El narco asesinado en la frontera se protegía con dos brujas y un gato negro

Investigadores contaron que una de las adivinas le recomendó aferrarse a la oración del talismán del gato negro.

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Crédito: El Tiempo / Archivo

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium)Dos brujas hacían parte del grupo de personas que rodeaban al extinto narco de los Llanos colombianos Martín Farfán Díaz González, alias Pijarvey. El narcotraficante, heredero de una de las disidencias del Erpac, Libertadores del Vichada, cayó muerto el domingo pasado, en medio de un operativo del Gaula de la Policía.

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Las pitonisas, entre ellas una llamada Luli, se convirtieron en sus consejeras y adivinas, reportó el diario El Tiempo en su versión web. Una le leía el tabaco y la otra, las cartas. Con eso Pijarvey intentó anticiparse a lo que le podría deparar el futuro.

Investigadores contaron que una de estas adivinas le recomendó aferrarse a la oración del talismán del gato negro, una especie de protector del mal que se invocaba frente a un cirio encendido y terminaba con la señal de la cruz. Era todo un ritual que Pijarvey seguía paso a paso y se había mandado tatuar el gato negro en su brazo izquierdo. Además, portaba la estampa del rezo entre sus cosas personales.

Asimismo, la otra adivina le había recomendado llevar siempre una prenda de oro puro, por lo que también portaba un canguro repleto de joyas.

También le encontraron una colección de relojes con incrustaciones de diamantes y oro de 18 quilates. Cada una de estas prendas tenía un valor entre los 60 y los 100 millones de pesos colombianos, dijo este martes la Policía.

Por otra parte, durante la investigación, la Policía obtuvo dispositivos de Pijarvey en los que hallaron, entre otros, un álbum fotográfico de modelos y mujeres que eran llevadas a sus escondites. Cada una de ellas, con sus nombres, aparecía en una agenda que conservaba el narco.