El rayo que acabó con los juegos y la vida de un niño

En el estadio estaban 11 chicos que jugaban “tocaíto” en medio del chaparrón de agua, cuando empezó la tormenta eléctrica

Cuando vino la segunda centella tocó un “charquito” y la onda electrocu­tó al infante

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) La desgracia tocó la comunidad de Barrio Lindo en Barcelona, cuando un niño de nueve años impactado por un rayo falleció el miércoles. El diario El Tiempo logró reconstruir los hechos y ofrece los detalles de lo ocurrido.

Ayer en la mañana el silencio invadió las calles cercanas al estadio Emi­lio Cueche, ubicado en Barrio Lindo, Barcelona.

Vecinos y familiares espe­raban el carro fúnebre que trasladaría, desde la morgue del hospital Razetti, el cuerpo del pequeño de 9 años que fa­lleció la tarde del miércoles, tras recibir una descarga eléctrica a través de un rayo.

En algunas casas, unas do­ñitas comentaban en susurros “la desgracia” que ocurrió en la comunidad.

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Una de ellas habló de lo sucedido. Dijo que el miércoles, en medio de las fuertes lluvias, cayeron dos rayos y las paredes de las viviendas vibraron.

Mencionó que después de las centellas disminuyeron. “Sólo caían gotas, como si el cielo estuviera llorando. A los pocos minutos nos enteramos del hecho lamentable”.

Un instructor de béisbol del sector, quien prefirió no identificarse, explicó que en el estadio se encontraban 11 chicos que jugaban “tocaíto” en medio del chaparrón de agua, cuando empezó la tormenta eléctrica. Eso se lo contó uno de los chamitos que estaba en el lugar.

El niño también dijo que al caer el primer rayo todos corrieron hacia las gradas, pero el chico se fue al medio del campo. Después vino la segunda centella que tocó un “charquito” y la onda electrocu­tó al infante, dejándolo tirado en el campo.

LE CANTÓ A LA MAESTRA

A escasos metros de su casa, queda la institución educativa donde el pequeño reciente­mente terminó sus estudios de segunda grado.

Según conta­ron las maestras del turno de la mañana, el niño visitó la escue­la el miércoles en la tarde, antes de lo sucedido. Supuestamente, cantó una canción cristiana a su docente.

“Él era muy atento con las personas y le gustaba la música de la iglesia evangélica”, dijo una de las educadoras.

DESCONSOLADOS

A las 11:30 am de ayer, llegó a la calle 3 de ese sector bar­celonés un carro fúnebre que llevó por última vez al pequeño a su residencia. Su madre llegó junto con el ataúd.

Lloraba des­consolada. “Dios, por qué me hiciste eso”, se escuchaba en el porche de la vivienda.

Varios chamitos se acerca­ron a la puerta de la casa. Uno de ellos dijo: “Tengo ganas de llorar”. Su acompañante le respondió: “yo también quiero llorar”.

Categoría: Venezuela | Claves: sucesos