Estremecedor relato: la violaron 110 veces en 22 horas

El hombre le sacó la ropa y tuvo sexo con ella. Le "pagó" 50 euros. "Estaba muy traumatizada hasta para llorar", señaló Megan.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Seis interminables años, ese fue el tiempo que Megan Stephens, una joven británica pasó siendo traficada. Una realidad que afecta a un número importante de mujeres en la actualidad.

Hablar del tema nunca será algo fácil, pero escuchar su relato, se vuelve algo estremecedor. Su dolor, angustia e impotencia, ahora se ven reflejados en un libro: Bought & Sold (Comprada y vendida), donde Stephens explica cómo fue su traumática experiencia, situación de la que pudo escapar en 2009.

SOLO TENÍA 14 AÑOS CUANDO FUE PROSTITUIDA

Todo comenzó cuando tenía 14 años, cuenta la autora en su libro que se convirtió en éxito de ventas en el Reino Unido, donde además agrega que una noche en un bar de Grecia conoció a un albanés llamado Jak, en quien deposito su confianza Su madre permitió que Megan pasara todas sus vacaciones con el joven de 22 años, mientras ella dormía junto al dueño del bar, un griego llamado Nikos.

Jak se confesó “enamorado” de la niña de 14 años, pero el poder que ejercía sobre ella era único, tanto así que al poco tiempo, el hombre la convenció de irse a vivir juntos a un departamento en Atenas. Una vez instalados en la capital griega, logró persuadirla de que consiguiera un trabajo en un lugar de strippers donde sólo debería mostrar sus senos. Fácilmente, la pequeña accedió. El albanés ya tenía pleno control sobre Megan.

50 EUROS, EL PAGO POR SER VIOLADA

A los pocos días, cuenta Stephens, el albanés le presentó a León. “Este es tu nuevo jefe”, le informó. ¿Jefe? ¿Acaso todo este tiempo había tenía uno? En ese momento comprendió porqué el hombre con nombre de rey de la selva le daba dinero a su amado. Estaba siendo vendida.

“Entonces, sabes lo que estarás haciendo, ¿no?”, le dijo Leon. Ella miró a quien creía amaba.Jak la observó condecendiente: “Te amo. Todo está bien”. Luego la llevó hasta la oficina de un abogado, quien la encerró en un cuarto pequeño, sin ventanas, donde había una cama y una cámara de grabación en un trípode. Allí, el hombre le sacó la ropa y tuvo sexo con ella. Le “pagó” 50 euros. “Estaba muy traumatizada hasta para llorar”, señaló Megan.

Según apunta el portal Infobae, la joven estaba en shock. No entendía por qué el hombre que le decía que la amaba la sometía a semejantes humillaciones. Por qué la vendía como si fuera un pedazo de carne. Una mercadería desechable.

Dos días después de su desagradable experiencia con el abogado, comenzó a trabajar como escort en diversos hoteles. Tenía sexo con no menos de ochos adultos cada día. Incluso con Jak, quien la despreciaba. Sin embargo, quedó embarazada. Al descubrirlo, el albanés la golpeó tanto en su estómago que tuvo un aborto. Apenas tenía 14 años. La violencia que sufría era diaria.

“FUI VIOLADA POR 110 HOMBRES EN 22 HORAS”

A los seis meses, Jak le informó lo que ella creyó que sería su liberación: volvería a Albania con su familia. Pero no sería así. Su “dueño” la dejó en manos de un coterráneo de nombre Elek, a quien debería rendirle la mitad de sus ganancias. La otra la transfería a una cuenta bancaria de Jak, regularmente cada semana. No cumplir podría significar la muerte.

Elek la llevó a diversos burdeles. Allí, Megan debía pasar cinco minutos con cada hombre a cambio de 20 euros. En su primera noche 50 clientes usaron su cuerpo. La rutina se repetía cada 24 horas y ese era el promedio de hombres que tenían sexo con ella cuando el sol se ocultaba.

En una ocasión contó un número increíble: “Fui violada por 110 hombres en 22 horas”. El dueño del lugar pensó que la joven británica se moriría allí y cerró por esa noche el lugar. Otra vez fue forzada a tener sexo con un cliente sin condom. La paga era mayor y Megan no tuvo alternativa. Contrajo sífilis.

Fueron seis largos años en los que pasaba de burdel en burdel; en los que hacía de prostituta por las calles de Atenas e incluso en Italia, donde fue trasladada por unas temporadas.

DE LA PROSTITUCIÓN AL SUICIDIO

Un día Megan no soportó más su pesada vida e intentó suicidarse. Pasó internada tres meses en el hospital donde logró ganarse la confianza de los médicos y enfermeras que comprendieron qué era lo que pasaba en la vida de esta bella joven sin familia en un país alejado del suyo.

Las autoridades del lugar decidieron llamar a su madre, quien viajó para Atenas de inmediato. Megan estaba a salvo. Sin embargo, la relación entre ambas estaba rota y de regreso al Reino Unido ya no volverían a tener un contacto frecuente.

HUNDIDA EN EL ALCOHOL

Ya en casa, Megan se volcó al alcohol, adicción que la mantuvo cautiva como sus anteriores “dueños”. Años después, consiguió ayuda y destrabó las cadenas que la golpeaban a diario en su estima y su psiquis.

Para ello recurrió a una iglesia donde se sintió reconfortada y querida. Allí conoció a su actual pareja, de quien espera un hijo. “Es la primera vez que en realidad me enamoro por la personalidad de alguien. Es asombroso y me ayudó mucho. Estar embarazada ha jugado una gran parte. Me hace sentir normal”, indicó la joven, quien hoy con 26 años encontró una manera de volver a creer en la vida.

Categoría: Mundo