La gente de esta República de Guyana no lo permitirá. Y es imperativo que nuestros socios internacionales se mantengan firmes y digan que no se quedarán de brazos cruzados mientras los acosadores se desenfrenan.

Quizás no tengamos armas o tropas, pero contamos con la verdad.