Gracias a la inseguridad, los venezolanos temen a la oscuridad

Venezuela sería la segunda nación con la tasa más alta de homicidios en el mundo después de Honduras.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium). Durante años en Caracas, como en la mayoría de las ciudades, el sol se pone antes de que los bares comiencen a funcionar. No es más el caso de Venezuela.

En La Cita, un Pub de estilo español cerca del corazón de la ciudad, Freddy Barraiz, un médico de 64 años de edad, con unas nueve copas de vino encima, describe el movimiento citadino como “una carrera contra el tiempo”: “A las 06:00, te empiezas a poner nervioso”.

Con tiroteos y secuestros, una práctica casi diaria en la Gran Caracas conocida por su vida nocturna y animada, multitudes en los restaurantes y clubes se esconden con la llegada de la noche. Las empresas están recortando sus horas de servicio y reacomodando sus horarios.

“Lo que nos mantiene en marcha es el almuerzo”, lamentó el propietario de La Cita, Javier López.

CRIMINALIDAD DESATADA

Según un artículo especial de Bloomberg Business, los problemas de larga data en la aplicación de leyes en Venezuela se han visto favorecidos por las políticas erráticas del fallecido Hugo Chávez, que beneficiaron a la fuerza militar sobre la policía tradicional. Desde entonces, la delincuencia se ha disparado, la economía ha implosionado y las tensiones políticas se han acelerado.

“Lo que el Estado ha desplegado es la receta perfecta para una situación de caos”, dijo Verónica Zubillaga, socióloga de la Universidad Simón Bolívar en Caracas.

Patrullas de la Guardia Nacional fuertemente armadas son una vista común en toda Caracas. Mientras que el gobierno, ahora dirigido por el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, no ha publicado estadísticas completas del crimen en más de una década, se cree que los asesinatos se han elevado cuatro veces en los últimos 16 años, así lo señala el Observatorio Venezolano de Violencia, una organización sin fines de lucro.

LAS ÁREAS “PUDIENTES”

La creciente tasa de criminalidad no sólo ha mantenido en vilo a la clase trabajadora en el centro de la ciudad, donde se encuentra La Cita, sino también en las zonas más pudientes en el este de Caracas.

“Esta fue la milla de oro”, dijo con algo de nostalgia el chef Carlos García, de 42 años, propietario de Alto, un restaurante de cocina venezolana moderna en Los Palos Grandes.

“Todo el asunto ha cambiado”, dice García, que ha reducido su servicio de fin de semana entero para centrarse en el almuerzo. “Es todo una cuestión de seguridad”, alega.

“Estamos apostando por el desayuno”, dijo, por su parte, el chef Francisco Abenante (43), que abrió La Casa Bistro, un lugar de brunch de moda en Los Palos Grandes.

TOQUE DE QUEDA AUTOIMPUESTO

Un estudio conjunto publicado este año por tres universidades de Caracas determinó que esos temores llegaron más allá de la capital. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2014, que entrevistó a casi mil 500 hogares, el 62 por ciento de los encuestados dijeron que habían limitado recientemente sus actividades recreativas debido al miedo a la inseguridad, y el 43 por ciento dijo que había reducido su trabajo o estudio.

Un número creciente de empresas e instituciones se ha adherido a un toque de queda autoimpuesto.

“La gente se siente completamente indefensa”, dijo Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de Violencia que compuso la encuesta. “Ellos sienten que no tienen ninguna posibilidad de ser protegidos, que han sido dejados en manos de los bárbaros”, sentenció.

SE ENCIENDEN LAS ALARMAS

La organización reseña casi 25 mil asesinatos el año pasado, cerca de 82 muertes violentas por cada 100 mil habitantes, lo que hace de Venezuela la segunda nación con la tasa más alta de homicidios en el mundo después de Honduras. Pero más que ser atrapados en el fuego cruzado, Briceño León dice que el temor a los secuestros mantiene a los venezolanos al margen de las calles.

En algunos lugares se aferran. Los ritmos de la salsa y el reggaeton todavía se pueden escuchar en Las Mercedes, una suerte de distrito de Clubes en Caracas. Pero muchas discotecas han cerrado, dice Marco Santos, de 32 años, un DJ y promotor de eventos que trabaja en La Quinta Bar.

Por el momento, los tres pisos de La Quinta se llenan cada viernes por la noche. Sin embargo, probablemente no sucederá por mucho más tiempo. El mes pasado el local comenzó a ofrecer opciones a los usuarios desde horas tempranas.

“Hace diez años esto era impensable”, dijo Santos.