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El gasto social es una promesa fácil ante la ausencia de discurso político

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- PP y Psoe van a volver a convertir la campaña electoral para las generales en una tómbola a la que este año se sumarán otras fuerzas emergentes, como Podemos o Ciudadanos, con sus ofertas para tratar de sumar el mayor número posible de votantes. Los dos grandes partidos escenificaron ayer el inicio de una carrera por lanzar el mensaje social más atractivo para movilizar a su electorado. En lugar de elaborar un programa sólido, capaz de atraer el voto con un discurso vertebrador y propuestas convincentes para mejorar la situación laboral de los españoles o acabar con la corrupción, los políticos volverán a tirar de los mismos eslóganes de siempre para atraer el voto fácil. Y lo más lamentable es que lo harán utilizando a los más desfavorecidos como reclamo.

El rifirrafe de ayer entre PP y PSOE sobre cómo combatir la pobreza es revelador sobre lo que nos espera de aquí a las generales. Pedro Sánchez anunció que si gana las elecciones multiplicará por seis el gasto social para implantar un ingreso mínimo vital para familias con «un estado claro de necesidad» y un sistema de ayudas por hijo que permita erradicar la pobreza infantil. El líder socialista cuantificó esta medida -que beneficiaría a 730.000 hogares- en 6.450 millones de euros. La reacción del PP no se hizo esperar. Su vicesecretario de Sectorial, Javier Maroto, recriminó a Sánchez que su propuesta no está «avalada por los números» y anunció que el PP lanzará una «agenda social» con 2.000 millones que estaban presupuestados para pagar prestaciones por desempleo y ahora se destinarán a ayudar a los más vulnerables.Al presentar así el debate, PP y Psoe banalizan el problema de la desigualdad y caen en el populismo que tanto critican.

Es tiempo de reivindicar y premiar la responsabilidad.

En el caso del candidato socialista, el anuncio parece ser una respuesta a las propuestas efectistas con las que Podemos le robó a sus votantes más izquierdistas en las elecciones europeas y en las municipales y autonómicas. El ingreso mínimo vital recuerda mucho a la renta mínima garantizada que la formación de Pablo Iglesias se sacó de la chistera para prometer ayudas a los ciudadanos en paro o en precariedad laboral. Por su parte, el PP recurre a la demagogia con el argumento de que tiene más recursos para atender a los colectivos más vulnerables por la caída de gasto en subsidios de desempleo. Olvida Maroto que ese ahorro ha sido posible más que por la mejora del mercado laboral por el hecho de que el largo tiempo que muchos parados llevan sin trabajar ha reducido la tasa de cobertura, con lo que sólo uno de cada dos parados cobra esa prestación.

PP y Psoe banalizan el problema de la desigualdad y caen en el populismo que tanto critican.

Podemos y C’s han logrado caricaturizar a los grandes partidos como entes ajenos a las preocupaciones de los españoles y ello ha obligado al Psoe y PP a mostrar una mayor sensibilidad social. Es positivo que el foco de la política se sitúe sobre las necesidades de quienes han sido más castigados por la crisis. Pero no es de recibo mercadear con ellos en busca de un puñado de votos. Así lo entiende la ciudadanía que ya castigó en las urnas promesas electorales fáciles como la del ex presidente extremeño, José Antonio Monago, de dar una paga a las viudas que padecieron la Guerra Civil.

En un momento tan delicado para España por el avance del nacionalismo y la fragilidad de la recuperación económica, la falta de discurso político no puede reemplazarse por promesas fáciles. Es tiempo de reivindicar y premiar la responsabilidad.

Categoría: Opinión