El Mundo: Diputados venezolanos castigados sin sueldo, sin café y sin papel higiénico

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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – La asfixia económica en la Asamblea Nacional ha dejado a los diputados sin sueldo, sin café y hasta sin papel higiénico.

De acuerdo a lo reseñado por el periodista Daniel Lozano en el diario El Mundo, la falta de esos productos sólo se puede compensar con aportaciones voluntarias de sus propios diputados, aunque no cobran su sueldo desde hace nueve meses por decisión de Nicolás Maduro.

El diputado opositor y presidente de la Comisión de Finanzas de la AN, Alfonso Marquina, indicó que de los 93.000 millones de bolívares presupuestados para 2017, el Estado había decidido entregar 27.000; monto con el que sólo se puede pagar a los trabajadores.

“Los que vivimos en el interior no tenemos dónde llegar, ni hotel, ni transporte ni comida”, se queja la diputada socialdemócrata Gladys Guaipó, representante indígena de los estados orientales, que debe dormir en una colchoneta cuando consigue suelo en casa de algún compañero o en el Hotel Ritz.

Sin embargo, el ‘apartheid’ político contra los opositores abarca también a las aerolíneas: “Yo viajo desde Anzoátegui a Caracas en un carrito por puesto (coche de pasajeros) que me cuesta 15.000 bolívares cada viaje”, confiesa Guaipó,

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“La Asamblea funciona como una iglesia, por caridad”. La confesión, en ‘petit comité’, es de Julio Borges, presidente legislativo, ante el cerco económico impuesto por la revolución contra los diputados y contra el propio Parlamento.

La asfixia económica es tan atosigante que la falta de papel higiénico y de café sólo se puede compensar con aportaciones voluntarias de sus propios diputados. Como si fuera una plaza sitiada en la que ambos productos sólo se encuentran de vez en cuando comprados por unos parlamentarios que no cobran su sueldo desde hace nueve meses por decisión de Nicolás Maduro.

“Estoy haciendo una consulta a la Fiscalía y al Supremo porque estando la Asamblea fuera de la ley, yo como jefe de la Hacienda Pública nacional no puedo depositar recursos en una Asamblea inexistente”, amenazó a mitad de 2016 el ‘hijo de Chávez’.

La consulta se ha prolongado en el tiempo, tal y como sospechaban en la oposición, pese a que no está respaldada por ninguna decisión jurídica. El diputado Alfonso Marquina, presidente de la Comisión de Finanzas, hizo público que de los 93.000 millones de bolívares presupuestados para 2017, el Estado había decidido entregar 27.000. Con ese montante sólo se puede pagar a los trabajadores.

Marquina introdujo una demanda en la Corte Contencioso Administrativa y las mujeres parlamentarias añadirán otras en tribunales de familia porque les afecta a la manutención de sus hijos. La Constitución exige dedicación exclusiva a los diputados, con las excepciones de los docentes (con salarios de miseria en la Venezuela revolucionaria) y los médicos. El plan es evidente: provocar el éxodo masivo de los opositores.

“Los que vivimos en el interior no tenemos dónde llegar, ni hotel, ni transporte ni comida”, se queja la diputada socialdemócrata Gladys Guaipó, representante indígena de los estados orientales. La situación es tan apretada que esta maestra jubilada duerme en una colchoneta cuando consigue suelo en casa de algún compañero o en el Hotel Ritz, que en nada se parece al famoso establecimiento madrileño ni tampoco al antiguo Hilton, hoy Alba Caracas, expropiado por el Gobierno y que cobija a dirigentes chavistas y a las amistades internacionales.

La ministra de Turismo prohibió que los diputados fueran albergados en sus habitaciones. El ‘apartheid’ político contra los opositores, convertidos hoy en los héroes de la Unidad Democrática por su liderazgo en las protestas, abarca también a las aerolíneas.

“Yo viajo desde Anzoátegui a Caracas en un carrito por puesto (coche de pasajeros) que me cuesta 15.000 bolívares cada viaje”, confiesa Guaipó, que pertenece a la etnia cumanagoto, con tres nietos a su cargo y una pensión de 80.000 bolívares semanales. Son sus hijos y otros familiares quienes financian la lucha política de la diputada, quien pese a la asfixia económica no cede en sus principios: “Nos amedrentan para que abandonemos, pero vamos a estar hasta el final”.

EL HOSTIGAMIENTO CHAVISTA

Lo mismo piensa el diputado Ezequiel Pérez mientras repasa sus papeles en una modesta habitación de hotel. Su trabajo como parlamentario por Táchira le cuesta muy caro a su familia. “Mis gastos se cubren con recursos de mi familia, aproximadamente 100.000 bolívares semanales buscando lo más barato, por supuesto”, calcula para EL MUNDO el dirigente de Voluntad Popular.

Pérez es de los que participa en las ‘vacas’ (fondos) para comprar algo de café e incluso para las comidas, un menú de lo que se puede, salpicado siempre por las “groserías, piedras, orina y pañales” que lanzan los chavistas radicales instalados en los alrededores. Desde que en enero de 2016 se juramentase la nueva Asamblea, los revolucionarios no han faltado a su cita de hostigamiento, remunerada por la Alcaldía de Caracas, tal y como han comprobado medios locales. Hasta la electricidad ha faltado en el Palacio Legislativo, “regalo” del Gobierno central.

“Son los mecanismos que el chavismo usa contra nosotros, para que no cumplamos y nos ausentemos. Los diputados somos las víctimas de un régimen dictatorial que nos deja sin sueldo”, añade Milagros Eulate, también socialdemócrata. “Mi pensión como docente jubilada es de 80.000 bolívares. He estado días sin comer nada, pasando hambre, pero cumpliendo con mi país”, desvela la diputada, cuyos ingresos no alcanzan el salario mínimo integrado (104.358 bolívares).

Eulate reconoce que varios compañeros han valorado hacer colectas porque “estamos seguros que el pueblo nos va a responder”. Donativos que al menos servirían para que los miembros de la comisión indígena del Parlamento pudieran beberse una botella de agua que otros traen de sus casas.

O un café, convertido en artículo de lujo: cuando Guaipó revisó los fondos para su comisión, heredados de la anterior administración revolucionaria, se encontró 3.000 bolívares, lo justo para dos tazas.




Categoría: Venezuela | Claves: Asamblea Nacional