El efecto Trump y la política de Washington hacia Caracas, según Miguel Salazar

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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El director del semanario “Las verdades de Miguel”, Miguel Salazar, realizó este viernes un análisis tras la victoria de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos y cuál será la relación que tendrá ahora Washington hacia Caracas.

“La victoria electoral del empresario inmobiliario ha sorprendido al mundo entero (…) ahora, lo interesante va a ser el cambio esperado sobre la política de Washington hacia Caracas. Particularmente no creo que Miraflores tenga que sortear escollos más difíciles frente a Donald Trump que los que ha tenido con Barak Obama”, expresó en su columna de esta semana.

Asimismo, indicó que lo más importante de todo es que el triunfo del e propietario de la franquicia Miss Universo “es sólo la primera campanada para el fin de los políticos tóxicos”.

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El efecto Trump. La victoria electoral del empresario inmobiliario ha sorprendido al mundo entero, gracias a que una vez más la opinión pública internacional fue manipulada por los delincuentes de los sondeos. Aunado a ello, la satanización del millonario estadounidense no tuvo los resultados deseados por los laboratorios de la política repugnante; y no lograron envilecer su imagen porque a despecho de muchos el señor Trump logró calar en los sectores más pobres de El sueño americano.

Ahora, lo interesante va a ser el cambio esperado sobre la política de Washington hacia Caracas. Particularmente no creo que Miraflores tenga que sortear escollos más difíciles frente a Donald Trump que los que ha tenido con Barak Obama. Pero lo más importante de todo es que el triunfo del ex propietario de la franquicia Miss Universo es sólo la primera campanada para el fin de los políticos tóxicos. Aquellos que llevan un maletín atiborrado de problemas, lo cual indica una envidiable clientela que les permite sobrevivir sosteniendo un mundo de mentiras. Si existiera un campanario en ese campamento de politiqueros, las campanas estarían ahora doblando por ellos. Hasta cuando les vamos a pedir que reflexionen, que no jueguen con candela. Los políticos tóxicos tratan a Venezuela como si sus relaciones fueran sadomasoquistas.

No sólo nos subestiman sino que además nos desprecian como pueblo. Ellos no entienden que el grave problema socioeconómico que vive la república no se supera con antídotos discursivos o sueños de cualquier naturaleza. El país requiere de hechos indicativos que nos digan que el problema puede superarse en el corto y mediano plazo. El estómago no espera. Si la frase amor con hambre no dura se la atribuyésemos al más encumbrado de los filósofos universales, quién se atrevería a asegurarnos que no es así. Ese enunciado tan sencillo y directo describe la situación venezolana.

Ustedes los politiqueros no han comprendido que se les agotó el tiempo. El país necesita orden y punto. No queremos emergencias que lleguen para quedarse. O se ponen de acuerdo y solucionan los problemas inmediatos o se van. No hay otra. Por lo tanto, adiós a la bella Venezuela que le abría las piernas ha cuanto extranjero se sintiera desplazado en su país; hay que decirles adiós porque recibiéndolos fue como colapsaron nuestros barrios y hospitales, como se inició el pandemónium que hoy vivimos con todo un rosario de abusos amparados en la premisa de buenos vecinos. Se acabó. Irónicamente la solidaridad para con los de afuera nos dejó sin pan.

No hace falta hurgar mucho para encontrar que esa masa de hambrientos les ha servido a los políticos tóxicos para vivir. Mientras más pobreza para ellos mejor porque sus ofertas engañosas se multiplican. Vivimos un país liberado en los cuentos de la independencia relatados en los libros, ahora experimentamos el país real, dependiente y maltratado. Nos hemos preocupado más por la felicidad ajena y hemos olvidado nuestras penalidades. La tragedia nacional llegó a producir la más deshonrosa de las ironías cuando a sabiendas de tratarse de una farsa se institucionalizó la felicidad.

Lo que es peor, los políticos tóxicos pensaron siempre en su felicidad particular y no la del género humano. Estos carajos no han aprendido lo que pasó y por ello nunca podrán a atinar sobre lo que va a suceder. Como los curas que bendicen los aviones que van a quemar caseríos. Tóxicos todos con su cocaína para adormecer descontentos. Si queremos superar el problema tenemos que formular un solo país. Si existe una propuesta distinta que alguien me la diga.




Categoría: Venezuela | Claves: Miguel Salazar