El poema de Navidad de Leocenis García desde prisión

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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- El director del Grupo 6to Poder, Leocenis García, publicó desde su centro de reclusión, la sede del Sebin en El Helicoide, un poema de Navidad en donde señala que en la noche en que el más grande libertario nace, y en el que el pesebre espera, en esta noche, “los presos estamos luchando contra el opresor”.

Asimismo, aseguró que “hemos escuchado que aquellos que tienen mando, ordenan nuestra muerte. Pero aun así, no nos espantan”. Leocenis añadió en el escrito que esta lucha no sea en vano, y que no sea en vano “nuestra Navidad gélida”, es parte de lo que reza el poema.

A CONTINUACIÓN EL TEXTO ÍNTEGRO:

En la noche en que el más grande libertario nace. En la noche que el pesebre espera. En esta noche, los presos estamos luchando contra el opresor.

Hemos luchado en mil lugares, contra fantasmas y reyes. Por avernos insondables, nuestros pies han avanzado. Desafiante al fuego. Desafiante al sol.

Hemos vencido todas las sombras. Hemos burlado los horrores de cavernas, lúgubres y frías.

Llevamos la cabeza ensangrentada y la mirada cansada. Aun así, nuestros cuerpos se mantienen erguidos.

Hemos escuchado en los valles tenebrosos, que nuestros enemigos están cerca. Aun así, no tenemos miedo.

Hemos escuchado que aquellos que tienen mando, ordenan nuestra muerte. Aun así, no nos espantan.

De noche, esperamos, la tibia mañana que anuncia el sol. De día, esperamos, la noche fría que nos ayuda a reposar.

Nos han apartado a la fuerza de las camas de nuestras mujeres. Nos han arrastrado, amarrados, como convictos, a lugares inhóspitos.

Nos desnudan en la ciudad como un trofeo. Nos exhiben a nuestras esposas. Y así, viéndonos amarrados, temen. Piensan que a los hombres valientes no se les puede amar. Que no se pueden derretir en brazos libertarios, sin sufrir en los silencios de la noche.

La noche que todo engrandece. La noche que dibuja ausencia, de cuerpos de miedos, de pieles y tumbas.

Pero nuestros nombres estarán escritos en las alamedas de la ciudad. Con nuestra propia sangre surcarán las letras. Y, en nuestro martirio, otros encontrarán la luz para encender su propia antorcha.

Que nuestra lucha no sea en vano, y que no sea en vano nuestra navidad gélida.

Nuestros hijos serán altivos mensajeros.

Su obra en el mundo, dirá, que la lucha nunca muere. Que en las camas límpidas donde sus madres delante de la luna unieron su vida a los de sus padres guerreros. Ahí, recibieron, una gota de todas las almas que, en todos los siglos, y en todas las épocas, lucharon contra los tiranos.

A los tiranos del mundo. Antes que en esta noche donde nació el libertario, durmamos. Envíenles un heraldo de rostro sereno que les entregue nuestro mensaje: “Déspotas de la tierra conocida, sepan que los hombres libres, duermen esta navidad, en sus celdas ruines, pero libres duermen”


Leocenis García

Desde el Helicoide




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