El “negocio” en la frontera “se volteó”, ahora traen de Colombia los productos

“En promedio”, una persona una persona dedicada al contrabando en la frontera puede ganar 30 mil bolívares diarios, muy por encima de los 321,606 bolívares que devenga diariamente un trabajador con sueldo mínimo en Venezuela.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Crédito: Efecto cocuyo.

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El contrabando en Táchira se volteó, o al menos así lo hizo saber a Efecto Cocuyo un contrabandista que ahora se hace llamar “trochero” y que, como muchos en ese lugar, sigue haciendo de las suyas a dos meses del cierre de la frontera tras el decreto del estado de excepción del presidente Nicolás Maduro.

Según el personaje, la situación es un secreto a voces en la zona, incluso con el visto bueno de los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Y es que, la mercancía que alguna vez salió por los caminos irregulares hacia Colombia está regresando a su lugar de origen por las trochas: traen desde leche hasta cauchos para motos para ser revendidos, esta vez, en suelo venezolano.

Durante un recorrido de Efecto Cocuyo por Ureña, el “trochero” aseguró que ahora trabaja “trayendo cosas que la gente necesite” desde Cúcuta: “Todo lo que antes llevábamos de acá (Venezuela) pa’ allá”.

“Pero debe salir muchísimo más caro” -sesgó el equipo reporteril del mencionado diario-.

“Sí, pero la gente igual lo paga. El caucho de mi moto me salió en cien mil pesos allá (Bs. 20 mil). Me compre uno pa’ mi motico y me traje dos más. Fui y vine en otra moto que sí es trochera de las buenas, que andan chola por ese monte y pasan fácil el río. Pero uno de esos cauchos me lo quitó un Guardia, el otro lo vendí. Porque ellos son así. Este negocio es nuestro, pero también es de ellos. Son el Gobierno. Y uno sabe que si va de aquí pa’ allá puede perder hasta la libertad. De allá pa’ acá lo que uno pierde son productos”, respondió aquel hombre.

Comentó que ha traído desde desde Colombia productos escasos como leche -“que allá cuesta 20 mil pesos y aquí la vendo en 4 mil bolos”- y arroz -“que cuesta 3 mil pesos y les saco 700 bolos a cada kilo”-. Además, surte mercancía a algunas bodegas. Cosas pequeñas, porque en una oportunidad intentó traer 20 Kg. de carne en un bolso, pero los perdió.

A mí en eso me gusta trabajar solo, que nadie se entere. Que mi movida sea entre los guardias y yo.

“Cuando está oscuro es mejor, porque no están los guardias. A ellos les da miedo, son seres humanos, por más que tengan un hierro encima”, dijo, a la vez que advirtió: “Aquí se bate el cobre así y uno no puede andar de gallina cagándose”.

“En promedio”, una persona con el mismo oficio que él puede ganar 30 mil bolívares diarios, muy por encima de los 321,606 bolívares que devenga diariamente un trabajador con sueldo mínimo en Venezuela.

EL NEGOCIO DE LA GASOLINA

Al respecto, el colaborador indicó que tiene 20 días parado “esperando que baje un poquito la cosa”.

“Me hice muy nombrado allá y ya todos me conocían por lo de la gasolina, porque yo no me movía por los caminos que se movían todos. A mí en eso me gusta trabajar solo, que nadie se entere. Que mi movida sea entre los guardias y yo. Y como me movía tan bien, todos me nombraban y me metieron en un problema con un Guardia que primero me quitó un caucho que traía de allá para acá y después me andaba amenazando. Por eso me retiré del combustible, pero por un ratico no más. Ahora lo que hago es eso: traer cosas, y de vez en cuando pasar gente. Tengo unos chamitos que se meten y me ayudan con la gente que va y viene a Cúcuta y no tiene papeles. Trabajamos bien, somos una red”, relató.

Detalló que puede cobrar hasta Bs. 4.500 por un viaje, y señaló que son los Guardias nacionales quienes “terminan de dar el visto bueno de quién pasa y con qué”.

Reseña Efecto Cocuyo que a los vecinos de Ureña les da miedo hablar. Sin embargo, cuando se les pregunta si los contrabandistas claudicaron con el cierre de la frontera, todos responden que no. El Gobierno asegura que en el caso del combustible, el contrabando se ha reducido en 70%.

Ante esto, el “trochero” entrevistado coincide, y argumenta que se ha reducido porque ya no salen las gandolas cargadas con el consentimiento de la Guardia. “Ahora la llevamos en moto, como le dije, en pimpinas que guindamos en palos de escoba. Claro que se tiene que reducir, porque jamás podremos pasar en un día lo que pasaban antes los gandoleros”, explicó.

Este hombre no solo trabaja en el negocio del contrabando. A veces hace “carreritas” en moto o las repara en una cauchera. Antes vivía en Yaracuy, pero se fue a Ureña para “sentar cabeza”. Aunque probablemente no resultó, porque se dedica al negocio del contrabando en la frontera que, en sus palabras, “es mafia, puro trueque”.