El rentable crecimiento de “El Principito”, a 70 años de su publicación

En marzo de 2014, la justicia obligó a los descendientes de Saint-Exupéry a compartir un poco estos ingresos con el legatario universal de su viuda, especialmente en lo que respecta a los productos derivados y derechos audiovisuales, y a no explotar productos sin su acuerdo

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En 70 años, “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry ha crecido mucho. El niño del asteroide es la estrella de una película proyectada el viernes en Cannes, pero también el emblema de una marca internacional declinada en millones de objetos.

El cuento humanista, un fenómeno editorial planetario, ya fue adaptado unas 20 veces para la televisión, el teatro y el cine. La última versión, proyectada fuera de competición en el prestigioso festival de cine francés, es una película de animación dirigida por Mark Osborne, el realizador de “Kung Fu Panda”.

La célebre acuarela en tonos pastel del Principito y su zorro, dibujada por Saint-Exupéry para la portada de su cuento filosófico y poético publicado en 1943 en Nueva York -y tres años después en Francia-, es conocida en el mundo entero. Se ha convertido incluso en un logo impreso en todo tipo de objetos -de sábanas a vajillas para bebés, pasando por relojes o artículos de papelería.

Las licencias las concede desde hace 25 años la Sociedad por la Obra y la Memoria de Antoine de Saint-Exupéry, gestionada por los cuatro sobrinos del aviador, señaló a la AFP Thomas Rivière, encargado de administrar los derechos en varios mercados, incluida Francia.

Según él, en el mundo hay unos 10.000 productos “El Principito”.

La empresa no revela sus beneficios, y se limita a decir que la venta de los objetos con licencia genera unos ingresos de 100 millones de euros (110 millones de dólares) anuales en todo el mundo.

En marzo de 2014, la justicia obligó a los descendientes de Saint-Exupéry a compartir un poco estos ingresos con el legatario universal de su viuda, especialmente en lo que respecta a los productos derivados y derechos audiovisuales, y a no explotar productos sin su acuerdo.

No se trata de ser Disney

Pero, a pesar del desarrollo, no se trata de convertirse en algo tan comercial como Disney. “Nuestro oficio es desarrollar la licencia, y al mismo tiempo proteger la obra”, afirma Rivière. “Como el Principito, tenemos valores”. “En 1943, el personaje del Principito decía que cada ser humano debía cuidar el planeta al levantarse todas las mañanas”, recuerda.

En consecuencia, la empresa se ha fijado una ética y afirma ser muy selectiva sobre la elección de las compañías con las que trabaja. “Nos hemos negado a conceder la licencia a una compañía de comida rápida que deseaba regalar figuritas del Principito a los niños”, dijo Rivière.

Para la fabricación se privilegian los circuitos cortos y los mercados locales. “Trabajamos con empresas que respetan el derecho laboral. Pedimos a nuestros proveedores que respeten la convención de la ONU sobre los derechos del niño”, subraya. Al final, los productos a menudo son caros, pero es una opción asumida.

El libro, traducido a más de 250 idiomas

En materia audiovisual, la empresa estuvo implicada en una serie de televisión emitida en Francia desde 2010 cuyo presupuesto ascendía a 18,6 millones de euros, pero los derechos de la película presentada en Cannes son propiedad de la Paramount.

Del libro “El Principito” se han vendido unos 150 millones de ejemplares en todo el mundo. El libro está por debajo del fenómeno Harry Potter, si se tienen en cuenta los siete libros de la saga, pero lo supera en el número de traducciones (más de 250 idiomas, un centenar para Harry Potter).

Alemania es uno de los principales mercados, con entre 350.000 y 400.000 ejemplares vendidos cada año (400.000 en Francia). En Corea del Sur hay 150 ediciones diferentes del libro.

Categoría: Sociedad | Claves: Cannes El Principito