El relato de una “soñadora por la justicia social” que vivió en Cuba

"Eran tantas limitaciones, algo muy doloroso. Es como un pueblo sometido. Me decepcioné de la revolución cubana".

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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – “Pude verlo a tres palcos de distancia y casi me da un infarto, como cuando las chicas veían a Menudo, lloré, temblé, era para mí un héroe, como una aparición. Ahí está Dios, creía, sentía su calor”, así habla Hisvet Fernández, psicóloga (UCV) y activista por los Derechos Humanos, quien vivió en Cuba durante siete años, hace casi tres décadas, sobre la primera vez que vio a Fidel.

En Cuba nació su hija. Trabajó en la Maternidad Obrera de Marianao, y volvió recientemente. Ahora, cuenta al diario El Tiempo sobre la Cuba que vivió y la que encontró 27 años después.

Fernández se fue a la isla enamorada de un hombre con el que pensó hacer su vida para siempre. Era un guerrillero.

“Iba con la ilusión de una Cuba libre. Mi papá era un viejo soñador por la justicia social, yo sigo creyendo en eso. Recibíamos trato preferencial, nos mostraban lo mejor, los logros de la revolución, vivíamos en el hotel Riviera, en El Malecón, que ahora es un deshecho. En contraparte hay una cadena de hoteles 5 estrellas norteamericana y europea, el Meliá”, contó.

Cuando tenía un año en el hotel, pidió vivir “como cualquiera”, con su tarjeta de racionamiento. Les asignaron un apartamento en Bahía, una urbanización hecha por la revolución, pero los vecinos se abstenían de hablar, “vivían con miedo”. “Camarada, las paredes oyen”, decían.

“Hurgué mi apartamento a ver si había algún micrófono. Los Comités de Defensa de la Revolución, CDR, están como los ojos de Chávez aquí, en todas partes, viéndote, y de verdad que te vigilaban, se enteran de todo”, relató Fernández.

VIVIENDO “COMO CUALQUIERA”

“Con base a mi experiencia en la maternidad Concepción Palacios (en Caracas), en Cuba fui partera y me trataban como si mi compañero fuese un Fidel de Venezuela y yo la primera dama”, detalló.

Sin embargo, “sentía como si los estuviese estafando”. En este punto, Fernández aseguró haber entrado en “contradicción” con sus creencias. “En la bodega recibía un pan sin bolsa, mis vecinos cuidaban los potes de plástico como si fuesen Arte Murano. Eran tantas limitaciones, algo muy doloroso. Es como un pueblo sometido. Me decepcioné de la revolución cubana”, dijo.

De acuerdo con la defensora por los DD HH, en Cuba “son como un ejército: periódicamente suenan alarmas, se hacen simulacros de invasión y el nivel de organización es tal, que todo el mundo tiene un lugar y sabe lo que tiene que hacer”.

Los Comités de Defensa de la Revolución, CDR, están como los ojos de Chávez aquí, en todas partes, viéndote, y de verdad que te vigilaban

Por otra parte, destaca que el nivel académico es alto -porque es obligatorio estudiar-, pero no así el intelectual.

“El bloqueo ha sido una excusa para el racionamiento, los cubanos no se preguntan cómo en 50 años, a pesar de todo el dinero que entró de la Unión Soviética y ahora de Venezuela, no se ha desarrollado el país, no se ha invertido, no comen ni viven mejor. Revolución significa avanzar, no te puedes quedar en un estado inferior de la economía”, expuso.

Y agregó: “El Ché lo discutió y se fue obstinado. El verdadero socialismo reparte la riqueza de modo que todos vivan bien, no aniquila la fuerza productiva. Hay postración de la economía, Cuba es un parásito y el socialismo no es que tú seas parásito de nadie. Lo que hay es un capitalismo de Estado, que se apropia de la propiedad privada, eso no es propiedad social”.

La activista y profesora universitaria, comenta que, a su juicio, “ya no hay revolución del mundo con el mismo disfraz. Venezuela es el último de los mohicanos”.

“Volví a Cuba 27 años después y ahí estaban las mismas sábanas colgadas en los balcones, en contraste con las fotos de Julia Roberts. Tiendas de perfumes franceses con aire acondicionado que siguen siendo solo para el extranjero, no para el cubano que no puede pagar con dólares. Es como un carnaval que el pueblo ve pasar”, sentenció.

DIPLOMACIA

Hoy, el mundo volcó sus ojos en Cuba nuevamente por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con EE UU, la apertura de la isla caribeña a las inversiones de su archienemigo norteamericano, la reciente visita del papa Francisco e, incluso, por la posibilidad de tener a una representante en el Miss Universo, después de cinco décadas. Sin embargo, es ambiguo precisar si todo esto se trata de una “flexibilización” ideológica.

Según José Leandro Barradas Rivero, egresado de la escuela superior de Economía de la Universidad Carolina de Praga, en 1966 y presidente del Frente de Solidaridad con Cuba (Venamicuba), la situación política e ideológica de la isla ha cambiado: “Ha reflexionado sobre los errores de conducción económica cometidos, que podían desfigurar el proceso cubano”.

“Fueron muy dogmáticos en algún momento, han visto las nuevas realidades mundiales, la globalización de la economía. Ningún país puede superarse aisladamente. Desde el punto de vista comercial, Cuba ha hecho relaciones cordiales con Europa, mientras Estados Unidos se ha quedado rezagado”, añadió.

A su juicio, “esto no va a afectar las relaciones profundas de hermandad entre Cuba y Venezuela”.

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Categoría: Mundo | Claves: Cuba