El Mundo: ‘El topo’ que descuartiza a los mineros del oro

Es de nacionalidad ecuatoriana pero residente en Venezuela desde hace ya 14 años. Mide 1,72, pesa más de 100 kilogramos, es moreno, tiene 44 años y suele vestir de negro.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Redacción Sumarium) – Tras los estremecedores sucesos de Tumeremo, en los que murieron al menos 17 personas, las autoridades han dado caza al principal señalado por la masacre: Jamilton Ulloa Suárez, alias El Topo. Le gusta vestir de negro, pesa 100 kilos, y ha hecho de las minas clandestinas de oro y diamantes al sureste del país, sus dominios.

Así describe Melissa Silva Franco, en su artículo para El Mundo, al hombre que “descuartiza los cuerpos de sus víctimas con motosierras y dirige sus negocios a fuerza de pistola”:

Crédito: Vía el Mundo.

El Topo es el hombre más temido pero menos visto en Tumeremo, un poblado al sureste de Venezuela donde funcionan alrededor de 100 campamentos mineros de forma clandestina, sin control del gobierno. Él es el jefe de la mitad de estas explotaciones mineras, donde tiene un ejército armado para controlar la seguridad de las tierras y cobrar a los trabajadores un 30% del oro que logran extraer bajo tierra. Ni los mineros ni su ejército titubean a la hora de seguir sus órdenes a rajatabla. Y es que El Topo no sólo es un jefe estricto. Es un jefe sanguinario.

Michael lo sabe. Hace un año trabajaba en el campamento Hoja e’lata cuando fue testigo de cómo un minero que adeudaba su cuota a El Topo pagó las consecuencias. “Llegaron a la mina dos tipos que trabajan para la banda, uno de ellos se bajó de la moto, caminó hasta donde estaba el minero y le metió una bala en cada mano. No dijo ni una palabra, pero todos sabíamos que eso era un recado del jefe”, narra Michael con cautela, porque al igual que el resto del pueblo tiene miedo.

El Topo se llama Jamilton Andrés Ulloa Suárez, es de nacionalidad ecuatoriana pero residente en Venezuela desde hace ya 14 años. Mide 1,72, pesa más de 100 kilogramos, es moreno, tiene 44 años y suele vestir de negro. Desde el 2009 lidera la banda delictiva que lleva su nombre y, que según fuentes policiales, está compuesta por alrededor de 60 hombres que manejan armas de guerra traídas por contrabando desde Colombia.

¿SERÁ COLOMBIANO?

El ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Gustavo González López, maneja una hipótesis: El Topo trabaja con paramilitares de Colombia. Las pruebas que sostienen esta tesis del gobierno se basan en que tiene un marcado acento colombiano, y que además a principios del año 2000 recibió entrenamiento paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Antonio Luis es un minero que trabaja en Tumeremo desde hace 30 años. Él nunca se ha encontrado con El Topo pero sí ha visto actuar a sus secuaces, que se trasladan entre bulla y bulla (minas) en motocicletas o coches 4×4, con cristales tintados y casi siempre a gran velocidad. Este hombre desconoce el vínculo paramilitar de El Topo, pero lo que sí asegura es que esta banda cuenta con apoyo de la policía local y de algunos militares. “Es el amo, maneja mucho dinero y tiene armas que la policía ni sueña con tener. Todos aquí estamos a la merced suya. Es un pueblo con su ley”.

Entre su personal de confianza está su hermano Harry Andrés Ulloa, su cuñado El Guajiro y el supervisor de las minas, Toribio. Hay otro nombre que se repite en el expediente que maneja la Policía del Estado Bolívar sobre esta banda: Miguelito, presuntamente encargado de ejecutar las órdenes más violentas de El Topo y que se caracteriza por el uso de motosierras para descuartizar a las víctimas.

Los pobladores de Tumeremo sienten temor. Pero desde el anonimato denuncian que la banda de El Topo además se encarga de cobrar vacuna (impuestos mafiosos) a los comerciantes y empresarios a cambio de no quemar sus negocios o secuestrarlos. Además, sus secuaces se encargan de frenar la llegada de nuevas bandas y de espantar a los choros (delincuentes menores).

La fiscalía de la región confirmó que en la zona sur manejan al menos 10 denuncias de mineros desaparecidos, con testimonios de familiares y trabajadores que señalan el uso de este tipo de armas. En 2015, el diario local Correo del Caroní reportó 17 enfrentamientos entre bandas por el control de la zona, y 28 personas fallecidas entre agosto y diciembre del mismo año.

Pero Ulloa Suárez no siempre ha sido un jefe sanguinario. Sus inicios en las minas fueron como un trabajador más que llegó a la zona junto a su familia para ganar dinero dentro del negocio del oro.

“Entró con su hermano, El Negro Aurelio, su hermana La Bacha y tres de sus sobrinos. Y trabajaban codo a codo con el resto de los mineros, pero ya se veía que no tenían miedo a nadie, ni siquiera a la banda que en su momento era la que mandaba”, cuenta una mujer de la zona.

Poco a poco, la familia fue ganando fuerza en las minas. De hecho, su hermano El Negro Aurelio era el líder del grupo. Pero el 4 de junio de 2009, éste se enfrentó a tiros con El Niche, jefe hasta aquel momento de la zona. En el combate, ambos resultaron abatidos y el trono cayó en las manos de El Topo.

Desde aquel entonces, el nuevo jefe armó un ejército cada vez más fuerte y con el objetivo de ir ganando cada vez más campamentos mineros no sólo en Tumeremo, sino en regiones aledañas.

En esta lucha por dominar nuevos territorios, El Topo fue capturado en 2012 en la ciudad de Puerto Ayacucho (Amazonas) tras ser denunciado junto a su esposa por un hombre que aseguraba que habían intentado matarle mientras iba a a bordo de su motocicleta.

La policía capturó a la pareja con una pistola Glock 9 mm, unos 500 euros (en moneda local) y una cadena de oro de 24 kilates. La víctima no se presentó al juicio y los delitos de “homicidio calificado por motivos fútiles e innobles en grado de frustración y legitimación de capitales” fueron desestimados.

ATENAS, LA MASACRE

El nombre de El Topo resonaba con fuerza sólo en Tumeremo y sus alrededores hasta el pasado 4 de marzo, cuando una masacre en uno de los campamentos mineros que controlaba este delincuente hizo saltar las alarmas en todo el país.

Al menos 21 mineros salieron a trabajar a Atenas, un campo repleto de oro recién hallado en el 2005. Pero nunca más regresaron a casa. Sus cuerpos mutilados fueron encontrados el pasado lunes en una fosa común a pocos metros del campamento minero.

Los supervivientes y familiares han señalado como autor a El Topo, quien llegó a la mina junto a sus secuaces en motocicletas y un camión. Los testigos aseguran que el líder de la banda repitió la frase “Vengo a sanear a Tumeremo” en cada una de las alcabalas (puestos de control) previas a la mina Atenas, en las que fue secuestrando a algunos trabajadores.

Asesinaron a la mayoría de los secuestrados y trasladaron sus cuerpos en el camión hasta la fosa. Su perfil y su retrato robot está en mano de todos los cuerpos policiales de Venezuela, y de países vecinos. Más de 500 efectivos están tras su pista, realizan allanamientos y han detenido a algunos de sus secuaces, entre ellos a la administradora que le llevaba las finanzas. Pero pocos son los rastros de quien en sus últimos meses se quiso cambiar de apodo. Ahora El Topo se hacía llamar El Don. El jefe.

Categoría: Venezuela | Claves: Caso Tumeremo El Topo