El Gobierno “tiránico” aún estima que “Venezuela es un cuartel”

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Leopoldo López Gil, padre del dirigente político Leopoldo López, señaló en un artículo de opinión publicado en el diario El Nacional que a los venezolanos se les niega la posibilidad de decidir “violando las autoridades los derechos que tenemos los gobernados escudándose el poder en posiciones leguleyas”.

Asimismo, precisó que el Gobierno “aún estima que Venezuela es un cuartel, solo porque alguna vez así lo expresó, Simón Bolívar, El Libertador”.

A CONTINUACIÓN EL TÉXTO ÍNTEGRO:

Basándonos en hechos que reflejan sus orígenes, los ideólogos creadores del chavismo ignoraron y despreciaron los fundamentos de la democracia desde el nacimiento del proyecto.

Galimatías que insisten en calificar de “revolución”, que se engendró contaminado del totalitarismo de los cuarteles, alimentándose del sentido vertical del orden cerrado, que es cómo piensan, caminan y se sostienen los militares.

En el país destrozado, es obvio recurrir a la necesidad de cambiar desde sus bases y raíces la situación que nos trajo a este punto de parálisis total. Es primordial, recurrir al derecho constitucional de la protesta. Hoy, lamentablemente, nuestra discusión no se enfoca en la decisión por derecho, sino el derecho a decidir. Al pueblo se le niega decidir, violando las autoridades los derechos que tenemos los gobernados escudándose el poder en posiciones leguleyas. Un problema que se define en sentido abstracto, evitándole al ciudadano ejercer su derecho a escoger entre situaciones con criterio de libertad.

La singularidad de la democracia está en la igualdad ante las leyes y la participación en la vida pública. Nadie debe ser rechazado, ni por razón o motivo de su orígenes, creencias ni ideas. Somos dignos de respeto ante la Ley. Tenemos el derecho de manifestar nuestras ideas.

La importancia que los padres de la democracia asignaron al derecho que merecen los ciudadanos y su participación en la vida pública, pues no solo se facilitaba la permeabilidad, más bien se juzgaba a quienes no participaban en ella como inútiles o idiotas. Es complicado pretender que los ciudadanos que sienten orgullo de su nacionalidad se involucren como aspiraban los atenienses, pero si bien no aspiramos a ello no podemos conformarnos con la indiferencia, al extremo de ignorar la destrucción de su democracia y la pérdida de sus derechos.

Contemplamos como estatuas de sal la permanente violación del principio de igualdad ante la ley, expulsiones del trabajo, expropiaciones sin proceso, cárceles sin juicio y juicios sin leyes. Así queda claro al desarrollarse ese ideario en el cual por principio y supervivencia la negación de la igualdad es mandamiento. El Leviatán crece al robustecer sus privilegios, la violación de reglas por voluntades particulares. Ocurre donde el pensamiento propio se rechaza y castiga.

El culto a la epopeya se profundiza más en este régimen tiránico que aún estima que Venezuela es un cuartel, solo porque alguna vez así lo expresó, Simón Bolívar, El Libertador.




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