El llamado fenómeno de izquierda ¿Ya en decadencia?

Se abre el camino a las figuras opositoras que comienzan a mover sus fichas para ganar terreno en el tablero político.

El llamado fenómeno de izquierda ¿Ya en decadencia?Cumbre del Mercosur en Paraná, Argentina, 2014. Crédito: AP.
Publicada por: el maumaitreb@gmail.com @Mariang_ab

Caracas, Venezuela. Latinoamérica ha vivido en los últimos años el llamado “fenómeno de izquierda”, caracterizado por el respaldo de grandes masas.

Este movimiento ha estado representado por líderes que se han ubicado en primer lugar en elecciones y reelecciones, y que incluso tienen el reconocimiento, no solo de las naciones Americanas, sino de parte del mundo.

Como muestra está el caso Venezolano con el expresidente Hugo Chávez, quien se mantuvo por 14 años en el poder logrando consolidar un lazo afectivo en parte del electorado, ese del que hablaba en mi entrega anterior. Su gestión se caracterizó por las ayudas sociales y el impacto positivo en la población poco pudiente del país, no resultando igual en sectores como la clase media y alta.

Este legado se extendió luego de su muerte cuando sus seguidores dieron el voto a su sucesor, Nicolás Maduro, solo por continuar el camino del socialismo que reiteradamente anunciaba Chávez como el único rumbo para lograr la paz.

A este discurso se han sumado países como Bolivia, Ecuador y Argentina, representados por líderes que también han sido reelectos con amplias mayorías.

Durante quince años, la izquierda en A.L también se ha caracterizado por la poca elegancia de sus discursos de legitimación, así lo plantea Rafael Rojas en su entrega para El País, El relato de la izquierda latinoamericana.

“Una y otra vez alude a los monstruos del neoliberalismo, descontinuado hace una década, o del imperialismo yanqui, cada vez con menor capacidad de presión diplomática (…) O rinde culto a la Revolución Cubana, al Che Guevara y a las guerrillas latinoamericanas, todos, referentes de una izquierda marxista y violenta”, relata.

Sin embargo, estos discursos que una vez fueron protagonistas en los titulares de prensa mundial, como un nuevo movimiento social de éxito, comprobado en países como Brasil, por ejemplo, que logró significativos avances en el ámbito económico y en la reducción de la pobreza, hoy causan inquietud entre los países vecinos, que de alguna manera, no comparten del todo su mística de trabajo.

Para Martín Klimek Alaye, hoy se percibe una enorme deuda de esta corriente ideológica, que “salvo en el caso de Brasil, Chile y Uruguay, en donde se ha logrado dar una conciliación entre una democracia representativa y una economía de mercado (una especie de socialdemocracia con tintes endógenos) que ha permitido disminuir las desigualdades sociales y ha promovido la ciudadanía social y politizada, el resto de esas naciones presentan, al igual que en el pasado, ningún tipo de avance e incluso retrocesos”.

Es posible que en los ochenta la izquierda tuviera más clara su función de contrapeso ante los gobiernos de extrema derecha militar. “Los enemigos eran visibles y reales, por ende, su papel, acción y discurso tenía que ser igual o más reactivo para poder triunfar”, dice Klimek.

En la actualidad el discurso parece haber quedado vacío ante Gobiernos que enfrentan fuertes críticas y cuestionamientos en el manejo de sus economías; su libertad de prensa, expresión y acceso a la información; la inflación, y sus democracias.

En 2014 la izquierda en Latinoamérica se puso a prueba con las elecciones presidenciales en distintas naciones, y aunque se reivindicó el camino izquierdista, se ha visto empañado en 2015 por problemas de corrupción, como el caso Pretrobrás en Brasil, protestas en Ecuador por una llamada ley de censura a los medios, denuncias por presuntas vinculaciones de altos políticos venezolanos en el narcotráfico, y escándalos como la muerte del fiscal Alberto Nisman en Argentina, quien, en su momento, puso la mira en la presidenta de la nación suramericana por el caso de la Amia, y poco después fue hallado muerto. Un caso similar al de Danilo Anderson en 2004, en Venezuela.

A eso, le suceden denuncias por violación a derechos humanos en países como Venezuela, en donde la existencia de políticos presos ha llevado a la prensa internacional a volcar su mirada al país suramericano y a poner en duda sus principios democráticos.

A este clamor se han sumado voluntades como la de José María Aznar, expresidente de España, quien al cumplirse un año de la detención del político opositor Leopoldo López, pidió a través de un video su liberación y la de otras figuras a quienes catalogó como presos políticos del Gobierno venezolano.

A esto se añade la declaratoria de EE UU de sancionar a funcionarios venezolanos, al tiempo que ha decidido restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba, un país que ha sido la bandera del socialismo del siglo XXI en Venezuela, y que, además, acusó por años a la nación norteamericana de generar una guerra económica en la isla.


Todo este panorama acrecienta una aparente inestabilidad en los cimientos del poder izquierdista y abre el camino a las figuras opositoras que comienzan a mover sus fichas para ganar terreno en el tablero político ante los ojos del mundo.

Frente a este escenario, el mismo José “Pepe” Mujica, expresidente uruguayo de tendencia izquierdista, que goza de una visible coherencia entre su discurso y su accionar, habló sobre el “flagelo ético” de la izquierda, en una entrevista publicada por El País y realizada durante una visita del exmandatario a Argentina.

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José “Pepe” Mujica

“Cuando el afán de hacer plata se mete adentro de la política, nos mata a la izquierda… ¿Por qué prolifera tanto la corrupción? ¿Parece sensato que la gente de 60, 70 años se emporque en unos pesos inmundos? ¡Si sabe que tiene poca vida por delante!”, agregó.

¿Sería entonces el momento de que la izquierda latinoamericana comience a matizar su discurso y a dar entrada a las ideas de la llamada derecha democrática, o es hora de radicalizar el poder de izquierda y el llamado socialismo del siglo XXI?

(Sup.#Frank de Prada)